Carta de una madre a su hija

Carta de una madre a su hija
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¿Estás embarazada y te acabas de enterar de que tu bebé es una niña? ¿Estás feliz, pero a la vez te preocupa el mundo en el que va a crecer tu hija, que parece cada vez más desigual en lugar de más justo e igualitario entre hombres y mujeres? Aunque es cierto que queda mucho por hacer, sobre todo respecto a algunos temas, las cosas han mejorado en los últimos años, y seguro que podemos conseguir entre todos que sigan mejorando.

La mayoría de las mujeres se sienten encantadas ante la noticia de que van a tener una niña, sobre todo si ya tenían varios niños e iban a por la princesita de la casa. Sin embargo, también es posible que, ante la noticia, les entre miedo o respeto al saber que tienen que educar a una niña en un mundo todavía machista en que tendrá que hacer frente a desigualdades e injusticias, además de evitar los prejuicios que circulan en torno a las niñas, como si todas tuvieran que ser iguales y gustarles las mismas cosas (las muñecas, el rosa, las princesas…). Y muchos de estos gustos vienen, sin duda, condicionados por la educación y la sociedad, por eso hay que tener cuidado al educar a nuestros hijos para conseguir que sean iguales entre ellos y no condicionar su forma de ser o sus gustos solo por su sexo.


Todas estas ideas puede que te preocupen a lo largo del embarazo y la infancia de tu hija, y que no sepas muy bien si lograrás evitar estos micromachismos que todos llevamos dentro. Una buena manera de poner en orden tus ideas es escribiéndole una carta con tus miedos, dudas y objetivos para que los tengas claros. Y, cuando crezca, podrás incluso enseñársela, seguro que le gusta muchísimo.

¿Cómo surge el vínculo entre una madre y su hijo?

¿Cómo surge el vínculo entre una madre y su hijo?

El proceso biológico natural del embarazo reduce el estrés en la mujer, al desactivar la hormona cortisol, y aumenta la confianza, al liberar oxitocina. Esta transformación se suma a otros cambios hormonales del cerebro de la mujer a partir del día 15 cuando, implantado en el útero, el embrión se comunica con los tejidos de la madre. De esta manera, surge una relación especial entre ella y su hijo


“Querida hija…


Desde el momento en que me quedé embarazada soñé con que ibas a ser una niña. Estaba segura de que serás chica, y por fin las pruebas me ha confirmado lo que yo ya sentía, que iba a tener una preciosa niña. Por lo tanto, te espero con ganas y estoy muy feliz de que vayas a completar mi vida y nuestra familia, aunque no eso no significa que no haya cosas que me preocupen sobre tu futuro y tu educación.


Espero ser un buen ejemplo y que veas en mí a una mujer segura, feliz, amable y responsable que se preocupa por los demás y lucha por sus objetivos. Espero conseguir que tú también te conviertas en una mujer segura, feliz y altruista que ayude a hacer de este mundo un sitio mejor para todos. Espero que el hecho de ser mujer no suponga un hándicap para ti en ningún ámbito y que luches por tus sueños. Espero que nunca tengas que oír frases como “tenía que ser mujer” o “cómo una mujer va a poder hacer eso”. Espero que cuando crezcas la igualdad de oportunidades sea un hecho y no importe que seas mujer para acceder a un puesto de trabajo o ascender, tan solo tus capacidades y habilidades. Espero que nunca te veas acosada ni sientas miedo por el mero hecho de ser mujer. Espero que nunca tengas que pensar “Ojalá hubiera nacido hombre”.


Pero no sé si ese mundo llegará o si será tan perfecto como lo deseo, probablemente no. Así que, en lugar de desear imposibles, te educaré para que seas fuerte, valiente e inteligente, para que hagas frente a todas esas dificultades y para que luches por tus sueños, aunque nadie más confíe en que puedes alcanzarlos porque “solo eres una mujer”. Ser mujer puede tener algunas cosas malas, pero te aseguro que también muchas buenas, solo hay que saber aprovechar nuestras ventajas y nunca dejarse llevar por lo que dicen los demás.


Intentaré que seas segura de ti misma, que tengas autoestima y que te formes lo mejor posible para que nada sea imposible para ti.


También te enseñaré a disfrutar de la vida y a ser feliz con los pequeños placeres que nos depara cada día. A ver la belleza de cada rayo de sol, cada día de primavera, cada sonrisa, cada celebración, cada palabra amable… Y te prepararé para los sinsabores y los contratiempos de la vida, que también llegarán.


Probablemente a veces falle y me equivoque, pero no dudes que haré todo lo posible para ser la mejor madre posible. Empezaré ya mismo, hablándote todos los días y contándote cómo me va la vida. Estoy segura de que ya me oyes y me sientes, igual que yo te siento a ti. Espero ser las mejores amigas posibles y que puedas contar siempre conmigo. Pero si a veces no lo logro, nunca dudes de que te quiero muchísimo y que haré todo lo posible para que seas dichosa y feliz.


Te quiere tu madre”. 


Redacción: Irene García

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