"Kikirikí es una buena alternativa para las familias que buscan algo diferente", Carmen González

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Carmen González, Psicóloga infantil y de adultos y Coordinadora del proyecto pedagógico de la Escuelita Kikirikí, nos habla de su escuela y de la educación alternativa en esta entrevista. 

TodoPapás: ¿Qué entendemos por educación alternativa?


La verdad es que hay un poco de lío sobre esto, así que me alegra que me preguntes sobre ello. La educación alternativa es aquella que difiere de la educación tradicional; pero lo cierto es que dentro de ella tienen cabida un gran número de pedagogías que a su vez pueden llegar a ser bastante diferentes entre sí.


TPP: ¿Hay diferentes tipos de pedagogías alternativas? ¿Cuáles son los principales?


Sí, claro. Entre las pedagogías alternativas más seguidas y demandadas, nos encontramos:


Pedagogía Montessori. La primera mujer médico en Italia, María Montessori, creó una pedagogía basada en el método científico (el aprendizaje se basa en experimentación y manipulación). Su propuesta se basaba en ayudar a alcanzar al niño todo su potencial como ser humano y libre.


Pedagogía Waldorf. Rudolf Steiner desarrolló una pedagogía destinada a que los niños crecieran libres y, de esta manera, encontraran sentido a sus vidas.

Madres de alquiler

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Para muchas parejas que no pueden tener hijos biológicos, la opción de alquilar un vientre es una buena solución. A pesar de que en España aún es ilegal, muchas personas viajan a Estados Unidos (donde sí está permitido) para contratar este servicio y conseguir su ansiado sueño. Por ello, cada vez más expertos españoles en medicina reproductiva abogan por legalizar esta práctica. ¿Alquilarías tú los servicios de una madre de alquiler?


Educación libre o viva. Esta educación surge principalmente de de las inquietudes de familias a las que no les convence la educación existente. Su principal objetivo es que los niños crezcan sanos y plenos.  

La escuelita de Kikirikí estaría dentro de este tipo de educación. Kikirikí nace de una necesidad personal. Tras muchos años trabajando como psicóloga de familias, niños, niñas y adultos, hace seis años me convierto en madre y descubro en primera persona que los centros de educación infantil tradicionales que visito no me convencen. Los principios pedagógicos que defienden y la metodología que emplean están muy alejados del conocimiento actual del desarrollo cerebral infantil y de mi propia experiencia profesional. Así que mi pareja y yo buscamos alternativas y la verdad es que por el centro de Madrid había pocas cosas, ya que este tipo de proyectos suelen estar a las afueras. Finalmente, pensamos que si para nosotros era importante tener un espacio así en el centro, quizás lo sería para otras familias… Y el tiempo nos ha dado la razón. Kikirikí es una buena alternativa para todas las familias que buscan algo diferente a lo habitual y que viven en el centro de Madrid

TPP: ¿Qué diferencias entre este tipo de educación y la convencional?


Hay varias. En la escuela tradicional el maestro es el centro de la enseñanza (transmisor de conocimientos), mientras que en la educación alternativa el maestro se convierte en un acompañante de los niños y niñas para atender sus necesidades afectivas, cognitivas, fisiológicas y motoras. Por otro lado, la concepción del alumno como ser pasivo receptor del aprendizaje de la escuela tradicional, frente al niño como sujeto activo de sus aprendizajes (las actividades y contenidos se preparan en base a sus necesidades e intereses para conseguir un desarrollo integral). También la finalidad de la educación: en la escuela tradicional es la adquisición de contenidos mientras que las escuelas alternativas se dirigen a dotar a niños y niñas de recursos para la vida (partiendo de la base de que, para esto, es importante atender a sus necesidades de desarrollo de cada etapa).


Y, como última pero no menos importante, el juego libre en la educación tradicional es el premio por aprender los contenidos mientras que en la educación alternativa es considerado como el principal motor del aprendizaje.

En definitiva, la educación tradicional tiene la idea de que los niños y las niñas son proyectos de personas a los que hay que enseñar para que sean de provecho. La educación alternativa considera que los niños y niñas son personas en sí mismas y que, con un acompañamiento afectivo y centrado en atender sus necesidades individuales y grupales de desarrollo, se favorece su salud emocional y se sentarán las bases de una infancia plena y una personalidad adulta sana.


TPP: ¿Qué beneficios aportan las pedagogías activas?


Hoy en día, la mayoría de las personas estamos convencidas de la importancia que la inteligencia emocional tiene en nuestras vidas, tanto a nivel personal como sentimental, social o laboral. Precisamente, la gran aportación de las pedagogías activas es ofrecer una experimentación en primera persona de las bases de la inteligencia emocional. Ese es el gran logro, más allá de decir literalmente “tú vales mucho”, por poner un ejemplo, se trata de propiciar que la autoestima florezca de manera vivenciada, que es mucho más efectiva. Se trata pues de dotar a los niños y las niñas de experiencias que favorezcan el desarrollo de su inteligencia emocional y así sentar las bases de personas emocionalmente sanas y libres con todo los beneficios que ello conlleva. Esto en consulta se ve muy claramente, tanto en niños como en adultos.


TPP: ¿Qué problemas presenta la educación infantil actualmente en España?


En mi opinión, el principal problema de la educación infantil de primer ciclo es que se ha convertido en algo puramente asistencial y socio-regulador. Es decir, está destinada a cubrir las necesidades de los adultos. Por un lado, niños y niñas de 4 meses a 3 años pasan en estas escuelas entre 7 y 8 horas al día, por lo que gran parte de la jornada está destinada a cubrir sus necesidades básicas (cambios de pañal, alimentación, sueño,...). Por otro lado, como la ratio legal es escasísima (1educador/a por cada 8 bebés entre cero y un año, 1 educador/a por cada 14 niños/as entre uno y dos años y 1 educador/a por cada 20 niños/as entre dos y tres años), la jornada escolar está llena de rutinas y normas, impidiendo, de este modo, un trato individualizado, lo que dificulta que los niños y las niñas desarrollen su autoconocimiento (primera base de la inteligencia emocional).


TPP: ¿Cómo debería ser la educación en niños de 0 a 3 años?


En Kikirikí apostamos por crear espacios y relaciones que potencien un crecimiento emocionalmente sano.


Cuando estábamos desarrollando el proyecto, surgió la frase de Gandhi: “Vive como piensas o terminarás pensando como vives”, así que tratamos de resumir qué pensamos acerca de la educación y qué acciones deberíamos hacer para ser fieles a lo que pensamos. Nosotros pensamos que los niños y las niñas son personas, no proyectos de personas; tienen una bondad innata; necesitan afecto para su correcto desarrollo biopsicosocial; necesitan jugar libremente, con autonomía y tienen una curiosidad innata para aprender. También que es importante que sus familias se involucren en sus actividades.

Atendiendo a esto, Kikirikí ofrece una atención respetuosa e individualizada a través del conocimiento del desarrollo cerebral infantil en general, y de la observación de cada niño y niña en particular. Consideramos que las dificultades que puedan surgir en su desarrollo se deben a su inmadurez, y les ayudamos a superarlas de manera respetuosa y afectiva. Creamos un ambiente cálido y afectuoso en un espacio adecuado, atendemos a sus necesidades biopsicosociales y les acompañamos en su juego con la máxima atención y con la mínima intervención. Además, organizamos reuniones, sesiones informativas, fiestas, talleres y grupos de familias.


TPP: ¿Existen muchos centros con pedagogías alternativas?


Afortunadamente, hay una gran emergencia de proyectos basados en pedagogías activas. Existe un directorio maravilloso (https://ludus.org.es/es ) que puede visitar cualquier familia interesada en este tipo de educación.


TPP: ¿Cómo saber si un centro infantil o guardería realmente aporta algo diferente?


Si por “diferente” entendemos alternativo a lo tradicional es importante preguntar por la ratio educador/a por niño/a. Esto puede ayudarnos a hacernos una idea de la directividad del centro. También podemos preguntar por el proyecto pedagógico, si se le da mucha importancia a dejar el pañal, respetar turnos, compartir juguetes... Puede ser que se prioricen esos aspectos frente a otros que para mí son mucho más importantes, como el respeto a los ritmos del desarrollo, el fomento de la exploración y experimentación, la importancia del juego libre, la atención individualizada o el respeto a sus emociones. 


Redacción: Irene García

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