"El cerebro del bebé cambia según las experiencias y estímulos que se le ofrecen"

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María Rosa Ruiz Morales, psicóloga especializada en psicología familiar, y autora del libro “Qué rabia sientes?”. Trabaja con los papis a llevar con más tranquilidad y herramientas la maternidad y paternidad, y con los peques a favorecer su desarrollo emocional, ser coherentes con ellos mismos, y a aprender a comunicarse y relacionarse de una manera sana.

TodoPapás: ¿Cómo cambia la vida de una persona cuando se convierte en padre o madre?


María Rosa Ruiz: El primer gran cambio son los roles familiares, nosotros nos convertimos en papis, nuestros padres en yayos… y nos tenemos que adaptar a nuestro nuevo papel. ¿Qué conlleva esto? Cambio de relaciones, de repente aparece en casa una relación a 3. La nueva mami cambia sus prioridades (donde antes solo tenía ojitos para su pareja, ahora solo existe el bebé). El nuevo papi muchas veces se siente fuera de lugar y como único instrumento de sustentar económicamente a la familia. Los nuevos abuelos, de no visitar nunca a sus hijos, ahora no hay día que no llamen o hagan una visita…


Tenemos nuevas prioridades, la supervivencia de nuestra prole, el tiempo para nosotros parece haber desaparecido y todo gira alrededor de esa criaturita acabada de llegar.


Todo cambia, la organización, la relación con tu pareja, con tus padres, el tiempo, el espacio de casa… y nuestro cerebro.

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

¿Cómo se desarrolla el cerebro del feto?

A partir de los 18 días, el cerebro comienza a desarrollarse, formando las células nerviosas que más adelante darán lugar a las neuronas. Durante este proceso, el feto produce más células neuronales de las que necesitará al nacer, muchas de las cuales morirán si no son estimuladas. Por eso, cantarle, hablarle y ponerle música es esencial para ayudarle a potenciar su inteligencia. También su correcto desarrollo depende de la nutrición de la madre durante el embarazo, así que presta atención a tu alimentación durante estos 9 meses, beneficiarás al cerebro de tu pequeño


TPP: ¿Estos cambios pueden afectar a nuestro cerebro?


MRR: Naturalmente hay un cambio neuronal importante, sobre todo y básicamente en las mujeres. Tanto estructural como funcional.


El cerebro de la nueva mamá se ha ido adaptando y cambiando durante los 9 meses de embarazo gracias a las segregaciones homonales, haciendo de este un cerebro preparado para el monitoraje del bebé, motivado, siempre atento, protector, asegurando la supervivencia de la especie y obligando a cambiar cómo piensa, cómo siente, la importancia que da a las cosas, las reacciones y finalmente las prioridades en su vida.


Gracias a estos cambios, nos aseguramos la supervivencia de nuestra prole.


TPP: ¿Qué consecuencias negativas puede traer a veces la paternidad a nuestra vida? ¿Cómo evitarlas?


MRR: La mayoría de veces no somos conscientes del cambio tan grande que supone ser padres. Todo el mundo nos dice lo bonito y fantástico que es (y lo es de verdad). Pero nadie nos explica el posparto, qué nos pasa a las mujeres qué, de repente, somos otras (a nivel cerebral y físico es así, y durante los primeros meses estamos dominadas por las hormonas, no volveremos nunca a ser las mismas), y a los futuros padres tampoco se les prepara para estos grandes cambios que sufrirá su mujer y cómo repercutirá en la fantástica vida de pareja.


Por desgracia, hay muchas separaciones el primer y segundo año de haber tenido un bebé, y si no lo hay, muchas parejas sufren un distanciamiento en su relación porque nadie nos ha explicado qué sucede en nuestro cerebro para que actuemos como lo hacemos y nos entendamos.


El conocimiento es poder y control. La mejor herramienta para nuestros problemas en nuestra vida es ser conscientes de cómo funcionamos y ser coherentes con lo que pensamos, sentimos y hacemos.


TPP: ¿Cómo funciona el cerebro de un niño?

 

MRR: Con esta pregunta podríamos escribir un libro. Tenemos que pensar que el cerebro de nuestros hijos está en pleno desarrollo. Muchas veces exigimos comportamientos de ellos que no solo es imposible que puedan hacer, porque esa zona cerebral aún no se ha desarrollado, sino que además nosotros tampoco los haríamos. Un ejemplo que suelo decir en mis conferencias y que los papis y mamis captan a la primera esta idea que intento transmitir:


-Estamos en el parque, nuestr@ hij@ se lleva un juguete para jugar con él, y en un momento determinado se queda ese juguete al lado del carrito, viene otro niñ@ y lo coge. Acto seguido viene corriendo nuestr@ hij@ y se lo quita de las manos y aquí empieza una acalorada discusión entre ellos. Lo que solemos hacer los padres y madres es acercarnos y explicar que tenemos que compartir y que le deje su juguete.


Ahora vamos a cambiar de visión:


-Estamos en el parque con nuestro móvil, nos cansamos de jugar con él y lo dejamos en el carrito. Acto seguido viene otra persona y nos coge nuestro móvil para jugar. ¿Cómo nos sentiríamos? Papis, ¡tenemos que compartir! ¡Hay que dejar nuestro móvil a otra persona desconocida!


Para entender a nuestros hijos tenemos que hacer un esfuerzo y colocarnos desde su punto de vista, y recordar siempre que nosotros somos los adultos, y ellos están en pleno proceso de aprendizaje y desarrollo.


TPP: ¿Cómo evoluciona y cambia su cerebro desde que nacen?


MRR: Cuando un bebé nace, nace con las aplicaciones básicas de funcionamiento de supervivencia. Poco a poco se le irán instalando nuevas aplicaciones que enriquezcan su funcionamiento, nuevas versiones del software…


El cerebro del bebé cambia según las experiencias y estímulos que se le ofrecen y están a su alcance. Los 3 primeros años de vida marcaremos en el cerebro del bebé sus habilidades para enfrentarse al mundo en el futuro.


Si un bebé está acostumbrado a llorar y llorar y nadie le hace caso, generaremos un adulto con indefensión aprendida (por mucho que luche y haga, da igual, no voy a conseguir lo que quiero), e inseguro, (no sé cuándo vendrán a socorrerme ni lo controlo). Si le dejamos hacer lo quiere y cuando quiere, generaremos una mente caótica, impaciente y sin control.


Si prestamos atención a nuestros hijos, valoramos sus emociones, los respetamos, les ponemos límites claros y coherentes, les damos responsabilidades acordes a su edad, dejamos que investiguen y se tropiecen, estando nosotros siempre a su lado, generaremos adultos seguros de sí mismos, confiados, respetuosos, que sabrán equivocarse y volver a intentarlo, con autoestima y dueños de sus acciones.


TPP: ¿Qué es la inteligencia emocional? ¿Cuáles son sus beneficios?


MRR: La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y gestionar las emociones de una forma saludable, de manera que facilite las relaciones y comprensión con los demás, la consecución de metas y objetivos, la gestión del estrés y la superación de problemas, generando resiliencia (capacidad de superar obstáculos) y asertividad (capacidad de expresar los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás).


TPP: ¿Cómo enseñar inteligencia emocional a nuestros hijos?


MRR: Hay muchísimas maneras de acercar a los niños hacia una educación emocional, pero la más importante es nuestro ejemplo. Si nosotros cada vez que nos enfadamos chillamos y damos un golpe en la puerta… adivinad lo que hará vuestr@ hij@. Les estaremos trasmitiendo que dar golpes y chillar es la forma correcta de gestionar la rabia, porque si mamá o papá lo hacen es porque está bien hecho.

Una fórmula que siempre enseño en mis talleres y seminarios es:


- Comprensión (entiendo lo que te pasa y valoro tus sentimientos), educación (que es el aprendizaje que queremos transmitir) y elección (darles a escoger dos opciones).


Ejemplo: Entiendo que estés enfadado porque tu hermana te ha roto el dibujo que has hecho con mucha ilusión. Mama también se hubiese puesto muy triste o enfadada.


Lo que no está bien es pegar a tu hermana.


Vamos y le explicamos que eso no se hace y os pedís perdón mutuamente, ¿o nos esperamos a que estés más tranquilo y luego vamos?


Otra forma es aprovechar cualquier incidente para sacar un aprendizaje;


Ejemplo: ¿Qué crees que ha pasado? ¿Qué emoción tiene? ¿Cómo lo solucionarías tú si te pasara lo mismo?


Los libros también son un buen método para transmitir valores y enseñanzas. Muchos nos aportan ideas para aprender a gestionar las emociones, como la rabia, el miedo y la tristeza.


Recientemente he publicado el libro “¿Qué rabia sientes?” donde encontraréis fantásticos consejos para gestionar la rabia en vosotros y vuestr@s hij@s.

 

www.mariarosaruiz.com


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