Protegidos bajo el sol

Protegidos bajo el sol
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El verano llama a nuestras puertas y un año más le recibimos con la vista puesta en el prometido descanso estival. Playa, piscina, aire libre… y sol. Aun con sus grandes beneficios, el principal astro conlleva también algunos peligros que debemos combatir adoptando una serie de precauciones. Toma buena nota para disfrutar de lo mejor del sol sin que tu salud ni la de tus hijos corran el menor riesgo

¡Cuidado con el sol!

¡Cuidado con el sol!

Cada año aumenta el riesgo de enfermedades cutáneas provocadas por el sol. Esto, unido al hecho de que el 80% de radiación solar que recibiremos a lo largo de nuestra vida ocurre en los primeros 18 años, nos obliga a todos a concienciarnos de la importancia de proteger adecuadamente a los niños del sol, ya que sus defensas están muy inmaduras y no se recuperan de las quemaduras igual que los adultos

El sol mejora la circulación sanguínea y fomenta la formación de vitamina D, fundamental para el crecimiento y el desarrollo corporal, a la vez que resulta imprescindible para absorber mejor el calcio y el fósforo.
 
 
Además, ayuda a prevenir el estrés y parece que posee ciertos usos terapéuticos contra la depresión, ya que ayuda a producir las denominadas hormonas de la felicidad o del bienestar. Pero, para disfrutar de todos estos beneficios hay que tomar precauciones, especialmente con los niños.

 
La piel de los niños necesita una protección especial. Es mucho más fina y sensible y todavía no ha desarrollado los mecanismos de protección propios de la piel del adulto. Además, los pequeños permanecen mucho más tiempo en el agua o jugando al aire libre, lo que multiplica los efectos de la exposición solar sobre la piel. A pesar de esto, numerosos informes desvelan que tan sólo la mitad de los padres protege la piel de sus hijos con una crema solar adecuada.

No importa lo que estén haciendo o la estación del año en que se encuentren, si están jugando fuera, necesitarán estar protegidos.


 
Lo ideal es inculcarles unos hábitos de seguridad solar desde el principio, empezando por predicar con el ejemplo. Los niños responderán mejor si ven también a sus padres protegiendo su piel.

Con sólo tres palabras puedes enseñarles unos hábitos básicos saludables: Crema, gorro y camiseta. ¡Que no lo olviden!



 
Disfruta del sol sin riesgos

Antes del primer año

La piel de los bebés es frágil y especialmente sensible al sol, por lo que la protección total es, en su caso, fundamental. Si tu niño tiene menos de 12 meses sigue estos consejos:

-Evita cualquier exposición directa del sol.


 
-Nunca, ni siquiera con protección, lo expongas al sol entre las 12 y las 16 horas.

 
-Utiliza productos para bebés, formulados especialmente para ellos.

 
-Combate la deshidratación ofreciéndole agua con frecuencia y pulverizándole agua en spray sobre la cara si fuera necesario.


 
Mayores de un año

-Consulta con el pediatra cuál es el factor más adecuado según el fototipo del niño (mínimo factor 20).


 
-Aplícale la crema solar en casa, una media hora antes de salir a la calle, sobre la piel bien seca para facilitar su fijación, así le dará tiempo a empezar a actuar una vez estéis en la playa o en la piscina.

 
-Evita las exposiciones al sol entre las 12 y las 16h. Son las horas de mayor peligro.

 
-Utiliza camisetas de algodón que no dejen pasar el sol. Aquí tienes un truco para comprobarlo: Levántala y ponla al trasluz, si puedes ver a través de ella no es segura. Llévalo provisto también de un sombrerito con ala ancha que tape su cara, orejas y cuello.

 
-No olvides las gafas de sol con cristales anti-UVA, que sean suficientemente grandes como para que cubran la piel de alrededor de los ojos. A pesar de que los niños son una población con alto riesgo de daño solar cuyos efectos aparecerán en el futuro, sólo el 2% de la población infantil usa gafas de sol. Una de las razones que esgrimen los expertos en óptica es la negativa de los propios padres, quienes las consideran “de adultos”, sin tener en cuenta que el 80% de la radiación solar que penetra en nuestros ojos y que puede provocar daños en nuestra visión se recibe antes de los 18 años.

 
-Ofrécele regularmente agua y líquidos para evitar las temidas deshidrataciones del verano.

 
-Vuelve a aplicar la crema cada 2 horas, o cada vez que salga del agua.

 
-Una vez finalizada la jornada de playa o de piscina, ducha al niño para eliminar la sal o el cloro que pueden dañar su piel y aplicarle una crema hidratante o after sun.

 
-Estos consejos son especialmente importantes en el caso de España, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra en un nivel 3 de índice de radiación solar, lo que corresponde a un nivel moderado, por lo que es casi obligado llevar siempre gorro, gafas, prendas de protección y cremas solar especialmente en el caso de los niños.


 
Jugando a la sombra

La radiación solar generalmente es más fuerte, y por lo tanto más perjudicial, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Según la OMS, a esas horas recibimos el 60% de la radiación UV diaria.
Si tus hijos van a estar jugando al aire libre durante ese periodo de tiempo, asegúrate de que su piel está protegida.


 
Puedes enseñarles el truco de la sombra: En el exterior, cuando la sombra de uno mismo es más pequeña que el cuerpo, significa que el sol está alto y que los rayos UV son intensos. Inculca a tus hijos que cuando esto ocurra deben extremar las precauciones, protegiendo su cuerpo con ropa, gorro y gafas de sol, aplicarse otra dosis de crema solar, y trasladar su terreno de juegos a la sombra.

 
Protege a tus niños incluso en los días nublados. En estos días la sensación de calor es menor, pero las nubes sólo retienen el 10% de los rayos solares. Según una encuesta de la Asociación Española Contra el Cáncer, un 60% de los encuestados no usa protección ni cuando realiza actividades de ocio al aire libre ni durante los días nublados.


 
¿Dónde se multiplican los efectos de la radiación solar?

1.    En la nieve: Los rayos UV se reflejan en su superficie, aumentando sus efectos en un 80%.

 
2.    En la arena: Si tomamos el sol en la playa, los rayos inciden un 25% más sobre nuestra piel.
 
3.    El agua: Mientras nos bañamos, aumentan un 10% los efectos de los rayos UV a causa del reflejo del agua.
 
4.    El césped: En este caso, aumenta un 5% la incidencia de los rayos solares.


 
El agua, imprescindible en verano

Los bebés y los niños presentan unas necesidades de agua muy superiores a las de los adultos, para sustituir la cantidad que pierden diariamente.


 
Un 65% de esa agua se pierde por evaporación. En casos extremos, como el aumento de la temperatura ambiental propia de la temporada estival, la pérdida se ve aumentada por cada grado de temperatura corporal en un 10%. Por eso, darles agua regularmente es fundamental para evitar las deshidrataciones que producen la luz solar y el agua de las piscinas. Sobre todo si el niño ha sudado a causa del sol o del ejercicio físico.


 
Cremas para niños

Es importante utilizar siempre cremas específicas para su edad. Las cremas de protección para niños son especialmente resistentes al agua y al roce, y por lo general están basadas en filtros físicos, mucho más inofensivos que los químicos y orgánicos.


 
Además, se deben evitar las lociones con alcohol que pueden causar irritaciones en la delicada piel del pequeño, así como las perfumadas que pueden atraer a los insectos.

 
Antes de utilizar la crema del año pasado, comprueba la fecha de caducidad, porque si ha expirado es probable que ya no tenga el filtro solar adecuado. Además, si la crema ha estado expuesta a altas temperaturas también puede haber perdido sus propiedades protectoras.

Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Cuidar la piel. Protegerla del sol", https://enfamilia.aeped.es/prevencion/cuidar-piel-protegerla-sol;  "Fotoprotectores. ¿Cuál utilizar?", https://enfamilia.aeped.es/prevencion/fotoprotectores-cual-utilizar

Redacción: Lola García-Amado

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