En verano, ¡mucha agua!

En verano, ¡mucha agua!
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Con la llegada del verano y el calor, es imprescindible prestar atención a las necesidades de hidratación de los más pequeños, sobre todo en esas edades en las que son muy propensos a las alteraciones de temperatura, desde que nacen hasta que cumplen los seis años. Proporciónales la cantidad de agua necesaria para evitar un buen susto estas vacaciones

En esta época del año, como podemos ver en los distintos medios de comunicación, son considerablemente numerosos los casos de deshidratación, pero ¿qué significa realmente este término? La deshidratación es un trastorno que ocurre cuando una persona pierde más líquidos de los que ingiere; sin embargo, no es tan grave en los adolescentes como puede serlo en los niños, o ancianos, ya que éstos son más vulnerables, debido, principalmente, a que no piden agua siempre que tienen sed, a los problemas gastrointestinales que producen diarreas y vómitos en los más pequeños y, cómo no, a que no paran quietos ni un minuto. El cuerpo de los niños no se enfría con tanta eficiencia como el de los adultos, por lo que los padres deberán animar a los más pequeños a ingerir líquido suficiente y prestar atención a los evidentes signos de deshidratación durante esta época de intolerable calor.


 
¿Por qué es importante beber agua?
 
 
El agua es el componente corporal mayoritario en el cuerpo humano. Un lactante está formado por un 70% de agua, un adulto varón por un 55% y, en el caso de la mujer, por un 46%. Es tan importante realizar una ingesta adecuada de agua que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y numerosos especialistas recomiendan consumir entre 2 y 3 litros al día, dependiendo de la actividad física, el peso y el sexo.
 
 
El agua actúa como hidratante y transportador de nutrientes y otras sustancias en el organismo, a la vez que proporciona soporte para toda la actividad celular. Es vehículo para excretar sustancias de desecho, favorece la digestión, previene el estreñimiento y mantiene el buen funcionamiento de los riñones. Además, regula la temperatura corporal y elimina toxinas a través de la sudoración.
 
 
Una manera natural y sana de hidratarnos son las aguas minerales, que aportan minerales esenciales, como calcio, magnesio o flúor, beneficiosos para la salud y el buen funcionamiento de nuestro organismo.
 
 
Este verano, vigila a tu pequeño y dale los líquidos suficientes para prevenir cualquier caso de deshidratación, que puede conllevar problemas graves.
 
 
Todos los días perdemos agua al respirar, orinar, en el sudor, etc. por lo que para permanecer hidratados es necesario ingerir tanta agua como perdemos, siendo la cantidad mínima en los más pequeños entre cinco y siete vasos diarios. Sin embargo, para mantenerles hidratados no es necesario que beban exclusivamente agua, sino que pueden tomar frutas y vegetales, que tienen gran cantidad de agua y son una deliciosa opción para los pequeños, o leches con sabor, que suelen ser más apetecibles a la hora de ingerir líquidos.
 
 
En los recién nacidos, el sudor no es tan visible como puede serlo en un niño mayor, ya que el sistema de regulación de su temperatura es todavía inmaduro, por lo que deberemos tener mayor precaución a la hora de mantenerlos hidratados para evitar cualquier problema producido por el calor.
 
 
Una buena opción a la hora de mantenerles hidratados no consiste en ofrecerles exclusivamente agua; las frutas y las leches con sabor se convierten también en excelentes aliados para conseguirlo

 
¿Qué problemas pueden causar la deshidratación y el calor?
 
 
El verano es la época ideal para disfrutar del aire libre, estar activos y divertirse; sin embargo, debemos tener en cuenta diversos síntomas a la hora de vigilar la hidratación de los más pequeños de la casa. La sed es el primer y mejor indicio de deshidratación, sin embargo no podemos considerarlo un signo de alarma temprano, ya que el nivel de deshidratación varía desde leve hasta grave, en el que debemos acudir al médico inmediatamente. Generalmente, ésta puede tratarse simplemente bebiendo líquidos, aunque en otros casos puede ser más severa y necesitar tratamiento médico, e incluso llegar a ser extremadamente peligrosa.

 
Los síntomas de la deshidratación son: 
 
 
- Sed
A punto de dar a luz ¡en verano!

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Estar embarazada de casi 40 semanas conlleva de por sí una serie de molestias (piernas hinchadas, dolor de espalda, problemas para dormir), que el calor asfixiante de esta estación no contribuirá precisamente a aliviar. Sin embargo, no todo es negativo, la época veraniega también presenta una serie de beneficios, por ejemplo, diversos estudios señalan que los niños nacidos en verano son más felices, optimistas y con una estructura ósea mejor

 

- Boca seca o pegajosa

 
-Orinar menos y más oscuros
 
 
En los grados avanzados de deshidratación podemos detectar:
 
 
-Sensación constante de sed
 
 
-Ojos hundidos
 
 
-Boca seca
 
 
-Llanto sin lágrima
 
 
-Disminución notoria de la orina
 
 
-Fontanela hundida en los recién nacidos
 
 
-Pérdida de flexibilidad de la piel
 
 
-Deposiciones más liquidas
 
 
Entre los signos más evidentes del agotamiento por calor se encuentran:
 
 
-Dolor de cabeza, mareo, aturdimiento o demayos
 
 
-Sensación de debilidad
 
 
-Cambios de humor, irritabilidad y confusión
 
 
-Malestar estomacal o vómitos
 
 
En cuanto al golpe de calor, podremos detectarlo cuando distingamos los siguientes síntomas:
 
 
-Piel seca y caliente, y ausencia de transpiración
 
 
-Confusión mental o pérdida del conocimiento
 
 
-Ataques o síncopes

 

Fuente: aneabe

Redacción: Silvia Paredes

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