A salvo del sol

A salvo del sol
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De la mano del verano y el calor llegan también las quemaduras producidas por el sol, sobre todo en los más pequeños, y dado que cada año la exposición a los rayos solares comienza a ser más peligrosa, deberás prevenir y proteger al máximo a tu bebé para poder disfrutar de unas vacaciones sin riesgos.

Los niños reciben el triple de radiación ultravioleta que los adultos, dado que su piel es más fina y su pigmentación menor, absorbiendo así más cantidad de estos rayos. Con la llegada del calor aumentan los peligros que puede causar una prolongada exposición al sol, por lo que debemos tomar las medidas necesarias para que los más pequeños de la casa no sufran ningún tipo de daño. La piel de tu bebé es fina y delicada, pudiendo quemarse aunque seas muy precavida y con una exposición de tan sólo diez minutos.

 

Las quemaduras de sol pueden ser muy dolorosas y causar problemas más serios, como deshidratación y fiebre. Para evitar que la piel de tu bebé se queme este verano deberás tomar las siguientes medidas:

 

• Evita exponerlo al sol en horas de riesgo. Si quieres salir a pasear con tu pequeño o simplemente disfrutar del día fuera de casa será mejor que intentes no hacerlo entre las 12 y las 16 horas, que es cuando los rayos del sol afectan más directamente a la Tierra. Para aprovechar las horas de sol es mejor que salgáis durante las primeras horas de la mañana (hasta las 12) y las últimas de la tarde (a partir de las 18).

Protegidos bajo el sol

Protegidos bajo el sol

El verano llama a nuestras puertas y un año más le recibimos con la vista puesta en el prometido descanso estival. Playa, piscina, aire libre… y sol. Aun con sus grandes beneficios, el principal astro conlleva también algunos peligros que debemos combatir adoptando una serie de precauciones. Toma buena nota para disfrutar de lo mejor del sol sin que tu salud ni la de tus hijos corran el menor riesgo

 

• La piel de tu bebé es tan delicada que puede quemarse aunque esté nublado o haga frío; aplícale también en estos casos protector solar, incluso cuando se encuentre en la sombra, ya que los rayos del sol reflejados en la arena pueden causarle quemaduras.
 

• Evita el contacto directo de tu pequeño con el sol hasta cumplidos los 12 meses, lo que significa que deberás extremar las precauciones durante estos primeros meses para que tu bebé pueda disfrutar de un día de piscina o playa. Entre otras medidas, puedes ponerle un sombrero o una gorrita, pantalones largos pero de tela fina, al igual que la camiseta, para protegerle del sol en las horas más peligrosas.
 

• Debido a su sensibilidad, la protección solar utilizada para tu bebé deberá ser siempre superior a 30.
 

• Aplícale la crema protectora una media hora antes de la exposición al sol, y posteriormente cada dos horas.
 

• Las gafas de sol se han convertido en un complemento durante los últimos años, hasta para los más pequeños, pero un reciente estudio elaborado por el grupo Essilor recomienda no abusar de su uso, ya que su constante utilización antes de los 6 años puede provocar ojo vago en los más pequeños.
 

• Aumenta la protección en las zonas más sensibles a las quemaduras del sol; zonas delicadas como son orejas, nuca, pómulos, hombros, nariz, etc.
 

• Báñale con agua tibia tras la exposición al sol, ya que, si le has metido en la piscina o en la playa, eliminarás restos de cloro o sal que pueden dañar su piel.
 

• Deberás tener en cuenta, asimismo, a la hora de aumentar la protección, la cercanía al agua o la altura en la montaña, ya que incrementan el riesgo de quemaduras. Protégele extremadamente si es necesario para que podáis disfrutar de unas vacaciones sin quemaduras.


Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Cuidar la piel. Protegerla del sol", https://enfamilia.aeped.es/prevencion/cuidar-piel-protegerla-sol

Redacción: Silvia Paredes

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