Síntomas de la alergia

Síntomas de la alergia
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La alergia es una sensibilidad exagerada del organismo a unas sustancias extrañas, o alérgenos, por lo general inofensivos para la mayoría de las personas.

El sistema inmunitario se defiende de esta supuesta amenaza respondiendo del  mismo modo que lo haría ante gérmenes o tóxicos: produciendo anticuerpos contra ese agente nocivo. Estos, a su vez, liberan histamina y otras sustancias al torrente sanguíneo. Y la histamina actúa afectando a diferentes órganos como ojos, nariz, garganta, tubo digestivo, pulmones, piel, etc. lo que provoca una reacción alérgica.

 

Aunque aquello que produce la alergia no supone un riesgo para el organismo (a pesar de que el cuerpo lo considere así) lo verdaderamente peligroso y molesto son los síntomas que ésta desencadena a causa de la producción de histamina. Por ello es conveniente identificar la alergia y así poder aplicar el tratamiento adecuado a fin de evitar complicaciones.

 

¿Cómo detectar una alergia?

 

Las alergias se manifiestan de distintas maneras, y en ocasiones comparten síntomas con otras enfermedades, por ello no es raro confundirlas con una gripe, una infección, etc. Si bien, las alergias aparecen tras la exposición a un alérgeno, en estaciones determinadas y en ambientes secos. Por norma no suelen desencadenar fiebre a diferencia de las gripes o infecciones, y acostumbran a tener una duración mayor que éstas, pudiendo prolongarse durante varias semanas e incluso meses.

Síntomas de la alergia al frío

Síntomas de la alergia al frío

Aunque se la conoce popularmente con este nombre, lo cierto es que no se le puede considerar una alergia como tal, es más bien una hipersensibilidad al frío que aparece tras el contacto con el viento, las bajas temperaturas, objetos fríos o la ingestión de bebidas o alimentos fríos.

 

Existen alergias de diversos tipos, tantas como alérgenos hay, pero quizás las más típicas son las producidas por inhalación de partículas alérgenas o por ingesta alimentaria.

 

Las primeras las causan distintos elementos que se encuentran suspendidos en el aire, y que acceden al cuerpo por la respiración. Los ácaros del polvo y sus desechos, por ejemplo, son unos de los alérgenos más comunes. También lo es el polen de distintas plantas, el pelo de ciertos animales, generalmente de perros y gatos, o algunos hongos o mohos.

 

En estos casos los síntomas afectan especialmente a las vías respiratorias y a la zona ocular.

 

Síntomas de una alergia respiratoria

 

Rinitis o inflamación de las mucosas nasales, congestión nasal

 

- Estornudos

 

- Dificultad para respirar

 

- Asma

 

- Tos

 

- Picor nasal

 

- Secreción nasal

 

- Conjuntivitis

 

- Lagrimeo

 

- Escozor de ojos

 

- Hinchazón de párpados

 

Las alergias alimentarias tienen lugar cuando una sustancia de un alimento, una proteína habitualmente, entra en contacto con el organismo de una persona cuando ésta come dicho alimento. Se manifiesta de forma bastante clara e inmediata tras la ingestión, en forma de reacciones digestivas y/o cutáneas.

 

Síntomas de una alergia alimentaria

 

- Malestar general

 

- Picor en boca y garganta

 

- Náuseas

 

- Vómitos

 

- Dolor abdominal

 

- Cólicos o retortijones

 

- Diarrea

 

- Congestión nasal

 

- Prurito

 

- Enrojecimiento cutáneo

 

- Urticaria

 

- Dermatitis

 

- Hinchazón de labios, lengua, garganta…

 

- Shock anafiláctico (reacción alérgica poco frecuente pero muy grave que puede poner en riesgo la vida y que implica síntomas y signos como pérdida de consciencia, mareos, desmayos, taquicardia, dilatación de los vasos sanguíneos, disminución de presión arterial, silbidos en el pecho, palpitaciones, cianosis o piel azulada, sudoración, hinchazón y estrechamiento de vías respiratorias, etc.).


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