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¿Cuándo es necesario un trasplante de médula ósea en niños?

¿Cuándo es necesario un trasplante de médula ósea en niños?

El trasplante de médula ósea es un tratamiento para niños y adolescentes con algunos tipos de cáncer y otros trastornos sanguíneos, incluso, en algunos casos, para curar la anemia de células falciformes. Pero ¿cuándo es necesario el trasplante en niños?

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Índice

 

¿Qué es la médula ósea?

Lo primero que debemos tener claro es el significado de la médula ósea. Esta es un tejido blando y poroso que se encuentra dentro de los huesos. La médula ósea de las caderas, el esternón, la columna vertebral, las costillas y el cráneo contiene células que fabrican las células sanguíneas del cuerpo. Es responsable del desarrollo (hematopoyesis) y almacenamiento de la mayoría de las células sanguíneas del cuerpo.

Existen tres tipos principales de células de la sangre elaboradas en la médula ósea y son:

- los glóbulos rojos (eritrocitos). Llevan oxígeno a todos los tejidos del cuerpo.

- los glóbulos blancos (leucocitos). Ayudan a combatir infecciones y asisten al sistema inmunitario.

- y las plaquetas. Ayudan en la coagulación de la sangre.

Cada una de estas células tiene una función esencial para la vida. La médula ósea es, por tanto, una parte vital del cuerpo humano.
 

¿Qué es el trasplante de médula ósea?

El trasplante de médula ósea es un tratamiento especial de medicina para pacientes con determinados tipos de cáncer u otras enfermedades. Un trasplante de médula ósea consiste en tomar células que normalmente se encuentran en la médula ósea (células madre), filtrarlas y devolvérselas al paciente del cual se extrajeron o a otra persona. El objetivo de dicho trasplante, por tanto, es la transfusión de células de la médula ósea sanas a una persona después de eliminarse su propia médula ósea enferma.
 

¿Cuáles son los diferentes tipos de trasplantes de médula ósea?

Existen diferentes tipos de trasplante de médula ósea dependiendo del donante. Estos son los siguientes:

- Trasplante autólogo de médula ósea. En este trasplante el donante es el mismo niño. Las células madre se obtienen del niño, ya sea por extracción de la médula ósea o por aféresis (un proceso de recolección de las células madre de la sangre periférica), y se devuelven al paciente después de un tratamiento intensivo.

- Trasplante alogénico de médula ósea. El donante comparte el mismo tipo genético (o al menos similar) que el niño. Las células madre se toman por extracción de la médula ósea o por aféresis de un donante que coincide genéticamente (suele ser un hermano o bien una hermana).

- Trasplante de médula ósea de desconocidos. Las células madre o de médula ósea que coinciden genéticamente son de un donante desconocido. Los donantes desconocidos se ubican mediante los registros nacionales de médula ósea.

- Trasplante de sangre del cordón umbilical. Las células madre se obtienen del cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento de un bebé. Estas células madre se reproducen en células sanguíneas funcionales y maduras de forma más rápida y eficaz que las células madre extraídas de la médula ósea de otro niño o adulto. Las células madre son examinadas, clasificadas, contabilizadas y congeladas hasta que se necesiten para el trasplante.
 

¿Cuándo y por qué es necesario un trasplante de médula ósea?

El objetivo de un trasplante de médula ósea es curar muchas enfermedades y tipos de cáncer.

Además, cuando la médula ósea de un niño resulta lesionada o destruida por una enfermedad o bien por determinados tratamientos intensos de radioterapia o quimioterapia para el cáncer, puede ser necesario un trasplante de médula ósea. El trasplante de médula ósea puede utilizarse para:

- sustituir una médula ósea enferma y que no funciona por una médula ósea sana que sí funciona para combatir enfermedades como la leucemia, la anemia aplásica y la anemia drepanocítica o de células falciformes.

- sustituir la médula ósea y restaurar su función normal tras la administración de dosis altas de quimioterapia o radioterapia para tratar un cáncer.

- sustituir la médula ósea por una médula ósea genéticamente sana y en funcionamiento para prevenir un daño mayor debido a una enfermedad genética.
 

Riesgos que conlleva el trasplante de médula ósea

El trasplante de médula ósea conlleva algunos riesgos y algunos de ellos incluso ponen en riesgo la vida de los niños.

Por eso, antes de realizar el trasplante hay que administrar un tratamiento llamado de acondicionamiento, que es el necesario para erradicar la enfermedad a tratar y en el caso del trasplante alogénico también para suprimir el sistema inmunitario del menor de forma que no rechace a las células del donante.

A continuación, se administran las células progenitoras hematopoyéticas como si fuera una transfusión de sangre. Debido al tratamiento previo el paciente entra en una fase denominada de aplasia, caracterizada por la disminución de las células de la sangre (leucocitos, hematíes y plaquetas) lo que puede ocasionar infecciones, hemorragias y otras complicaciones.

Debido a esto los pacientes tienen que permanecer ingresados en condiciones especiales hasta que las células progenitoras infundidas se regeneran y producen células suficientes para sustituir a las que se han destruido por el tratamiento. Este período depende del tipo de trasplante y del tratamiento de acondicionamiento, pero suele ser normalmente entre dos y cuatro semanas aproximadamente.

Otras posibles complicaciones podrían derivar también del rechazo que los sistemas inmunológicos (células defensivas) del menor (paciente) y del donante tengan entre sí, y que será más potente cuanto mayor sea la incompatibilidad entre ambos. Posteriormente este (el paciente) permanece durante un tiempo variable que depende del tipo de trasplante con un riesgo aumentado a determinadas infecciones hasta que el sistema inmunológico se recupera completamente.

Por tanto, se entiende que es un tratamiento complejo y que, además, no está exento de complicaciones que pueden ser mortales. Asimismo, cualquier tipo de trasplante de médula ósea como es en este caso deberá ser realizado siempre en un centro especializado con instalaciones adecuadas y que cuente con especialistas que tengan experiencia suficiente para poder decidir qué tipo de trasplante y qué técnicas específicas deben aplicarse según cada situación en concreto.
 

Otras complicaciones derivadas del trasplante de médula ósea en niños

Lo cierto es que las complicaciones de la operación del trasplante de médula ósea pueden variar dependiendo del tipo de trasplante, del tipo de enfermedad que requiera dicho trasplante, del tratamiento de preparación, de la edad o de la variación de la compatibilidad, entre otros.

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Las complicaciones más frecuentes son:

Infección. Las infecciones son más probables en un niño que tiene supresión grave de la médula ósea. Las infecciones bacterianas son las más frecuentes. Las infecciones virales y por hongos pueden poner en riesgo la vida. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquier infección puede provocar una permanencia más larga en el hospital, impedir o retrasar el "prendimiento" o provocar un daño permanente a un órgano.

Bajo nivel de plaquetas y bajo nivel de glóbulos rojos. La trombocitopenia (bajo nivel de plaquetas) y la anemia (bajo nivel de glóbulos rojos) como resultado de una médula ósea no funcional pueden ser peligrosas e incluso poner en riesgo la vida. La mayoría de los niños necesitarán varias transfusiones de productos sanguíneos.

Dolor. El dolor relacionado con las llagas en la boca y la irritación gastrointestinal es bastante común. Las dosis altas de quimioterapia y radioterapia pueden causar mucositis grave (inflamación de la boca y del tubo gastrointestinal). Sin el normal funcionamiento del sistema inmunitario el menor es incapaz de curar estas irritaciones con rapidez por lo que suele ser necesario un medicamento contra el dolor.

Diarrea, náuseas y vómitos. Es posible que la quimioterapia, la radioterapia y la irritación gastrointestinal causen diarrea, náuseas y vómitos, por lo que podría ser necesario administrar calorías y proteínas por vía intravenosa hasta que este sea capaz de alimentarse nuevamente y ya no exista diarrea.

Sobrecarga de líquido. La sobrecarga de líquido es una complicación que puede producir neumonía, daño al hígado y presión arterial alta. La razón principal de la sobrecarga de líquido es que los riñones no pueden mantener la gran cantidad de líquido que se está administrando por vía intravenosa, en forma de medicamentos, nutrientes y productos sanguíneos, y a su vez estos, además, pueden resultar dañados por una enfermedad, infección, quimioterapia o radioterapia.

Dificultad respiratoria (disnea). El estado respiratorio es una función importante que puede resultar comprometida durante el trasplante. La infección, inflamación de las vías respiratorias, sobrecarga de líquido y las hemorragias son complicaciones potenciales que ponen en peligro la vida y que pueden presentarse en los pulmones y el sistema pulmonar. Por tanto, podría ser necesario el oxígeno suplementario para que el menor respire mejor y hasta que todos los problemas se corrijan.

Daño de un órgano. El hígado y el corazón son órganos importantes que también pueden llegar a dañarse durante el trasplante.

Rechazo del trasplante. El rechazo del trasplante de médula ósea es una complicación potencial. El fracaso del trasplante puede producirse como resultado de una infección, enfermedad recurrente o si el recuento de células madre de la médula donada fue insuficiente para que se produjera el "prendimiento".


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