¿Cómo evitar la hipertermia?

¿Cómo evitar la hipertermia?
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La hipertermia es el aumento de la temperatura corporal por encima del valor hipotalámico a causa de un fallo en los sistemas de evacuación del calor. Es lo que comúnmente conocemos como golpe de calor o insolación, diferente del aumento que se produce a causa de la fiebre. Muy frecuente en niños y ancianos en días de extremo calor, conviene saber cómo prevenirlo para evitar sus consecuencias.

En verano, sobre todo en determinadas zonas geográficas, la temperatura climatológica puede sufrir bruscos ascensos en unos días, provocando temperaturas extremas que pueden llegar a ser muy peligrosas. Estas olas de calor son peores para la población de riesgo, niños, ancianos y personas enfermas.


Generalmente, nuestro cuerpo es capaz de regular la temperatura. Así lo explica el doctor Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas. “Los seres humanos producimos calor durante todas las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestro organismo. La regulación de la temperatura se realiza a través de un centro termorregulador que se encuentra en el cerebro y que recibe información a través de termosensores que se encuentran en la piel y en el interior del cuerpo. Además existen dos mecanismos de la termorregulación principal para acelerar la eliminación del calor y ayudar a mantener la temperatura en los límites normales de alrededor de 37º: el sudor y la vasodilatación periférica de los vasos sanguíneos por donde circula la sangre.”


Pero en verano, al calor de nuestro organismo se suma el de las elevadas temperaturas ambientales, momento en el que se puede producir una hipertermia o golpe de calor.

Cómo evitar la episiotomía

Cómo evitar la episiotomía

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya alertó a España del altísimo índice de episiotomías que registraba el país, donde se realizan como media un 90% de estas incisiones en los partos vaginales, frente al 20% que entran dentro del baremo que recomienda este organismo internacional o el 8% que se practican en países como Suiza.


Los principales trastornos por calor van desde los más leves, como calambres que aparecen en los músculos fatigados de los deportistas o trabajadores expuestos a altas temperaturas, hasta edemas o incluso síncopes. En un nivel mayor de gravedad encontramos el agotamiento por calor, que llega al extremo del golpe de calor.


El golpe de calor se caracteriza por la deshidratación: una gran pérdida de líquidos y sales minerales a causa del calor que no son repuestos. En ese momento, se produce el fallo de la función de varios órganos internos debido al aumento excesivo de la temperatura del cuerpo y al fallo de los mecanismos de eliminación del calor. Los pacientes presentan hipertermia, taquicardia, hipotensión y respiración rápida. Además, puede observarse enrojecimiento facial y alteración del nivel de conciencia con ansiedad, delirio o, incluso en casos gravísimos, coma. 


“El golpe de calor no tiene nada que ver ni con los sofocos ni con el bochorno propio del verano. Es un riesgo sanitario a tener muy en cuenta que puede tener consecuencias muy serias. Se produce si la temperatura corporal normal de 37 grados llega a sobrepasar los 40 grados y el cuerpo es incapaz de eliminar el exceso de calor”, destaca el Dr. Ferrando.


Los niños son más vulnerables ya que su sistema respiratorio aún no se ha desarrollado completamente.  “Un niño que se deshidrata no puede sudar lo suficiente como para enfriar su cuerpo, y su temperatura corporal se puede elevar hasta provocar el golpe de calor. En un bebé, esto puede traducirse en síntomas de letargia y pérdida de conciencia. El niño puede dar la impresión de estar dormido cuando en realidad está muy grave”, explica el Dr. Ferrando.


El golpe de calor también puede afectar a jóvenes que practican deporte, a pacientes con patologías crónicas que estén tomando medicamentos que predispongan a la hipertermia o a ancianos que ya no regulan la temperatura de igual manera.


Recomendaciones para evitar la hipertermia 


·         Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17horas) y, en general, evitar exposiciones prolongadas al sol.


·         En caso de sentir cansancio o mareo, retirarse a un lugar fresco y ventilado, y aflojarse la ropa. Las salas con aire acondicionado son útiles.


·         Cubrirse adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros o gorros y gafas de sol.


·         Consumir abundantemente agua, líquidos y bebidas isotónicas.


·         Evitar las comidas pesadas de difícil digestión que hacen aumentar la temperatura interna.


·         Llevar ropa ligera que permita la transpiración, el principal mecanismo de refrigeración de nuestro cuerpo.


·         Prestar especial atención a los ancianos y niños. En concreto, los niños menores de tres años no deben exponerse al sol.


·         También deben tener cuidado los trabajadores expuestos a altas temperaturas y los deportistas que practiquen al aire libre.


·         Pasar tiempo en locales con aire acondicionado. En casa, regular la temperatura por la noche, ya que el cuerpo se enfría durante el sueño.


Si aun así sufres un golpe de calor, “es importante trasladar a la persona afectada a un lugar a la sombra y colocarla en posición tumbada con la espalda recta y las piernas levantadas para favorecer la circulación de la sangre e iniciar maniobras de refrigeración lo antes posible”, aconseja el Dr. Ferrando. Humedecer el rostro con una esponja o paño húmedo debe ayudar y no conviene dar de beber si la persona afectada si se encuentra inconsciente. Si la temperatura corporal no desciende, presenta pulsó débil y palidez o se sabe si sufre de enfermedades cardíacas, hay que acudir inmediatamente al médico o a un centro hospitalario.

Fuente: Sanitas.


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