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¿Cómo cuidar a un niño resfriado?

¿Cómo cuidar a un niño resfriado?

El resfriado es una de las enfermedades más habituales y que en mayor medida afecta a los más pequeños. En España, uno de los principales focos de contagio de la gripe en los adultos son los niños ya que a estos les afecta hasta cuatro veces más la enfermedad, según los datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III. Los menores de entre 5 y 14 años son el grupo con las tasas más elevadas.

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Un resfriado es un trastorno que viene acompañado de obstrucción nasal, tos y aumento de la mucosidad que se da con mayor incidencia en los meses de invierno. Se trata de una infección de las vías respiratorias altas que causa una inflamación en la mucosa respiratoria que va desde la nariz hasta los bronquios. Esto significa que según la zona que se haya visto afectada en todo ese recorrido se puede decir que se padece de faringitis (garganta), rinitis (mucosidad nasal), laringitis (tos ronca) o bronquitis (tos y ruidos respiratorios).

 

Esta enfermedad suele ser uno de los principales motivos de las consultas pediátricas. Esto se debe a que, además de los síntomas ya descritos, en ocasiones, cuanta menos edad tiene el afectado aparecen otras señales como, por ejemplo, la fiebre. Pero no es una afección que debe preocupar en exceso a los padres y a las madres ya que, por normal general, suele curarse sola en un periodo de 7 a 10 días sin dejar ningún tipo de consecuencia posterior.

 

Por lo general, este padecimiento suele seguir el mismo curso en todos los afectados. Si padece fiebre esta suele desaparecer al cabo de unos 3 días o antes. Por otro lado, los síntomas de mucosidad y las molestias de garganta menguan a la semana, pero la tos sí tarda más en doblegarse y suele durar entre 2, e incluso 3 semanas. Además, la evolución habitual de la enfermedad incluye cambios en la mucosidad que comienza siendo aguosa y termina espesándose y teniendo cambios de en el color.

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Cómo cuidar a un bebé con bronquitis

Cómo cuidar a un bebé con bronquitis

La bronquitis es la inflamación aguda o crónica de la mucosa de los bronquios, una enfermedad muy habitual en menores de 2 años que afecta a todo el tracto respiratorio. Puede ser aguda o crónica y causa tos y problemas para respirar que deben aliviarse con diversas medidas.

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Estos catarros son causados en exclusiva por virus, mayormente por uno conocido como rinovirus. Es una infección bastante contagiosa que se transmite de una persona a otra a través de secreciones causadas por la tos o los estornudos, aunque también puede ser a través de objetos contaminados. La nariz, la boca, las manos y la capa conjuntiva que recubre los ojos son los vehículos de transmisión más importante para las infecciones respiratorias.

 

En el caso de los niños y de las niñas el contagio es altamente probable ya que comparten objetos y juguetes entre ellos con frecuencia, además de tener contacto directo entre ellos cuando están en el colegio o las guarderías. Además, también influye el hecho de que su sistema inmunológico no esté tan fortalecido como el de una persona adulta, al no haber sufrido tantas enfermedades y su organismo desconocer muchos de los virus.

 

Las estadísticas han comprobado que los niños sufren un resfriado unas 5 o 6 veces al año, mientras que los adultos solo se ven afectados en una o dos ocasiones. De todos modos, hay que tener en cuenta que estos datos varían según el momento de la infancia por el que esté pasando el menor. Cuando comienzan el cole o la guarde es cuando mayor es el pico de incidencia. Esto conlleva a que con el paso de los años esta enfermedad les irá afectando en menor medida ya que sus defensas sabrán como actuar antes estos virus.

 

Al tratarse de una enfermedad que se cura de manera natural el tratamiento está indicado para el alivio de los síntomas y no de arremeter contra su origen. Los procedimientos que se aconsejan llevar a cabo para mejorar los síntomas de un resfriado en los niños son:

 

-El lavado nasal con suero fisiológico es una de las medidas más eficaces. En el caso de los bebés más pequeños se puede hacer uso de una pera de goma para aspirar la mucosidad.

-El empleo de medicamentos solo se recomienda en el caso de que sean antitérmicos u analgésicos para aliviar los síntomas de la fiebre ya que no se ha comprobado que otro tipo de fármaco sea necesario.

-Los medicamentos para la tos o anticatarrales no están indicados, por el contrario, pueden ser perjudiciales. El uso de antibióticos suele conllevar a el desarrollo de una resistencia a estos fármacos.

 

Los resfriados al curarse de manera natural no implican la necesidad de acudir con el pequeño al pediatra a no ser que se observen complicaciones. Los progenitores deben estar atentos y tener bastante presente la aparición de otras afecciones como la otitis, la conjuntivitis, la sinusitis o la neumonía. Otros trastornos a tener en cuenta son la duración de más de 3 días de la fiebre, la persistencia de la mucosidad nasal más allá de 10 días, dificultades para respirar o notar un decaimiento en el comportamiento de los niños y niñas. En estos casos sí se debe acudir al especialista.

 


Fuentes:

Asociación Española de Pediatría y la Academia Estadounidense de Pediatras.

 

 

Fecha de actualización: 28-06-2019

Redacción: Andrea Rivero

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