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Cómo cuidar a un niño con hidrocefalia

Cómo cuidar a un niño con hidrocefalia

Según define la Asociación Española de Pediatría (AEP) la hidrocefalia se define como el aumento de la cantidad de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Es decir, la acumulación de líquido dentro de las cavidades (ventrículos) profundas del cerebro. Si tu hijo tiene hidrocefalia presta atención a este artículo.

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La hidrocefalia se produce cuando el equilibrio falla. En condiciones normales, el líquido cefalorraquídeo circula libremente a través de unos compartimentos o canales que rodean el cerebro y la médula espinal. Cuando el equilibrio falla es por un aumento de producción (algunos posibles tumores), disminución de la absorción (infecciones del sistema nervioso) o por dificultad para circular quedando retenido. Pero ¿para qué sirve exactamente el líquido cefalorraquídeo del que hablamos? Para proteger el cerebro y la médula espinal a los que baña por completo. Cuando este se encuentra en una cantidad excesiva podría ocasionar un aumento de la presión en su interior afectando así al funcionamiento de los órganos del interior del cráneo.

 

Existen, no obstante, dos tipos de hidrocefalia:

 

-la hidrocefalia congénita: cuando se nace con esta afección

-la hidrocefalia adquirida: ocurre después del nacimiento y afecta a personas de cualquier edad

 

La somnolencia o la irritabilidad excesivas, el aumento rápido del tamaño de la cabeza o un fuerte dolor de cabeza podrían ser, por ejemplo, síntomas de la hidrocefalia, pero cuando la padecen los bebés y los niños lo que puede suceder es que se les llegue incluso a deformar la cabeza debido a ese exceso de líquido del que hablábamos y que estaba en su interior. Cuando se trata de niños más mayores esto no suele suceder porque ya han madurado sus huesos craneales y se han fusionado por lo que lo que les sucede es que comienzan a experimentar fuertes dolores de cabeza, pero ¿qué más síntomas presenta la hidrocefalia?

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Síntomas de la hidrocefalia

 

En el caso de los niños pequeños y los niños mayores algunos de los signos y síntomas más frecuentes serían los siguientes:

 

-dolor de cabeza

-visión borrosa o doble

-ojos fijos hacia abajo

-agrandamiento anormal de la cabeza

-somnolencia o letargo

-náuseas o vómitos

-falta de equilibrio y/o coordinación

-falta de apetito

-incontinencia urinaria

-convulsiones

 

Aunque también existen algunos síntomas no solo físicos, sino también cognitivos y conductuales como la irritabilidad, los cambios en la personalidad, la disminución del desempeño escolar y el retraso o los problemas con habilidades previamente adquiridas como, por ejemplo, caminar o hablar.

 

Cómo tratarla con niños

 

Cada día los padres se preocupan por sus hijos, y es por ello que cuando estos comienzan a notar algo diferente en sus hijos o síntomas que anteriormente no habían notado se pregunten sobre si deberían o no llevar a sus hijos al médico y consultarlo con un especialista y profesional de la salud para descartar cualquier enfermedad grave. Con la hidrocefalia pasa igual. Los padres van a comenzar a notar, quizás, algunos síntomas bastante extraños para ellos. Por eso, es importante tener en cuenta que cuando estos noten un aumento rápido de la cabeza del bebé o del niño, o un dolor de cabeza de comienzo reciente, bastante persistente y sin causa aparente en el niño si es algo mayor será completamente necesario acudir al médico para que sea él quien pueda aclarar las dudas de los adultos (los padres en este caso) y descubrir qué es realmente lo que el pequeño tiene. También sería recomendable preguntar al pediatra si se producen vómitos matutinos, dificultades importantes en la alimentación u otros comportamientos inhabituales.

 

Aunque, por supuesto, lo que hay que tener en cuenta a la hora de tratarla es la edad del niño, la causa, el grado de aumento de presión intracraneal que ocasiona y la intensidad de los síntomas entre otros. Por norma general, lo que sí suele ser necesario es el ingreso hospitalario del pequeño para vigilar la evolución y ver cómo y cuándo tratar. La hidrocefalia, además, podría tener consecuencias muy graves por lo que en poco tiempo puede ser frecuente la necesidad de aliviar el exceso de líquido de forma urgente. Para ello sería necesario realizar una punción lumbar con extracción de líquido cefalorraquídeo o colocar una especie de canalización artificial desde uno de esos compartimentos de los que hablábamos anteriormente y que están llenos de líquido hasta otro lugar donde el exceso de líquido pueda eliminarse libremente.

 

Pero ¿cuál es el pronóstico de estos niños?

 

Con un tratamiento oportuno, una gran mayoría de los niños puede llevar una vida bastante normal, aunque es cierto que todos aquellos niños que además tengan algunos problemas médicos más complejos como la espina bífida o una hemorragia cerebral asociada, por ejemplo, a la prematuridad, sí podrían tener más problemas de salud.

 


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