¿Cómo ayudar a mi hijo que consume drogas?

¿Cómo ayudar a mi hijo que consume drogas?
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Los datos muestran que cada vez son más los menores de edad que consumen tabaco, alcohol y drogas. Aunque estas sustancias son siempre perjudiciales para la salud, lo son aún más en esta etapa de desarrollo y crecimiento, por eso es importante conocer las señales que nos alertan de que nuestro hijo consume drogas y saber cómo ayudarle.

Son varias las drogas que consumen los jóvenes, aunque las más habituales son el cannabis, el éxtasis y la cocaína. Respecto al cannabis, las encuestas realizadas año tras año por el Plan Nacional Sobre Drogas muestran que la edad de inicio de esta sustancia ha sufrido un ligero descenso desde 1994, pasando de 15,1 años a 14,9, aunque la bajada no es muy reseñable. Por el contrario, se ha producido un aumento significativo en el porcentaje de jóvenes que lo ha consumido tanto en los últimos doce meses como en los últimos 30 días. Así, en los últimos doce meses ha pasado del 18,2% en 1994 al 26,6% en el año 2014. Mientras que en los últimos 30 días las cifras hablan de un 12,4% en 1994 frente a un 16,1% en 2014. Esto se debe, probablemente, a que la mayoría percibe que el riesgo de consumir cannabis es bajo.


En cuanto al éxtasis, ha aumentado la edad de inicio de consumo de esta sustancia de los 15,6 a los 15,8 años y, respecto al consumo habitual, ha disminuido del 3,2% al 2,2%, una buena noticia. En esta droga hay grandes diferencias en el consumo entre chicos y chicas, siendo mayor entre los primeros.

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Por último, respecto a la cocaína, la edad de inicio ha descendido también ligeramente de 15,6 a 15,5 años, pero su consumo, después de un repunte brutal, ha ido descendiendo desde 2004. Así, gracias a las campañas que alertan de los peligros de la cocaína, son menos los jóvenes que la consumen hoy en día, con unas tasas del 3,4% entre los chicos y del 1,6% entre las chicas.


En resumen, aunque la edad de inicio ha bajado en general un poco, la diferencia no es mucha y encontramos que la mayoría de los chicos se acercan a las drogas en torno a los 15 años, por lo que la labor de prevención de los padres debe empezar hacia los 12 años. Por otra parte, son pocos los que consumen éxtasis o cocaína, pero bastante los que fuman porros, por lo que es importante que los padres transmitan la idea de que el cannabis o la marihuana también son peligrosos para la salud ya que son muchos los chicos y chicas que creen que “no pasa nada por fumarse un porro de vez en cuando”. Pero sí pasa.


Consecuencias del consumo de drogas en adolescentes


Las drogas son muy perjudiciales tanto para la salud física como psíquica, y sus consecuencias aumentan si hablamos de jóvenes en desarrollo. Algunos de los problemas que pueden causar son:


- Daños en el aparato respiratorio: bronquitis, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, boca o garganta, etc.


- Daños en el corazón: hipertensión, alteración de la frecuencia cardiaca, taquicardia, mayor riesgo de angina de pecho o infarto, hemorragias cerebrales, arritmia, cardiopatía isquémica.


- Daños en el cerebro: mayor riesgo de infarto cerebral, neurotoxicidad (muerte de neuronas).


- Otros daños físicos: problemas en los dientes, pérdida de olfato y gusto, sinusitis, insomnio, convulsiones, coagulopatía, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, rabdomiólisis, perforación del tabique nasal, etc.


- Daños psicológicos: trastornos psicomotores, adicción, ansiedad y ataques de pánico, mayor riesgo de depresión, esquizofrenia, brotes psicóticos, trastornos de la memoria, la concentración y el aprendizaje (lo que provoca fracaso escolar).


No todas las drogas producen los mismos síntomas, pero todas son perjudiciales, incluso aunque se consuman de manera habitual.


¿Cómo saber si mi hijo toma drogas?


Estas son algunas de las señales que pueden indicar que un chico o chica consume alguna sustancia ilegal, aunque también pueden ser síntomas de problemas con los amigos o en clase, por lo que hará falta que tengas tacto antes de hablar con él sobre el tema:


- Mostrarse poco comunicativo.

- Manifestar apatía y desgana.

- Tener síntomas de ansiedad o depresión.

- Problemas de sueño.

- Pérdida de apetito o atracones voraces de comida.

- Abandonar hobbies, especialmente los deportivos.

- Descenso en el rendimiento escolar y desinterés por los estudios.

- Discusiones, conflictos con amigos o cambio de amistades.

- Cambios bruscos de humor, incluso con accesos de violencia e irritabilidad.

- No prestar atención a las conversaciones.

- Ausencias de casa sin motivo y sin explicaciones.

- Aumento repentino de los gastos sin motivo aparente.


Por supuesto, algunas de estas señales van ligadas a la edad y los cambios propios de la adolescencia, por eso es importante mantener una comunicación fluida con nuestros hijos y conocerlos bien para saber si, de repente, se producen cambios significativos que nos puedan alertar de un problema con las drogas.


¿Cómo ayudar a mi hijo?


Si se confirma que tu hijo consume drogas, aunque sea de manera habitual, debes ayudarle y hacerle ver lo peligroso de ese comportamiento ya que todos los drogadictos empiezan consumiendo de manera ocasional, por lo que no debes dejar que tu hijo acabe llegando a esa situación.


Por eso, debes seguir estos consejos:


1. Evita actitudes tolerantes hacia cualquier tipo de consumo, incluido el del alcohol. Y, por supuesto, no fumes porros ni consumas drogas nunca delante de tus hijos.


2. Habla abiertamente con tu hijo de posibles situaciones que les surgirán relacionadas con el consumo, como “si tu mejor amiga te dice que te fumes con ella un porro, qué piensas decirle”. De esta forma, puedes conocer su opinión al respecto y ayudarle a evitar decir que sí.


3. No seas alarmista, pero sí realista al hablarle de los riesgos y consecuencias que tiene el consumo de drogas. Infórmate bien de los efectos de cada una de estas sustancias para poder transmitírselos sin exagerar ya que, de esa forma, no resultarías creíble.


4. Conoce a su grupo de amigos y muestra interés por las actividades que hace, pero sin caer en los interrogatorios. Cuando no te quiera contar algo, no le presiones, dale tiempo y hazle ver que estás ahí para él pase lo que pase.


5. Cuéntale cosas sobre ti y sobre tus problemas para crear un clima de confianza entre ambos. Muéstrate cercano y accesible.


6. Establece unas normas familiares claras respecto a horarios, responsabilidades, etc. Tu hijo debe conocerlas y saber las consecuencias si las incumple.


7. Refuerza su autoestima y su asertividad para que sea capaz de decir que “no”.


8. Transmítale valores saludables y positivos. La importancia de la amistad, el respeto a la diversidad, la libertad de elección, la familia como apoyo. Si se interesa también por actividades saludables como el deporte, tendrá menos posibilidades de verse sucumbido por las drogas.


9. Si llega a casa bajo los efectos de alguna sustancia, no intentes hablar con él ni regañarle ya que puede volverse agresivo o que no recuerde lo hablado. Espera al día siguiente para hablar con él de tus preocupaciones.


10. No busques culpables ni le restes responsabilidad a tu hijo. Busca soluciones.


11. No niegues el problema ni le quites importancia, tienes que asumirlo cuanto antes para poder ayudarle.


12. Déjale claro que tu máxima preocupación es su bienestar y su salud, no el hecho en sí.


13. Si no sabes cómo ayudarle a dejarlo, busca ayuda de un profesional.


14. Muéstrate dialogante y evita los interrogatorios policiales.


15. Hazle ver que siempre estarás ahí para ayudarle y que le sigues queriendo igual a pesar de todo.


17. Aunque sea duro, nunca debes mostrar desesperación ni criticar de forma violenta sus conductas con frases como “eres tan estúpido e inconsciente que has acabado consumiendo…”. Tampoco debes convertirte en su sombra, espiarle, seguirle ni recurrir a los castigos para que deje de consumir. Con paciencia, amor y la ayuda de un profesional, conseguirás que se dé cuenta de lo malo que son las drogas y lo deje. Esto será más fácil si el consumo es ocasional que si ya es adicto. En ese caso, puede ser necesario incluso ingresarle en una clínica de rehabilitación.



Fuente:

Molina del Peral, José Antonio (2014), Dialogar para prevenir. ¿Qué hablo con mis hijos sobre drogas?, Madrid, Ed. Anaya.

Fecha de actualización: 15-11-2018

Redacción: Irene García

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