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¿Cómo ayudar a mi hijo con autismo?

¿Cómo ayudar a mi hijo con autismo?

Educar a un niño con autismo no es una tarea fácil. Es preciso estar bien informado sobre el trastorno y contar con herramientas que nos permitan acercarnos al mundo interior del pequeño para ganarnos su confianza y poder ayudarle.

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El autismo es un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista (ASD por sus siglas en inglés). Actualmente, se diagnostica con autismo a 1 de cada 59 individuos y a 1 de cada 37 niños varones.

Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas. El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, tales como arreglar objetos obsesivamente o seguir rutinas muy específicas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos.

Si a tu niño lo han diagnosticado con autismo, una intervención temprana es crítica para que pueda beneficiarse al máximo de todas las terapias existentes. Aunque para los padres puede ser difícil etiquetar a un pequeño como “autista”, cuanto más pronto se haga el diagnóstico antes se podrá actuar. Actualmente no existen medios efectivos para prevenir el autismo, ni tratamientos totalmente eficaces o cura. Sin embargo, las investigaciones indican que una intervención temprana en un entorno educativo apropiado, por lo menos por dos años durante la etapa preescolar, puede tener mejoras significativas para muchos niños pequeños con trastornos del espectro autista. Tan pronto como se diagnostique el autismo, la intervención temprana debe comenzar con programas eficaces, enfocados en el desarrollo de habilidades de comunicación, socialización y cognoscitivas.

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El objetivo de todo tratamiento es satisfacer las necesidades que puedan aparecer en la vida diaria del niño, al igual que enseñarle las herramientas para que aprendan a establecer relaciones sociales y jugar con iguales; todo ello a través de actividades que sean comunes en el día a día

El autismo es uno de los trastornos más complicados de diagnosticar, ya que se trata de una enfermedad que no siempre cuenta con los mismos síntomas, al tener diferentes grados. Si bien es cierto que cuenta con algunas características comunes que pueden dar la voz de alarma, siempre será necesario el diagnóstico de un profesional que pueda guiar a los padres.

Para ello, resulta imprescindible que se busque la utilidad de aquello que se trabaja, diseñar actividades que le permitan alcanzar mayores niveles de autonomía y control sobre el medio en el que tendrá que desenvolverse.

- Traza un plan educativo: La educación de un niño no es algo que se pueda improvisar, menos aún cuando se trata de un pequeño diagnosticado con autismo ya que requiere atenciones especiales. Si lo educas basándote en una estrategia de ensayo y error es probable que termines generando una mayor confusión y frustración, por lo que es fundamental que busques información sobre el trastorno y profundices en las necesidades de tu hijo. En colaboración con el psicólogo o psicopedagogo, puedes concebir un plan de educación flexible que se adapte a las necesidades de tu pequeño en cada momento de su desarrollo.

- Cuida su dieta: No existe una dieta específica que pueda curar el autismo, pero algunas investigaciones han indicado que una alimentación libre de gluten y caseína, que se encuentran en los alimentos a base de harina de trigo y en la leche y sus derivados, puede mejorar los síntomas.

- Juega con él: El juego es una de las actividades que más estimulan a un niño y, en especial, a un pequeño con autismo. Se trata de una estrategia excelente para ayudarle a desarrollar sus habilidades psicomotoras y comunicativas, estimular el lenguaje y fomentar un clima de bienestar en el hogar. Además, jugar con el niño contribuirá a fortalecer vuestro vínculo emocional.

- Enséñale a desarrollar rutinas: Las rutinas son muy importantes para el niño con autismo ya que estimulan la seguridad en sí mismo, le hacen sentirse más cómodo en su entorno, a la vez que le facilitan el aprendizaje de determinados hábitos y conductas sociales. Al inicio puedes empezar por hábitos sencillos como lavarse las manos antes de comer o cepillarse los dientes antes de acostarse y, más tarde, pasar a rutinas más complejas como recoger sus juguetes después de jugar o poner la mesa.

Motívalo constantemente: Una de las cosas que más le cuestan a un niño con autismo es involucrarse en nuevas tareas o planes que se salgan de su rutina habitual. Es importante que motives continuamente al pequeño a hacer cosas nuevas: practicar deporte, inscribirlo a un taller sobre un tema que le apasione o simplemente planificar algo que se salga de su cotidianeidad, como ir de paseo a un parque infantil diferente.


Fecha de actualización: 07-01-2021

Redacción: Irene García

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