Terapia psicológica para niños tímidos

Terapia psicológica para niños tímidos
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La timidez es un rasgo de la personalidad que presentan algunas personas que les hace sentir inseguridad y vergüenza propia ante situaciones sociales nuevas, lo que dificulta el entablar relaciones con los demás y, por lo tanto, hacer amigos. Ser un poco tímido no tiene por qué ser malo, y se puede superar al madurar y aprender diversas técnicas para relacionarse con los demás, pero si la timidez es patológica, será necesario acudir a terapia para superar este problema.

Terapia psicológica para niños adoptados

Terapia psicológica para niños adoptados

Para los niños adoptados puede ser complicado aceptar que sus padres biológicos no quisieron o no pudieron cuidar de él y lo dieron en adopción para que formara parte de otra familia. Eso puede hacer que desarrollen ciertos problemas o conductas agresivas, sobre todo al llegar a la adolescencia, por lo que pueden necesitar terapia psicológica.

A veces no es fácil saber si nuestro hijo es tímido o, simplemente, le cuesta un poco más relacionarse con los demás en ciertos momentos o situaciones. Para saber si nuestro hijo es tímido o no, debemos estar atentos a estas señales:

1- No participa en clase ni pregunta, aunque tenga dudas

2- No toma la iniciativa en las conversaciones

3- Tiene baja asertividad

4- Le cuesta expresar sus emociones

5- Se muestra pasivo y distante

6- Tiene pocos o ningún amigo y suele jugar solo y estar aislado

7- Muestra temor al interaccionar con los demás o llegar a un sitio donde no conoce a nadie

8- Evita ciertas sictuaciones sociales como cumpleaños

9- Tiene baja autoestima

10- Se sonroja con frecuencia al hablar con los demás

11- Es inseguro

Aunque algunas personas son más propensas que otras a ser tímidas, la educación y la afectividad en los primeros años son clave para que esta timidez se supere o se vuelva patológica. Así, los niños que reciben poca atención de sus padres o que son constantemente castigados y humillados, serán más tímidos. De igual modo, si sus padres son tímidos, a ellos también les costará entablar relaciones sociales. Por eso, es importante que no comparemos a nuestros hijos con otros, nunca los humillemos y les enseñemos a valorarse y tener una autoestima alta para que no sientan vergüenza al relacionarse con los demás

¿Tiene un problema o no?

Como decíamos, ser un poco tímido no es un problema, pero sí lo es si esa timidez se convierte en algo patológico que interfiere en el comportamiento diario del niño e incuso en su rendimiento escolar. Si tu hijo prefiere estar solo antes que enfrentarse a los demás, espera siempre a que le digan qué hacer o cómo actuar, tiene problemas para relacionarse con los demás, siente ansiedad social, miedo a ser evaluado y criticado y bajo rendimiento escolar, entonces la timidez se convierte en algo patológico o un problema serio que, si no se trata, puede desembocar en algo más serio como una fobia social, por lo que hay que buscar ayuda cuanto antes.

Esta timidez patológica puede tener su origen en la genética, ciertos hechos estresantes, un apego inseguro con sus padres o un excesivo autoritarismo, falta de relaciones sociales o un aprendizaje erróneo en este aspecto.

Terapia psicológica para niños tímidos

Si tu hijo muestra señales de sufrir timidez patológica y esta afecta a todas las parcelas de su vida y le impide ser feliz, tienes que buscar ayuda psicológica. Hay muchos psicólogos expertos en este tipo de problema en niños, por lo que debes buscar a alguien especializado que sepa cómo ayuda a tu hijo.

Lo primero que hará el psicólogo será evaluar al niño para ver en qué situaciones presenta esta timidez y cuál puede ser la causa de la misma (educación, inseguridad, baja autoestima, problemas de afecto, cambios en la familia…). Una vez sepa más sobre el niño y sus circunstancias, lo normal es seguir una terapia cognitivo-conductual que incluya diversas técnicas como entrenamiento en autoinstrucciones, desensibilización sistemática, técnicas conductuales como el modelado, el refuerzo positivo, entrenamiento de habilidades sociales, práctica en vivo o en imaginación con ejercicios de rol-playing, técnicas de relajación, reestructuración cognitiva, etc.

Todas estas técnicas irán consiguiendo que el niño se sienta más seguro, aumente su autoestima, aprenda a relacionarse con los demás en diversas situaciones, sea menos retraído y pasivo, reduzca los niveles de ansiedad social y corrija pensamientos inadecuados.

¿Cómo podemos ayudarle los padres?

Además de llevarle a terapia, es importante que los padres también trabajen con él en casa y le ayuden adoptando diversos hábitos y cambios que beneficiarán sus relaciones sociales:

- No le compares con otros niños ni le muestres lo bien que juega Juan con otros niños y lo poco que le cuesta a su hermano hacer amigos.

- Hazle ver que la timidez es algo habitual que muchos experimentamos en ciertas situaciones de la vida, pero que se puede superar. No lo plantees como un problema o una enfermedad, aunque tampoco debes restarle importancia.

- Felicítale cada vez que afronte uno de sus temores y sea capaz de hablar con alguien o superar uno de sus retos sociales, como ir a un cumpleaños o jugar con alguien en el parque.

- Acéptale tal y como es.

- Fomenta las actividades sociales para que aprenda a relacionarse con los demás, entablar conversaciones y tenga oportunidad de practicar.

- No le obligues a realizar actividades en grupo si no está preparado para ello.

- Y, sobre todo, mucho apoyo y paciencia.


Fuente:

Juan Pedro Valencia, psicólogo infantil

Redacción: Irene García

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