Miedo infantil al lobo

Miedo infantil al lobo
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Los miedos durante la infancia son normales, todos los niños temen algo, ya sea a la oscuridad, a ir al médico o a los monstruos. Por lo general, todos estos miedos van superándose con el paso del tiempo y con ayuda de sus padres, aunque en ocasiones pueden convertirse en fobias, en cuyo caso se haría necesaria la ayuda de un especialista.

Tener miedo es una respuesta psicológica muy saludable a cortas edades, esto prepara a los niños para enfrentarse a situaciones complicadas y nuevas para ellos, así como para evadir los peligros. El miedo a las alturas puede prevenir caídas y el miedo a ciertos animales puede ayudar a evitar picotazos o mordeduras.

En la etapa que comprende los 2-3 años sus miedos son más intensos y a la vez más normales, temen la oscuridad, los monstruos o animales, ir al médico, etc. Todos ellos se van superando con el tiempo a la vez que el pequeño va siendo más consciente de cómo funciona el mundo en el que vive. Con el paso de los años estos miedos se desvanecen y cuando llegan a los 8-9 años  desaparecen para dar paso a otros como el miedo al ridículo, al rechazo o al fracaso. Todos estos temores van desapareciendo a medida que el niño crece y madura, pero hay casos extremos en los que el desasosiego es tan intenso y exagerado que es mejor acudir a un especialista que lo ayude a controlarlo y superarlo.

Cuando los miedos de los niños parecen insuperables es indispensable que los padres sepan cómo actuar en esas situaciones, aunque aun así deban acudir a un psicólogo infantil o terapeuta. Nunca hay que burlarse de los miedos de un niño aunque parezcan absurdos, darle apoyo es mejor que reírse de él. Asimismo, tampoco hay que regañarles ni mostrar preocupación por ello, es normal en el desarrollo de los más pequeños que experimenten todo tipo de emociones. Es fundamental tranquilizarlo y no obligarlo a acercarse a los objetos o situaciones que le producen temor, deben vencer este obstáculo a su ritmo.

Como padres hablar con los hijos sobre sus miedos o preocupaciones es parte de la crianza, hacerles entender y comprender por qué tiene esos sentimientos negativos puede ayudar a que los superen. Pero hay que tener cuidado y no intentar convencerlos de que deben acercarse a las cosas que le provocan miedo, tiene sus razones para temer y es mejor que sea él mismo quien los supere cuando se sienta preparado.

En los casos en los que un miedo se convierte en una fobia los niños pueden sentirse enfermos y sufrir un fuerte malestar emocional que no suelen comprender las personas que no sienten ese exagerado miedo. Es importante que los padres sepan diferenciar los síntomas de un miedo normal a los de una fobia para que procedan de la manera adecuada.

Por otro lado, centrándonos en un caso concreto, los miedos a los monstruos y otro tipo de seres son muy comunes en la infancia. Los cuentos y películas siempre ponen a los lobos, las brujas o los vampiros como los malos y eso fomenta esa imagen negativa que se crea en la cabeza del niño. A edades tempranas los pequeños no diferencian realidad de imaginación, por ello los padres pueden ayudarles a comprender:

1.            Tomarse en serio los miedos que sufre, no hay que restarle importancia, más bien mostrarle apoyo y seguridad para que se sientan con mayor confianza.

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A partir de los 12 meses, tu hijo puede acostumbrarse a dormir solo en su propia habitación. Algunos padres temen el momento de la separación nocturna y lo alargan. Pero esto es una costumbre que hay que evitar ya que puede perjudicar el desarrollo intelectual del niño y sobre todo el descanso de los progenitores, ocasionando una dependencia excesiva del niño hacia sus padres. Cuanto antes se haga a dormir solo, mejor descansaréis todos.

2.            Hay que analizar el tipo de dibujos y cuentos que ve, muchos de estos puede que sean demasiado violentos para un niño de tan corta edad.

3.            Hacerle entender que todo es fruto de su imaginación y que “el lobo malvado” no existe realmente y no puede hacerle daño.

4.            Avergonzar al malo o al monstruo que teme puede ayudarlo a verlo de una manera más burlona o cómica, es decir, si te dice que hay un monstruo bajo su cama respóndele “como vaya yo me lo como con patatas”, volviendo de esta manera la situación divertida.

Los personajes antagónicos en los cuentos o películas infantiles tienen una función didáctica, les enseñan a los niños los peligros que existen. Además, desde un punto de vista psicológico estos villanos les ayudan a proyectar emociones, negativas cuando le temen y positivas cuando los protagonistas lo vencen. Cierto es que, en muchas ocasiones, los finales de estas historias pueden ser traumáticos, el cuento de “Caperucita Roja” es bastante explícito teniendo en cuenta que el lobo se come a la niña y luego lo destripan. Pero, lo importante de todos estos cuentos es que los niños aprendan divirtiéndose.

La cuestión es que estos temores irán desapareciendo y cambiando con el tiempo en función de la edad y la madurez. Todos experimentamos miedo en alguna ocasión, y es por eso que no es algo preocupante. Aun así, siempre es importante saber ayudar y tratar a los más pequeños en estas situaciones difíciles para ellos.


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Fuente:

Francisco J. Mendiguchía, psicólogo especializado en niños.

Fecha de actualización: 29-05-2019

Redacción: Andrea Rivero

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