Cómo decirle a un niño que su hermano murió

Cómo decirle a un niño que su hermano murió
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Enfrentarse a la muerte de un hijo es, sin duda, lo más duro que le puede pasar a una persona. Y si además ese niño tenía hermanos, la cosa se complica al tener que comunicarle al otro hijo que su hermano ha muerto. ¿Cómo decírselo? ¿Cómo ayudarle a superar esta pérdida?

La muerte de un niño es trágica para los padres, pero para los hermanos y hermanas que le sobreviven también puede ser una realidad aterradora, porque, aparte de haber perdido a su hermano y su compañero de juegos, el pequeño se da cuenta de que nadie está exento de la muerte, por muy joven que se sea. Los hermanos comparten secretos y están ahí para lo bueno y para lo malo. En muchos casos, un hermano es el mejor amigo y compañero de juegos, de modo que, cuando un hermano muere, ese niño puede verse perdido, abatido y atemorizado. Por eso, cuando tengas que explicarle a tu hijo que su hermano ha muerto, deberás hacerlo con mucho tacto y cuidado, teniendo en cuenta además el mal momento que estás atravesando.


Antes de hablar con él, debes tener en cuenta una serie de puntos:


1- Al igual que les pasa a los adultos, los niños atraviesan distintas fases de duelo. La primera es el choque de impresión, luego se sienten heridos y molesto y, por último, llega la aceptación. Estas etapas a veces se traslapan y se presentan durante meses o más tiempo.

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2- A diferencia de los adultos, aunque un niño lo esté pasando mal es capaz de jugar a la pelota un momento y, al siguiente, estar triste.


3- Los padres suelen sobreproteger al niño que sobrevive, sobre todo si solo tienen un hijo más. Aunque esto es comprensible, no es bueno para el desarrollo de ese niño, puesto que puede causarle más miedo a la muerte.


4- Algunos niños se enfrentan a la tragedia asumiendo las responsabilidades propias de un adulto para hacer que sus padres se sientan mejor o para ser niños “perfectos” que disminuyan la pena de sus padres. Hay que tener cuidado también con esta reacción y dejar que el niño viva su infancia.


5- Es probable que el niño que sobreviva quiera dormir un tiempo con sus padres para sentirse mejor, lo cual no debe suponer ningún problema.


¿Cómo decírselo?


- Fomenta las visitas al hermano enfermo para que se vaya haciendo a la idea. “A tu hermano le encanta que estés con él un rato. Aunque se cansa, estar contigo significa mucho para él”.


- Si un niño se está muriendo, debes decírselo cuanto antes a sus hermanos para que puedan hacer preguntas y prepararse. “Los médicos dicen que es probable que Jesús no viva mucho más. Esperemos que no sea así, pero nos entristecemos al pensar que puede morir pronto”.


- De acuerdo con los psicólogos expertos en estos temas, en ocasiones es necesario decir a los niños que al morir el cuerpo de una persona deja de funcionar. “El cuerpo de tu hermano dejó de funcionar por completo. Ya no siente dolor. Ya no siente frío ni calor”.


- Quizá el niño que sobreviva se sienta culpable por peleas o discusiones pasadas. No le digas que no debe sentirse así, sino muestra empatía, escucha qué le preocupa y dale seguridad al respecto. “Es normal que te sientas mal por todas las veces que os peleasteis. Yo me siento mal por todas las veces que le castigué. Pero ¿sabes qué? Lo castigaba porque lo quería y es lo que los padres hacemos a veces. De igual modo, los hermanos se pelean a veces. Así que yo no siento mal por ser un padre, y tú no debes sentirte mal por haber sido un hermano”. “Recuerda que después de esas peleas, os reconciliabais y seguíais jugando ten felices, eso es lo que tienes que pensar”.


- “¿Quieres dormir con mamá y papá esta noche? Quizá sea difícil dormir solo en un momento tan difícil. No deberás acostumbrarte, pero hoy está bien”. Durante los primeros días, cualquier arreglo que ayude a todos a superar la pérdida está bien, lo que no es bueno es que se alargue en el tiempo.


- Algunos niños se sienten culpables por divertirse y sentirse alegres tras la muerte de su hermano cuando sus padres todavía están tristes. Debes hacerles ver que no pasa nada. “A tu mamá y a mí nos encanta verte feliz de nuevo. No te preocupes porque nosotros sigamos tristes”. Si lo ves necesario, puedes incluso darle tu permiso para salir a jugar o divertirse para que se sienta menos culpable.


- Durante los días o semanas posteriores a la muerte de un hijo, es necesario motivar a los hermanos más callados e introvertidos para que hablen y expresen lo que sienten. “Vamos a hablar por turnos de Jesús. Anécdotas, recuerdos felices o cualquier sentimiento que nos cruce por la mente”.


- Si sois creyentes, recurrid a vuestras creencias religiosas para dar consuelo al niño.


¿Qué no debemos decir?


Además de saber qué debes decirle para ayudarle, es importante que tengas claro qué no debes decirle, puesto que ciertas frases o comentarios pueden aumentar su dolor y su miedo.


Para empezar, no debes prohibir que se hable o se recuerde al hermano fallecido. Por mucho dolor que pueda causar, es bueno hablar del tema y recordarle, sobre todo en días señalados como su cumpleaños o días de fiesta.


Además, jamás debes comparar a los hermanos que sobrevivan con el fallecido. Frases como “tu hermano era más rápido o más obediente” pueden hacer mucho daño a los niños.


Tampoco se recomienda decir frases como “No puedo imaginar que esta familia sea feliz de nuevo”. A pesar de que la muerte de un hijo o un hermano nunca se olvida y se lleva siempre consigo, sí es posible volver a reír y sentirse felices, y de hecho eso es lo que se debe intentar por el bien de todos. Refuerza en tus hijos la idea de que la vida sigue y participa en sus trabajos escolares, sus funciones y sus actividades.


Por último, nunca impidas a tu hijo expresar lo que siente ni le digas que ya hablaréis del tema más adelante. Por muy doloroso que sea, los problemas se deben enfrentar al momento y no guardarlos dentro. Si tu hijo te pregunta o quiere contarte algo al respecto, no dudes en interrumpir lo que estés haciendo y atenderle lo primero.


Si pasa el tiempo y notas que tu hijo no supera la pérdida y se hunde en la tristeza, quizá debas consultar a un experto para que le ayude a seguir con su vida. 


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Fuente:

Coleman, Paul (2001), ¿Cómo decirlo? A los niños, México, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 11-01-2019

Redacción: Irene García

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