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¿Cómo afecta al niño la desintegración familiar?

¿Cómo afecta al niño la desintegración familiar?

La desintegración familiar afecta profundamente al niño y al adolescente y tiene un gran impacto en su salud mental, especialmente cuando se produce de manera problemática, con casos de violencia o acusaciones de por medio. 

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Generalmente, la desintegración de la familia implica un divorcio entre los padres que causa que uno de los miembros de la pareja se vaya de casa, rompiendo así el núcleo familiar original, aunque los niños sigan teniendo contacto con ambos padres.


No obstante, este divorcio y esta desintegración familiar se puede originar de muchas maneras diversas, y la forma en que se produzca influirá enormemente en el niño.


- Ruptura amistosa y custodia compartida. En los casos en los que el divorcio se produce de manera amistosa, provocado simplemente por un desgaste de la relación o el fin del amor, pero sin problemas importantes entre los miembros de la pareja, y además se otorga la custodia compartida, los problemas o traumas causados al niño son mucho menores, incluso puede que no le afecte a largo plazo si los padres tienen cuidado de seguir prestando la misma atención al niño y logran que apenas cambie su vida.


Es obvio que el niño sufrirá en un primer momento ya que da miedo e inseguridad que tus padres se separen y tu familia ya no esté siempre unida, pero con amor y dedicación, este sufrimiento se pasaré y el niño podrá seguir con su vida normal sin que su salud mental se vea muy afectada.

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- Ruptura poco amistosa y problemas de custodia. Si uno de los dos miembros de la pareja ha hecho daño al otro (infidelidad, mentiras) y hay un juicio por la custodia de los hijos, sin que ambos padres se pongan de acuerdo, la situación será mucho más perjudicial para el niño.


En estos casos, es importante evitar insultos, alienación parental o manipulación de los hijos ya que, por mucho daño que nos haya hecho nuestra pareja, si es un buen padre o madre, no debemos ponerle contra nuestros hijos ni usarlos en el proceso de divorcio. Se debe proteger a los niños frente a todo e intentar que el divorcio les afecte lo menos posible. Hay que procurar que la relación con ambos progenitores continúe de la forma más normal posible y que su rutina apenas se altere.


Si no, es muy probable que la desintegración familiar le afecte profundamente causando en él problemas de regresión infantil, alteraciones del sueño, problemas de apetito, estrés, ansiedad, depresión, aumento del fracaso escolar, conductas violentas y comportamientos extraños que, si no se detectan y tratan a tiempo, pueden extenderse provocando adolescentes airados y furiosos que la toman con sus padres, a los que acusan de todos los problemas provocados en la familia, especialmente a aquel que consideren más responsable del divorcio y los problemas posteriores (lo sea o no).


- Divorcio problemático con violencia familiar. Estos son los peores casos ya que el niño ha tenido que vivir una situación dramática con violencia familiar de por medio, hacia la madre o el padre (aunque lo normal es la violencia del padre hacia la madre) e incluso hacia los hijos. Vivir durante años situaciones de palizas, insultos y vejaciones afecta profundamente al niño, tanto, que necesitará ayuda psicológica para superarlo y poder vivir una vida normal.


Si no, lo más probable es que de mayor desarrolle muchos problemas mentales y de comportamiento como baja autoestima, comportamiento violento hacia todo el mundo, acoso escolar, violencia familiar cuando forme una familia, fracaso escolar, problemas laborales…


Este supuesto es muy complicado de tratar y sus efectos siempre son a corto y largo plazo ya que el niño no ha vivido nunca una situación familiar feliz ni normal, lo que provoca que todos estos problemas se gesten y crezcan durante mucho tiempo.


No obstante, también es posible evitarlos o, al menos, minimizarlos si el niño acude a terapia, junto con la madre o el miembro de la familia que no fuera el violento y que debe ser el que se quede con su custodia. Un buen psicólogo ayudará a curar la salud mental del pequeño para que la violencia vivida no cale en su mente para siempre. 


Fecha de actualización: 03-11-2017

Redacción: Irene García

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