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Bullying en niños de 6 a 8 años

Bullying en niños de 6 a 8 años

Uno de cada cuatro niños sufre acoso escolar en España. 193.000 en este momento están siendo agredidos física, psicológica o socialmente, de forma permanente y duradera. Existe en cualquier colegio, independientemente del prestigio del centro. Las víctimas pueden llegar a experimentar cambios tanto físicos como psicosomáticos y de comportamiento. Aunque suela producirse mayoritariamente entre 5º y 6º de Primaria, cada vez son más los niños que empiezan a acosar y ser acosados en la infancia desde los seis a los ocho años. Y es que es entre 2º y 3º de primaria cuando el 40% de los alumnos de estos cursos padece una situación de bullying.

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Si tu hijo/a es la víctima

El perfil de víctima, igual que del acosador, es muy difuso. Pero aunque exista cierta ambigüedad, sí que hay patrones comunes: suelen tener algún rasgo que les haga parecer ser vulnerables ante los demás. Por ejemplo una sensibilidad, cierta fragilidad, algún rasgo diferenciador tanto físico como social y suelen pertenecer a rangos sociales que son vistos como ‘marginales’ o minoritarios. Tienen una alta incapacidad para decir ‘no’ y permiten el acoso porque han llegado a creer que se lo merecen.

 

Aunque lo más cómodo es que tuviera la libertad de decirte lo que le está ocurriendo, especialmente a esa edad, son incapaces de albergar la profundidad del problema y no quieren recurrir a ti para solventar sus miedos. Por eso, para detectar si tu hijo/a puede encajar en esos rangos, también puedes observar su comunicación no verbal. Si mantiene una mirada huidiza e inexpresiva, una sonrisa mínima y tensa, una posición encorvada, evita el contacto físico, se comunica con una voz baja y atropellada o tiene silencios abundantes… Presenta los síntomas de una conducta pasivo-inhibida, propia de los niños y las niñas que sufren bullying. Aunque podría tratarse por supuesto de una simple timidez patológica. Todo depende de hasta qué punto indagues en el asunto.

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Si tu hijo/a es el acosador


El perfil del acosador, especialmente si es un niño, suele referirse a una carencia de trabajo con su empatía, una falsa seguridad en sí mismo, una mala construcción de lo que considera ‘éxito social’, poca autoestima y una necesidad de control de la situación. En estos casos lo más importante para detectar que ese niño/a es un acosador es fijarnos sobre todo en cómo se comunica con su entorno. Si tiene un estilo agresivo lo más probable es que mantenga una postura rígida y tensa. Tampoco escuchará demasiado y se enfocará en un discurso unidireccional. Su mirada suele ser directa, desafiante y constante. Su postura suele ir inclinada hacia su interlocutor de forma amenazante. Esto nunca querrá decir que tu hijo/a sea un acosador, pero es un posible hilo del que tirar.

 

Nadie quiere que su hijo sea el ‘malo’ de la película, pero debes concienciarte de que no es intrínsecamente mala persona, o alguien no válido para la sociedad. Simplemente está haciendo una llamada de alerta de que algo no va bien en su proceso madurativo, que necesita atención psicológica y un aumento de sus capacidades emocionales. Nunca niegues el problema o mires para otro lado por sentir que has fracasado en su educación. Debes buscar el foco de esa inseguridad que le está haciendo tanto daño y gestionarla lo antes posible. A corto plazo la víctima es la que sufre, pero a largo plazo es el acosador.

 

Medidas en colegios


Muchos son los colegios que pretenden lavar su imagen con que en sus aulas no existe el acoso. Y en la mayoría de los casos, es mentira: en cualquier clase puede existir una red invisible de acosos que los tutores no perciben, o no quieren indagar sobre el tema. Afortunadamente la problemática del acoso escolar está en pleno auge y cada vez existen más medidas concienciadoras. Por eso son habituales las charlas anuales sobre la sensibilización al año en la que se explica qué es el acoso escolar, el daño que ocasiona... Principalmente para saber distinguir un caso de acoso con un conflicto puntual. Se realiza de forma practica, didáctica e interactiva, con ejercicios dinámicos para generar empatía, en el que los niños experimentan la dualidad de los dos papeles, y en los que se llega a la conclusión de que ninguno le beneficia.

 

Además, una actividad muy frecuente por los centros educativos españoles ha sido la implantación de mediadores. Los alumnos comparten momentos que a menudo son inaccesibles para los profesores y han llegado a la conclusión que para solucionar el problema debe ser desde una actuación desde el interior. Para ello forman a ‘mediadores’ encargados de mediar e intervenir cuando se produzca un conflicto ya sea en clase o en el patio. Cada año reciben una formación mensual durante todo el curso para romper el círculo vicioso y que el acosador sienta que nadie colabora con su daño.

 

Para los padres también existen ayudas, y tenéis derecho a recibir una charla una vez al año para saber cómo prevenir el acoso o cómo actuar si lo detectan. Y para las víctimas existe un curso de atención para mejorar su autoestima y confianza: desde teatro corporal, defensa personal, atención psicológica, etc. Hay que tener en cuenta que ser víctima de acoso durante un largo periodo puede ser tan perjudicial que los niños/as suelen tener estrés postraumático y fobia social.

 

Los niños dicen la verdad, pero ¿qué verdad?


Lo más importante es que no les cambies de colegio y les escuches. Para ellos lo importante es la atención. Aunque sean niños, no son cosas de niños: son problemas estructurales graves, que pueden desembocar en traumas y depresiones futuras. Están creciendo y desarrollando su personalidad, su forma de ver el mundo y eso sí o sí les va a generar un conflicto. Cada uno responderá ante ello de la forma que pueda. Por eso es importante intervenir y ayudarles a saber gestionar y explorar sus emociones. Los niños suelen decir lo que piensan, pero no la verdad. Maman lo que ven, escuchan lo que creen que pueden ser. Lo mejor es que les eduquemos en una verdad no contaminada y receptiva –respetuosa– a otras verdades.  


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Fecha de actualización: 17-05-2018

Redacción: Irene García

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