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Acogida temporal de niños: se buscan papás y mamás

Acogida temporal de niños: se buscan papás y mamás

En España, hay 20.000 niños que viven en familias de acogida, pero todavía quedan 14.000 con una infancia cercada en centros de acogida. El acogimiento familiar es un recurso que evita la institucionalización de niños cuyos padres, por circunstancias personales o sociales, no pueden hacerse cargo de ellos, de forma temporal o permanente.

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Indice

 

El acogimiento familiar es un recurso, pero en mayor parte una de las medidas que ofrecen las comunidades autónomas para los niños tutelados por el estado. Ello les va a permitir integrarse en un ambiente que les proporcione la seguridad, el afecto y la estabilidad que necesitan para su desarrollo. El acogimiento puede darse en familia extensa que sería con miembros de su propia familia biológica, o en familia ajena. La Cruz Roja o ASEAF (Asociación Estatal de Acogimiento Familiar) son algunas de las organizaciones que colaboran mano a mano con las provincias. 


Una familia acogedora

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El verano se ha acabado y la vuelta al cole para los niños ha llegado. Los rayos de sol van poco a poco desapareciendo para dar paso a los meses de frío y lluvias. En verano los peques pueden estar prácticamente todas las tardes fuera de casa, claro, pero ¿qué pueden hacer los papás y las mamás con ellos cuando estos tienen que decir adiós a estas buenas temperaturas?

Y tambien:

Marta y Jorge tenían 3 hijos biológicos cuando decidieron acoger. “Tomamos la decisión de acoger cuando nos enteramos de la existencia de la acogida en sí. La verdad es que estos programas son como un gran desconocido para la gente. A mí me lo contó una compañera de trabajo –recuerda Marta- que después de dar a luz a su primer hijo, le dijeron que no podía tener más niños. Entonces se puso a buscar información, se apuntó a las listas de espera de adopción nacional, después a las de adopción internacional y, finalmente, a las de acogida. Una mañana en el trabajo, tomando un café, me lo comentó. A mí me pareció algo tan maravilloso… aunque ya tuviéramos hijos. Mi marido y yo llevábamos tiempo con una inquietud de ayudar socialmente y, nos planteamos ¿qué es lo mejor que tenemos? Nuestra familia; ¡pues vamos a ofrecerla!”.

Así, después de informarse sobre los programas de acogida, decidieron apuntarse a las listas de espera de MACI, una asociación que, desde 2001 y hasta hace un par de años, tenía encomendada la gestión del servicio de Acogimiento Familiar de Menores en la Comunidad de Madrid. Hoy en día, este servicio depende de ADAMCAM (Asociación de Acogedores de Menores de la Comunidad Autónoma de Madrid).

A los 3 o 4 meses, recibieron la respuesta de la asociación. “Recibimos la llamada para decirnos que ya estábamos en el registro de familias acogedoras cuando justo nos enteramos de que Marta estaba embarazada –nos cuenta Jorge- Y, son incompatibles un proceso de acogida con un proceso biológico. Se intentan que sean procesos naturales… Así que nos concedieron un año de prórroga y tras el nacimiento de la niña, nos volvieron a llamar para preguntarnos si seguíamos interesados en acoger”.

 

Modalidades de acogida

Según la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) pueden distinguirse a su vez cuatro modalidades según el tipo de intervención, la finalidad y la temporalidad:

Acogimiento de urgencia. Pretende ofrecer una atención inmediata a los menores, especialmente a todos aquellos niños menores de seis años evitando su institucionalización. Este acogimiento tiene una duración no superior a seis meses. Se trata, además, de un tipo de acogimiento que demanda de la familia acogedora una preparación adecuada para enfrentrarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colaboración en el proceso de diagnóstico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales.

Acogimiento temporal. Es de carácter transitorio ya que se prevé con él la vuelta del menor a su propia familia una vez se hayan resuelto ya las condiciones que han dado lugar a la separación.

Acogimiento permanente. Aquel tipo de acogimiento en el que razonablemente se estima o se prevé que no será posible o deseable el retorno del menor a su entorno familiar, a medio o largo plazo, ni la adopción.

Acogimiento preadoptivo. Como su propio nombre indica es aquel que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor en este caso tenga una situación jurídica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello.

Asimismo, también podrían diferenciarse otros dos tipos de modalidades según la forma de constitución del acogimiento:

Acogimiento administrativo: se formaliza mediante la resolución de la Entidad Pública en la que se especificarán la duración del acogimiento y los derechos y deberes de las partes implicadas.

Acogimiento judicial: se constituye por auto del juez a propuesta de la Comisión de Tutela cuando el menor se encuentra en situación de riesgo y cualquier de los padres o tutores no accede de forma voluntaria al acogimiento. 

 

La llegada de Álvaro a la familia

Álvaro tenía 4 meses cuando llegó a casa de Marta y Jorge. Era un caso de acogimiento permanente determinado por la comisión de tutela.

“Cuando llegó a casa, nuestra hija mayor tenía 9 años. Recuerdo que era Semana Santa cuando les comentamos que ya tenían un niño para nosotros. La mayor se puso como loca de contenta a gritar qué bien, qué bien…; la reacción fue buenísima. Personalmente –opina Jorge – creo que uno de los aspectos positivos de acoger cuando tienes hijos propios es la alegría y la naturalidad con la que reciben al nuevo hermano. Aunque nuestro caso es especial al llegar a casa tan pequeñito que no suele ser lo normal. Es diferente un niño que llega a una nueva familia con 10 años, con vivencias, habiendo pasado por diferentes casas… Por eso hay gente que te cuenta experiencias muy diferentes a la nuestra. También hay quien dice querer a su hijo de acogida desde el primer momento que entra por la puerta de casa… pero yo creo que eso es forzado, que es autoengañarse. Ese amor viene poco a poco, con el tiempo”:

Para Marta, lo más difícil ha sido precisamente comprender esto que comenta Jorge. “Con la llegada de Álvaro, lo más costoso era pensar que desde el principio no debería existir diferencia entre el hijo acogido y el biológico, y sí que la hay. Pero, simplemente es diferente, no por ello ni mejor ni peor. Por ejemplo, cuando nació mi hija pequeña, me la comía a besos; era como una necesidad. Y con Álvaro al principio no me pasaba… así de crudo y así de sencillo. Simplemente diferente. Ahora le quiero con toda mi alma, ni más ni menos, pero fue llegando más lentamente... poco a poco, hay que tener más paciencia”.

 

Consejos sobre la acogida

Al preguntarles a Marta y Jorge cuál sería su principal consejo para alguien que esté pensando acoger, responden prácticamente al unísono. “Lo más importante es que la familia esté completamente de acuerdo en la decisión y muy unida, como una piña”.

“Yo, personalmente –dice Jorge- valorando la decisión, me pongo en la peor situación que pudiera llegar a ocurrir. Que dentro de… no sé, de 15, de 10, de 7 años, se lleven a Álvaro. Entonces pienso que, al menos, ha tenido una infancia feliz, con una familia estable y aunque se fuese, siempre seguiríamos siendo su familia, siempre tendrá abiertas las puertas de casa y siempre nos tendrá para lo que necesite. El resultado, el balance final, pase lo que pase, va a ser positivo hasta en el peor de los casos. La ley, hoy en día, actúa para proteger al menor; ni a la familia biológica ni a la acogedora. Pase lo que pase, se hará pensando en él. También creo que es más fácil acoger teniendo hijos biológicos, porque ya no tienes esa necesidad afectiva que, en definitiva, va a ser una debilidad para la acogida, porque siempre te quedará la incertidumbre de las visitas con los padres biológicos, de qué pasará en un futuro…”

Tanto Marta como Jorge coinciden en que la labor y el apoyo de las asociaciones encargadas de las acogidas es fundamental. “Te brindan todo el apoyo del mundo, incluido el psicológico, que aunque nosotros no lo hemos necesitado nunca, sabes que está ahí para ti. También estamos en contacto con una nueva asociación de familias acogedoras; quedamos, hablamos, nos desahogamos… En ningún momento nos hemos arrepentido, a pesar de los momentos difíciles, siempre hemos creído que ha sido una buena decisión. Como todo en la vida, nada es ni blanco ni negro y yo diría que, en conjunto, en nuestro caso la acogida tiene más de un 90% de positivo. Además, como experiencia personal es una libro abierto de mejora, aprendes muchísimo sobre ti, cultivas nuevas virtudes como la paciencia, te exiges más a ti mismo”. 


El acogimiento de menores. ¿Cuáles son las cinco preguntas clave?

1. ¿Quién puede acoger a un niño? Cualquier persona o familia que desee incluirle en su entorno, cuidarle y darle afecto. Además, deben cumplirse algunos requisitos, establecidos según cada Comunidad Autónoma, como tener medios de vida estables y suficientes, un estado de salud que no dificulte el cuidado del menor, capacidad de cubrir las necesidades de desarrollo del niño, respeto hacia la historia del niño y una actitud positiva para su formación y seguimientos.

2. ¿Qué niños te necesitan? Niños de todas las edades y de cualquier raza. Algunos poseen algunas características que hacen más difícil encontrarles una familia; como los que tienen más de 8 años de edad, que pertenecen a grupos de hermanos, los enfermos o discapacitados, los de culturas minoritarias, etc. Éstos, suelen pertenecer a programas de acogimiento o adopciones especiales como el que gestiona Meniños, Fundación para la Infancia.

3. ¿Qué apoyo ofrecen las asociaciones? Desde cursos de preparación sobre diferentes aspectos del acogimiento, pasando por asesoramiento por parte de trabajadores sociales, psicólogos, educadores o abogados, hasta orientación personalizada o contactos con otras familias acogedoras.

4. ¿Existe algún apoyo económico para la familia? La acogida es un acto de generosidad y no se recibe remuneración por el hecho de acoger. Pero, en algunas Comunidades, sí se ofrecen ayudas económicas en función de la especial atención sanitaria o educativa que pueda tener el menor en relación con los recursos de la familia acogedora.

5. ¿Cómo se puede colaborar? Acogiendo a un niño de forma permanente, temporal o como paso previo a una adopción. También se puede colaborar acogiendo durante los fines de semana y vacaciones. Además, hay asociaciones que cuentan con voluntariados, como Meniños que ofrece la posibilidad de colaborar a través de sus programas de apoyo escolar, apoyo familiar y respiro familiar.

Lo peor de todo, sin embargo, no es solamente que Álvaro necesitara ser acogido, sino que son muchos los niños que lo necesitan. 

 

¿Quieres saber más? 

https://www.cruzvermella.org/colabora/faite-voluntario/


 


Fuentes:

ADAMCAM http://adamcam.org/

ASEAF https://www.aseaf.org/

Fecha de actualización: 13-05-2020

Redacción: Lola García-Amado

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