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Adopción tras una catástrofe

Adopción tras una catástrofe

Durante una catastrófica situación de emergencia como el terremoto vivido recientemente en Haití, se producen escenas de niños heridos y vulnerables, hambrientos y asustados, que vagan por las calles en ruinas en busca de protección. Muchas personas reaccionan de forma instintiva y desean brindarles a estos niños aquello que aparentemente han perdido: seguridad, amor y cuidado familiar. En estas circunstancias, proliferan los pedidos urgentes y las demandas de adopción... un impulso muy comprensible. Sin embargo, esta no es la mejor opción para estos pequeños

 

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Registro de los daños

Lo primero tras una catástrofe de estas dimensiones es realizar un registro. Entre los "Compromisos básicos de UNICEF en situaciones de emergencias" destaca la colaboración para prevenir que los niños se separen de sus familias. Para ello, se desarrollan labores orientadas a la identificación, el registro y el examen médico de los pequeños que no están acompañados.

"La reunificación es una de nuestras prioridades en situaciones de emergencia en las que algunos niños se han separado de sus padres durante los momentos de caos y confusión o bien han quedado huérfanos", explica un portavoz de UNICEF. Se elaboran dos registros: uno infantil y otro con la identidad de los padres que han perdido a sus hijos. Es una tarea que se realiza de manera muy coordinada entre distintas organizaciones "porque es la única forma de que esos menores puedan reencontrarse con sus familiares".

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El problema es que lleva semanas, y hasta meses, hacer un registro de los niños que han quedado solos y reunirlos con sus familias. Mientras tanto, los afectados por el terremoto necesitan atención inmediata, albergue, comida, agua potable, ropa y estabilidad. Se necesitan profesionales con experiencia en el trabajo con niños que han sufrido situaciones traumáticas y en el tratamiento del estrés para ayudarlos a recuperar la sensación de seguridad y pertenencia.

Aldeas Infantiles SOS, junto con otras organizaciones, lleva a cabo programas de emergencia para los niños desamparados. Este programa incluye el suministro de agua potable, ropa, atención médica de emergencia, sanidad y la búsqueda de un lugar seguro para ellos.

En las semanas y meses posteriores a la catástrofe, el Programa de Emergencia de Aldeas Infantiles SOS brindará cuidado temporal para los niños que han sido separados de sus familias. El objetivo principal es buscarlas y reunirles con sus padres, familiares o amigos de sus familiares que puedan y deseen asumir su cuidado. Debe verificarse en cada caso la validez de las relaciones y la confirmación de la voluntad de reagrupación familiar del niño y de los miembros de su familia.

 

Mejor evitar la adopción

Save the Children describe cómo sus miembros desplazados a Puerto Príncipe "se encuentran a cada momento con niños aturdidos y totalmente deshidratados andando por las calles buscando agua potable, alimentos y refugio". Ante una catástrofe de esta magnitud, muchas familias de países desarrollados se plantean la adopción de estos niños para proporcionarles un hogar. "Recibimos solicitudes de familias que quieren adoptar o acoger a niños haitianos, pero la prioridad ahora es brindarles un entorno protector, alimentos y agua, y proporcionarles apoyo económico y emocional", detalla UNICEF.

De hecho, la ley 54/2007 que regula la adopción internacional recoge en su artículo 4 que las solicitudes "no se tramitarán" cuando el país del menor "se encuentre en conflicto bélico o inmerso en un desastre natural", para evitar la inseguridad jurídica,

UNICEF da tres razones para no sacar a los niños de un país sumido en una catástrofe natural. La primera es que los menores están mejor con sus familias; la segunda, es que en un contexto específico de crisis sacarles puede aumentar su desorientación e influir en su recuperación; y la última es evitar el tráfico de niños.

Situaciones como las que vive ahora Haití "propician un caldo de cultivo para las mafias que se dedican al tráfico y explotación de niños" especializadas en hacerse pasar por lo que no son. Por ejemplo, poco después del terremoto UNICEF denunció que 15 niños desaparecieron de hospitales.

Para los niños que no tienen ningún familiar que pueda cuidar de ellos, se buscará la mejor solución posible para el bien del menor. Se pondrá especial énfasis en mantener juntos a los hermanos. Las decisiones relacionadas con la adopción o con cualquier otra solución de cuidado permanente no deben tomarse como una respuesta inmediata a esta situación de emergencia.

Para Aldeas Infantiles SOS, la adopción es una solución apropiada para aquellos niños que han perdido a sus padres y que no cuentan con familiares que puedan asumir su cuidado. Sin embargo, consideran que los niños deben crecer hablando su lengua materna y en el marco de su cultura y de su fe. Sólo en aquellas circunstancias en las que se hayan agotado las posibilidades de brindar al menor un sitio adecuado dentro de su propio entorno, se activarán los canales legales correspondientes y los principios fundamentales para iniciar una adopción internacional, tal como se indica en el Convenio de La Haya sobre Adopción internacional.

“Según las Directrices de Naciones Unidas ante una catástrofe –explica Gracia Escudero, directora de comunicación de Aldeas Infantiles SOS de España-, los niños no deben salir del país hasta al menos un año en el que no se ha encontrado a su familia extensa y se ha identificado que es huérfano. En el caso de Aldeas Infantiles SOS los niños huérfanos se quedarán en la Aldea del lugar, con las formas de acogimiento propias de la Organización: una madre SOS a su cuidado y el respeto de que los grupos de hermanos permanezcan juntos”.

Por lo tanto, las adopciones o las acogidas son una solución más a largo plazo, cuando la situación se estabiliza. La única excepción a esta norma son las adopciones ya avanzadas, aquellas para las que ya se hayan hecho todas las comprobaciones y realizado todo el papeleo. En ese caso, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia aboga por acelerar este proceso para que el niño pueda salir del país y vivir con sus padres adoptivos. Antes, no obstante, UNICEF afirma que es necesario evaluar si el menor está o no en un estado de shock que no aconseje su traslado inmediato. En España, sólo tienen casos de este tipo Cataluña y Murcia. Desde que sucedió la catástrofe, se han acelerado los pasos para traer a los menores de estas familias.

 

Acogidas temporales

En cuanto a la opción de la acogida, "está demostrado que la evacuación de niños y niñas víctimas de una catástrofe y su colocación temporal en familias en el extranjero es más traumática que útil", han señalado las organizaciones en un comunicado conjunto.

Asimismo, la acogida de niños o familias de acogimiento, resulta algo bastante desconocido en los países latinoamericanos, con lo que resulta aún más complicado llevarlo a cabo.

 

El precedente del tsunami de 2004

Hasta hace poco, era la catástrofe natural de mayores dimensiones y que despertó más solidaridad entre los habitantes de todo el mundo. El tsunami que en 2004 azotó Asia centró la atención y el apoyo de miles de personas. Ahora esta experiencia, el modo en que se actuó en aquella ocasión, servirá de ejemplo para afrontar con éxito la reconstrucción de Haití.

Plan Internacional participa en las labores de ayuda en este país, igual que hizo lo propio en Asia: "Plan India involucró a los niños de la zona en el trazado de poblados y viviendas nuevas respetuosas con el medio ambiente en Villupuram, mientras que Plan Sri Lanka trabajó con ellos para realizar el trazado de una escuela infantil de referencia en Hambantota", explica la ONG.

Es conveniente que los niños participen en las labores de reconstrucción porque les ayuda a superar los posibles traumas. Plan estima que el 45% de los casi 10 millones de haitianos son menores de 18 años e insiste en que el grupo más vulnerable "son los niños desatendidos, sin ningún adulto que esté a su cargo, y aquellos cuyos padres han perecido en el terremoto".

Cuando sucede una tragedia como la de Haití, es imprescindible estar preparados para que, en caso de repetirse, las consecuencias no sean tan graves. Estas acciones son el pilar para "reconstruir sus vidas, sus comunidades y darles la oportunidad de tener un futuro mejor".


Fuente: Gracia Escudero, directora de comunicación de Aldeas Infantiles SOS de España. UNICEF. Plan Internacional.

Fecha de actualización: 28-05-2020

Redacción: Irene García

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