¿Se puede castigar al niño de un amigo?

¿Se puede castigar al niño de un amigo?
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Es habitual coincidir durante algunas reuniones con amigos de toda la vida, en bodas o en algún parque con los hijos de nuestros amigos que, en ciertas ocasiones, pueden portarse mal. Según los expertos, es importante siempre saber diferenciar una actitud que a nosotros simplemente no nos gusta de otra que realmente puede suponer un peligro para el niño. Entonces ¿qué hacemos?

Lo más idóneo es avisar a los padres del niño de que la conducta no es la correcta y que se está poniendo en peligro, para que sean ellos quienes deban tomar las medidas necesarias. Sin embargo, cualquier adulto debe tener en cuenta que la forma que tiene cada uno de entender la educación no es siempre la misma. Por eso, puede ser habitual que los padres reaccionen en algunas ocasiones de forma incorrecta al igual que sus hijos. Normalmente a ningún padre ni a ninguna madre les agrada ver cómo sus amigos les dicen cómo tienen o no que educar a su hijo. Pero, sea la situación que sea, lo que siempre debe uno hacer es hablar de manera sutil y evitar el enfrentamiento.

¿Qué hacer si están bajo nuestro cuidado?


Llega el fin de semana, y a tu peque le apetece dormir con su mejor amigo. El otro peque no tiene espacio en casa suficiente para que tu hijo pueda dormir con él, y aceptas que vaya a la vuestra. Pero ¿qué hacer si el hijo de tu amigo se porta mal? ¿Le regañas? Antes de nada, hay que tener claro que asumir la responsabilidad del cuidado de un menor que no es tu hijo no es una tarea fácil por lo que lo ideal es tener en cuenta una serie de recomendaciones unos días antes de que se quede a dormir.

Por ejemplo, intenta hablar con tu amigo antes de que duerman juntos vuestros hijos. Él es el padre del niño y quien mejor le conoce. Además, aunque paséis mucho tiempo juntos, es posible que no sepas alguna información sobre cómo es exactamente el niño, o si necesita algo antes de dormir. Si es la primera vez que se queda a dormir lo mejor es que venga acompañado por sus padres para que no se ponga nervioso, se acostumbre a la casa, pero también a las normas que tenéis en vuestro hogar.

Además, también será necesario pactar antes con vuestro hijo las normas que debe tener en cuenta antes de que llegue, y evitar de esta manera que la situación pueda descontrolarse. Si esto sucede, lo ideal es que ambos les hagáis saber cuáles son las normas que hay que seguir, y les indiquéis cuáles son los malos comportamientos que no están permitidos. En último lugar, ten en cuenta que tu hijo siempre actuará de forma algo distinta cuando algún amiguito se quede en casa, pues querrá impresionarle, pero, sobre todo, déjale un poco más de aire para que pueda disfrutar al máximo el fin de semana. Seguro que se lo merece.

Corregir la conducta de hijos ajenos ¿sí o no?

Según una encuesta realizada en Estados Unidos a un grupo de padres y madres, un 33% de quienes participaron en ella dijeron que nunca se debería corregir al hijo de un amigo a menos que se tenga permiso de los padres. Y, además, el 60% dijo que jamás sería capaz de regañar a un niño que no fuera el suyo propio delante de los padres por mucho que su acción lastimara o perjudicara a su propio hijo. Sin embargo, según otras opiniones diversas, sí estaría bien regañar al hijo de tu amigo cuando están dentro de tus límites y rompe reglas que queréis que se cumplan dentro de ellos. Además, aunque puede que existan padres y madres a los que no les agrade que les digan cómo deben o no educar a sus hijos, y tampoco si su hijo está o no teniendo un mal comportamiento, también hay muchos que lo agradecerán enormemente. Es decir, que si vuestro hijo tiene un mal comportamiento o hace alguna mala acción que le pone en peligro es absolutamente normal que sus progenitores quieran saberlo por parte de cualquier adulto, pero mucho más de su mejor amigo y padre de otro niño, que al igual que tu hijo algún día también se comportará de manera incorrecta.

¿Qué hay de regañar en público?

No obstante, hay que tener en cuenta también que muchas veces lo ideal es no regañar en público, aunque tu hijo en ese momento haya actuado de forma inadecuada, y cuando lo hagáis hacerlo siempre de forma constructiva. Por supuesto, para ello existen algunas recomendaciones que deberéis tener en cuenta. Las regañinas deben solamente hacerse en momentos puntuales y con el tono adecuado.

Además, intentaremos utilizarlas solamente en situaciones límites en las que el niño haya cometido una acción que le pueda poner en peligro a él mismo o a otro. Cuando el pequeño cruce la carretera sin mirar, por ejemplo, debe recibir una regañina al momento, aunque deberéis siempre explicarle el motivo del enfado. Y no, por supuesto que no hace falta que el niño responda que no lo volverá a hacer, sino que lo entienda.

También es importante tener en cuenta siempre que la personalidad de cada niño es totalmente diferente y, por tanto, su reacción emocional también lo será por lo que dependiendo de su carácter y sensibilidad buscaremos las palabras apropiadas para él. Y, si podemos evitarlo, nunca lo haremos en público. Pero ¿cómo hacerlo entonces? Siempre sin atemorizar al niño. Se trata simplemente de educar, pero nunca de atemorizar y humillar; tampoco se deben utilizar nunca calificativos o insultos que puedan llegar a avergonzar a tu hijo. Hay que intentar en la medida de lo posible no subir la voz ni gritar.

Además de no regañarle en público cualquier padre o madre debe tener en cuenta que tampoco hay que regañarle nunca delante de sus amigos, ser siempre concretos y no divagar en las explicaciones que damos al niño. Utilizar un lenguaje adaptado a su edad para que nos entienda y darles siempre alternativas, es decir, explicarle qué es lo que realmente tenía que haber hecho. Por último, ser su modelo, actuar en consecuencia si regañáis a vuestro hijo por haber adoptado una conducta inapropiada.

¿A partir de qué edad se puede dormir al bebé con un peluche?

¿A partir de qué edad se puede dormir al bebé con un peluche?

Las mantitas de sueño, los peluches o los doudou (dúdú), son un recurso que se utiliza frecuentemente en los niños para ayudarles a dormir, por eso también se les puede llamar “mantitas o trapitos de apego”, “mantitas de seguridad” o “juguetes de apego”, entre otras variedades. El bebé siente seguridad cuando tiene esta mantita porque le recuerda a casa, a lo seguro, a sus padres, a su vida feliz y a que le cuidan y le protegen.

 


Fuente:

“Pautas infalibles para que tu hijo tenga buenos amigos” https://www.etapainfantil.com/consejos-corregir-nino-manera-constructiva

Foto: Freepik.com

Redacción: Ana Ruiz

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