¿Cómo enseñar empatía a los niños?

¿Cómo enseñar empatía a los niños?
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La empatía es una habilidad que los niños deben aprender a manejar desde pequeños dejando de lado ese fuerte ego que está tan y tan presente en su desarrollo. No será nada sencillo el proceso, pero sí necesario para que puedan crecer en armonía con su entorno.

Es bastante habitual en esta etapa de la vida que los niños se peleen continuamente por sus juguetes o por cualquier otro motivo en el que su ego sale a relucir, y se convierte en el verdadero protagonista porque “el mundo gira alrededor de ellos”. Y, por ese motivo, resulta tan necesario que los niños comprendan y entiendan que todas las personas tienen sentimientos y emociones. Cuando comienzan a entender los sentimientos de los demás y también aprenden a comportarse de forma que no tengan que hacer daño a otras personas es cuando la empatía comienza a aparecer en sus vidas. Pero ¿cómo enseñarles la importancia de ser empático?


Lo mejor en estos casos es que sus padres sirvan de ejemplo para él. Recordad que vosotros seréis siempre su modelo a seguir y por ello debéis de dar ejemplo para que sigan vuestros pasos y actúen de manera correcta. La empatía es una cualidad fundamental en la personalidad de una persona, pero no todo el mundo es tan empático como debería. Por eso si se consolida desde que el niño es pequeño, será mucho más fácil que sea empático también cuando sea mayor.

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No expliquéis el significado de la empatía a vuestro hijo porque probablemente no lo vaya a entender de ese modo. Sírvete de la propia vida cotidiana que te ofrece oportunidades naturales para que tu hijo aprenda lo que es la empatía. Refuerza con palabras positivas al niño cada vez que muestre empatía hacia algo o alguien e intenta conseguir que piense en los sentimientos de las personas para que eleve así su nivel de conciencia. Otra muy buena forma de hacer entender al niño lo que es la empatía y su importancia, pero sin explicarle el significado como tal, es a través del lenguaje corporal, es decir, a través de gestos y expresiones faciales. Cuando se le hacen preguntas sobre las emociones y sentimientos de otros frecuentemente es mucho más sencillo que se dé cuenta, aunque poco a poco, de cómo su comportamiento puede afectar a otros niños, o a otras personas.


Actividades para desarrollar la empatía en niños


No obstante, existen también algunas actividades que sirven para desarrollar la empatía en los niños y que, por supuesto, los padres y madres podrán aprovechar para que su hijo sea mucho más empático de lo que es.


- ¿Qué les pasa a los demás? Esta actividad puede iniciarse a partir de los tres años y consiste básicamente en emplear dibujos de caras con las emociones básicas (miedo, alegría, tristeza, asco, amor, sorpresa y enfado) para que los niños identifiquen las diferentes emociones que representan cada una de las caras. La pregunta “¿qué les pasa a los demás?” iría después tratando de explicar cómo se sienten los demás y por qué se sienten así después de lo sucedido.


- ¿Cómo te sentirías tú, sí…? Esta actividad es más bien una especie de juego que sirve para profundizar. En él emplearemos escenas de cuentos, películas, series, etc. ¿Habéis visto con vuestros peques la película ‘Inside Out (Del revés)’? Si no es así, verla será una gran idea porque se trata de una película en la que la mayor parte de la trama se desarrolla en su mente donde un grupo de cinco emociones se encargan de dirigir los comportamientos de su vida cotidiana. ¿Qué mejor manera de enseñar emociones y sentimientos a vuestro hijo? Ninguna. 


Eso sí, si todavía no aguanta demasiado las películas, pero queréis que vaya entendiendo la importancia de la empatía cuanto antes, pasad a los cuentos sin olvidaros de explicarle siempre la situación y el acontecimiento, pedidle que cierre los ojos, que piense que es el personaje que está en esa situación, y haced la pregunta: “¿Cómo te sentirías tú, sí…?”


- Me pongo en tu lugar.  En esta actividad habrá que preparar tarjetas en las que se anotarán diferentes personajes y, por supuesto, algo que además les encantará a los niños, organizar el material para disfrazarse. A continuación, repartiréis una tarjeta a cada niño y les explicaréis que se deben transformar por completo en aquello que les ha tocado en la tarjeta. Esta es una actividad que pueden realizar, por ejemplo, en algún cumpleaños.


¿Y vosotros? ¿Sois lo suficientemente empáticos?


Muchas veces sucede totalmente lo contrario, es decir, que los padres y las madres de estos niños no son empáticos, y si no lo son tampoco podrán ejemplo de ello a sus hijos. Los adultos deben recordar que todos los humanos, pero en especial los niños y los adolescentes, necesitan ser escuchados, que es ahí donde empieza a formar parte la empatía. En la familia nace y crece el mundo de la afectividad y, por ello, son necesarios tiempo y comunicación, que es una habilidad imprescindible para relacionarnos.


A través de la afectividad, además, transmitimos y recibimos mensajes que consideramos relevantes y valores que nos parecen importantes. Si escuchamos y valoramos la importancia que tienen las cosas para los demás, seremos empáticos. Sin embargo, a veces esta comunicación se dificulta porque no hay empatía, que es en muchas ocasiones culpa de los padres y las madres por la falta de tiempo para hablar, por la enorme cantidad de estímulos a los que uno está expuesto, por el trabajo fuera y dentro de casa y por los conflictos.


¿Cuáles son los componentes principales de la empatía?


La empatía es la capacidad de percibir, compartir y comprender lo que otro puede llegar a sentir, preocupándose siempre por las experiencias ajenas, aunque este concepto también es descrito como un sentimiento de participación afectiva cuando es consciente de que otros pueden ver y pensar de manera diferente. La empatía en dos componentes principales:


- empatía cognitiva: la capacidad de comprender el punto de vista o estado mental del otro.


- empatía afectiva: también conocida como ‘empatía emocional’, es la capacidad de responder con un sentimiento adecuado a los estados mentales de otro. Se supone, además, que la empatía emotiva se basa en el contagio emotivo, la afectación por el estado emotivo o de excitación del otro. Esta, a su vez, podría subdividirse en los dos niveles siguientes:


- preocupación empática: compasión por otros como reacción a su sufrimiento o dolor.


- aflicción propia: sensaciones propias de incomodidad y ansiedad como respuesta al sufrimiento ajeno.


Ser empático. ¿Qué beneficios aporta?


El desarrollo de la empatía es un valioso recurso que potencia las habilidades de los niños y las niñas, que impulsa su desarrollo y los lleva también a interpretaciones menos sesgadas y más realistas. Prácticamente desde que nace, el ser humano tiende al egocentrismo y también a las interpretaciones basadas en uno mismo, y es por eso por lo que es tan importante la empatía, porque esta cualidad o característica tan valiosa es una de las bases para abrir la mente y hacer interpretaciones más realistas de lo que sucede alrededor.


Además, aporta otros beneficios importantes porque ponerse en el lugar del otro de una forma completa y profunda llevará al niño a una interpretación más real de la situación, a comprender mejor a los demás y a comprenderse mejor así mismo. También impulsa el crecimiento personal y el desarrollo de cada uno porque a través de los ojos de otros permite verse mejor a sí mismo. El desarrollo de la empatía es, en definitiva, una parte fundamental en la vida del niño porque:


- favorece el desarrollo emocional, permitiendo que se concentre en lo que hay a su alrededor en lugar de focalizar la atención en uno mismo.

- mejora las relaciones sociales y las interacciones son más ricas con vínculos más fuertes.

- contribuye a la socialización.

- tiene un importante papel en el desarrollo de la inteligencia emocional.

- es clave para una autoestima sana


Para ser empático es necesario también que el niño cuente con una gran autoestima. La autoestima se va a ir construyendo a lo largo de su vida a través de las experiencias y las relaciones con otras personas. La autoestima es lo que se piensa de sí mismo y engloba dos aspectos, por un lado, el descriptivo (que es el autoconcepto) y, por otro lado, el valorativo (cómo se valora ese niño). Aquellos niños que tienen una gran autoestima con mayor frecuencia no solo se sienten mejor consigo mismos, sino que también saben qué cosas hacen bien o hacen mal.


Todo lo contrario, les sucede, por tanto, con aquellos niños que tienen una autoestima baja, y la cual es importante hacer aumentar. La autoestima se refleja en la capacidad para comunicarse, para compartir y también para participar en actividades, afrontar retos, ser creativos, disfrutar de los logros, ser asertivos y responsables, pero especialmente en tener y demostrar la empatía.


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TodoPapás ha desarrollado una calculadora de crecimiento de los niños arroja como resultado una previsión orientativa de cuánto puede llegar a crecer tomando como base la altura de los padres. Para un resultado más preciso es necesario acudir al pediatra y realizar algunas pruebas médicas, incluyendo radiografías y análisis hormonales.


Fuentes:

AEP EnFamilia Autoestima en niños y adolescentes https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/autoestima-en-ninos-adolescentes

SEPYPNA Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y el Adolescente http://www.sepypna.com/

AEP EnFamilia Queremos comunicarnos con nuestros hijos y sentirnos bien https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/queremos-comunicarnos-con-nuestros-hijos-sentirnos-bien

Foto: Freepik.com

Fecha de actualización: 27-03-2019

Redacción: Ana Ruiz

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