¿A qué edad aprenden a escribir su nombre los niños?

¿A qué edad aprenden a escribir su nombre los niños?
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El nombre propio es uno de los primeros aprendizajes de la escritura que tienen los niños ya que, para motivarles a aprender a leer y escribir, se suele comenzar por palabras que les interesen, y no hay nada que interese más a un niño que él mismo.

Los niños comienzan el aprendizaje de las letras y la escritura con 3 años, cuando entran en el colegio a la etapa de Educación Infantil. Actualmente, la mayoría de los colegios españoles usa a la vez el método sintético y el global para enseñar a los niños a leer y escribir, ya que se ha demostrado que este método mixto es ayuda a evitar problemas que pueden presentar por separado ambos métodos.


Así, se apoyan en el método sintético para enseñar cada una de las letras del abecedario al niño y, una vez reconocen las grafías, que asocien cada grafema o letra a su fonema correspondiente (su sonido). Después se enseña al niño a unir las letras formando sílabas y, por último, palabras completas. Y se apoyan en el método global para que los niños aprendan a reconocer el significado de las palabras asociando cada palabra a una imagen.


De esta forma, lo primero que suelen aprender los niños, con unos 3 años, es su nombre, tanto las letras que lo forman como la palabra completa. Los profesores colocan su nombre en tarjetas situadas en diversos sitios (babi, libros, mesa, silla, pupitre, perchero…) para que, a fuerza de verlo escrito, sepan reconocerlo cuando lo vean en otros lugares. Y, después, les enseñan cómo trazar cada una de las letras para que ellos mismos puedan escribirlo.


De esta forma, al acabar el primer curso de Educación infantil la mayoría de los niños sabe escribir y “leer” su nombre, es decir, reconocerlo.


Y una vez saben su nombre, se le enseñan otras palabras habituales o el nombre de sus padres o hermanos ya que, como decíamos, lo esencial para acercar a los niños al aprendizaje de la escritura y la lectura es motivarlos, es decir, que tengan ganas de aprender y de leer y escribir por su cuenta. Por eso, para empezar se eligen nombres habituales como “mamá” o “papá” y los nombres propios del niño y de su familia. Y es que no hay nada más importante para un niño de 3 años que él mismo (todavía son muy egocéntricos) y su familia. Por eso, es una buena idea empezar por su nombre, ya que a todos les hace ilusión saber escribir y leer su nombre.


¿Cómo ayudarle en su aprendizaje?


Aunque son los profesores los encargados de enseñar a leer y escribir a los niños, nunca está de más apoyarlos y motivarlos desde casa ya que, cuanto más ilusionado esté un niño por aprender, más rápido y mejor lo hará.


1- Escribe su nombre en letras mayúsculas en distintos sitios de la casa para que se acostumbre a verlo. Es conveniente que se escriba sobre un fondo blanco y en colores para que lo distinga mejor. Por ejemplo, en su puerta, en su mochila, en un papel pegado a la nevera, etc.


2- Practica con él a escribir su nombre en un papel o una pizarra, pero siempre de manera didáctica y divertida jugando, por ejemplo, a profesores. Nunca debes obligarle o el niño desarrollará cierta aversión a escribir y leer.


3- Juega con él a reconocer las letras que forman su nombre en otras palabras. Verás cómo enseguida empieza a ver por todas partes la “d” por la que empieza David.


4- Una vez que se sepa unas cuantas letras, puedes aprovechar las esperas en el médico o en la cola del supermercado, o en los viajes largos, para jugar a juegos de letras con él como reconocer letras en carteles, decir palabras que empiecen por la letra “d”, etc.


5- Para que el niño esté más motivado es importante que aprenda a amar la lectura y los libros, por lo que es buena idea que le leas un cuento todos los días, por ejemplo, antes de irse a la cama, que te vea leer a menudo, que le regales libros en su cumpleaños, que vayáis a la biblioteca a buscar libros, que tenga libros a su alcance para leer y ojear cuando quiera, etc. De esta forma, tendrá más ganas de aprender.


6- Por último, recuerda felicitarle siempre por sus avances y mostrarte muy orgulloso cuando te enseñe que ha escrito solo su nombre (aunque no lo haya hecho muy bien) o que ya sabe leer algunas palabras. Eso le motivará más que nada en el mundo.


Redacción: Irene García

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