10 secretos que todo padre debe saber sobre decir “no”

10 secretos que todo padre debe saber sobre decir “no”
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La educación actual no es tan autoritaria como la de nuestros padres. Antes, los padres decían “no” y los hijos obedecían al momento, muchas veces por miedo a las represalias, castigos o incluso azotes. Pero hoy en día la mayoría de los padres no educa así a sus hijos ya que se ha comprobado que este tipo de educación no es conveniente para su desarrollo, por lo que hay que conseguir que hagan caso y atiendan al “no” sin castigos ni amenazas, algo que no siempre es sencillo. ¿Cómo lograr que los niños cooperen sin recurrir a gritos o amenazas?

1. Los niños nos escuchan simplemente por ser sus padres


La influencia que tengamos sobre ellos depende de su conexión con nosotros. Si tu hijo no te escucha, puede que lo primero que tengas que hacer sea conectar con él conscientemente. Fortalece tu relación, busca oportunidades para empatizar, especialmente cuando establezcas límites y redirige. "Parece muy divertido eso que estás haciendo, ya veo que te encanta correr con tu camión por casa, pero me preocupa que puedas estropear la pared jugando así… Quizá debiéramos busca otro sitio donde jugar a dar golpes con el coche”.


Debes reservar al menos 15 minutos diarios para conectar con cada uno de tus hijos individualmente y lograr que todos los días se ría. Y, cuando llore, no se lo prohíbas ni le digas que “los niños no lloran” o “no hay que llorar a todas horas”, respeta sus lágrimas, incluso cuando estén causadas por tu negativa.


Después de una semana siguiendo estos consejos, verás cómo tu hijo comienza a prestar más atención cuando le pides algo.

Enséñale a saber perder

Enséñale a saber perder

Enfadarse, gritar y llorar después de perder un juego es algo normal para la condición humana (y que desde luego no es sólo cosa de niños). Tener un mal perder da una imagen muy negativa de una persona, y lo más probable es que nadie quiera competir contra alguien que chilla y destroza el juego si no consigue ganar. Aunque no es fácil, debes enseñar a tu hijo a perder (y a ganar) dignamente


2. Los niños aceptan nuestras normas cuando forman parte de la rutina


"Siempre guardamos los juguetes antes de la cena. Esa es la regla. Vamos, te ayudaré a hacerlo. Podemos hacer que esto sea divertido".


Si no ayuda, mantén tu sentido del humor y dale un juguete para que lo guarde. Es posible que muchas de estas normas diarias no sean de su agrado, pero las aceptarán mejor si se convierten en hábitos, como lavarse las manos antes de comer o hacer los deberes antes de jugar. ¡Y si lo haces divertido, se convertirá en un hábito mucho más rápido!


3. Los niños aceptan nuestras solicitudes cuando se dan cuenta, a través de la experiencia, de que el límite es firme


Si los niños aprenden que siempre pueden romper nuestros límites, los desafiarán todo el tiempo para salirse con la suya. Eso no significa que no puedas escuchar sus argumentos y reconsiderar tu postura. Pero una vez que tengas algo decidido, no te eches atrás y sé amable pero firme. Métete en su espacio físico de una manera agradable y divertida, para que ignorarte no sea una opción.


"Oye, ¿no me oíste? Es hora de limpiar ahora. Muéstrame cómo conduces ese camión de bomberos hasta el baúl de los juguetes".


4. Los niños aceptan nuestros límites cuando aceptamos sus sentimientos de enojo, tristeza o decepción acerca de esos límites


No tienen por qué gustar nuestros límites; solo tienen que seguirlos. Una vez que expresan su enfado y su infelicidad, pueden aceptar más fácilmente el límite y seguir adelante.


"Deseas poder seguir jugando, ¿verdad? Es difícil dejar de jugar y limpiar. ¿Quieres gruñir mientras limpiamos para mostrarme qué tan gruñona eres? Podemos hacer un concurso de gruñidos mientras volvemos a poner los animales de peluche en el estante. ¡Aquí, mi panda gruñe ruidosamente mientras va a su lugar en el estante!".


5. Los niños siguen nuestras peticiones cuando no se sienten presionados


Evita las luchas de poder. Encuentra una manera de que pueda elegir entre varias opciones y mostrar algo de autonomía.


"Es hora de recoger, pero tienes varias opciones para hacerlo. ¿Quieres conducir los autos hasta el baúl o llevarlos volando?”.


6. Los niños siguen nuestras peticiones cuando las transformamos en algo divertido y atractivo


Puedes hacer un juego con cualquier cosa, y ningún niño puede resistirse a una invitación para jugar. Deja que los camiones corran hacia la caja de juguetes. Usa voces divertidas. Haz un concurso sobre quién puede recoger más rápido. Imagina que eres el equipo de demolición. Cuenta una historia mientras recoges sobre un niño que odiaba limpiar… Y, aunque no todos los días tendrás las ganas y la energía para recoger haciendo estas cosas, hazlo siempre que puedas, marcará una gran diferencia.


7. Los niños siguen nuestras solicitudes cuando son apropiadas para su edad


La mayoría de los niños pequeños no pueden recoger por sí solos. Incluso si crees que "debería" saber cómo, es probable que necesite tu compañía para mantenerse enfocado en la tarea. Cuando recogemos con nuestros hijos una y otra vez y lo hacemos agradable, aprenden a disfrutar arreglando su espacio de manera ordenada. Pero, por lo general, para niños pequeños, el único placer de limpiar es la conexión con el padre, estar con él, así que aprovéchalo para crear un buen hábito y que de mayor lo haga solo.


8. Los niños aceptan nuestros límites cuando ven que nos importa su felicidad


"Sé que no quieres destruir esa torre en la que trabajaste tan duro. Normalmente recogemos todo por la noche, pero hoy vamos a dejar tu torre hasta mañana para poder disfrutar un poco más de ella”.


9. Los niños aceptan nuestra dirección porque confían en nosotros para crear reglas que respalden su bienestar


Esa confianza se establece por la forma en que interactuamos con ellos todos los días. "Recogemos para no tropezar con los juguetes y romperlos. Y así tenemos un espacio despejado para jugar mañana".


10. Los niños aceptan nuestro NO porque sienten nuestro SÍ más profundo


Los niños harán casi cualquier cosa que les pidamos si hacemos la solicitud con amor. Encuentra una manera de decir SÍ en lugar de NO, incluso mientras estableces un límite.
 

"SÍ, es hora de limpiar, y SÍ, te ayudaré y SÍ, podemos dejar tu torre y SÍ, puedes gruñir al respecto y SÍ, lo hacemos rápido, podemos leer una historia adicional y SÍ, podemos hacer que esto sea divertido y SÍ Te adoro y SÍ, ¿cómo pude ser tan afortunado de ser tu padre? ¡SÍ!".


En resumen, emplea el sí” siempre que puedas y, si es necesario, por motivos de seguridad, decir “no”, hazlo con calidez y afecto.


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