Autonomía personal en niños y bebés

Autonomía personal en niños y bebés
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La autonomía personal es la capacidad de valerse por sí mismo en el desarrollo de las actividades básicas cotidianas: vestirse, comer, desplazarse, resolver problemas… Esta autonomía debe fomentarse en los niños desde bebés para ayudarles a convertirse en personas independientes y responsables.

Si queremos que nuestros hijos sean responsables de mayores y no dependan de nosotros para cada acto que tengan que realizar, es fundamental fomentar en ellos la autonomía desde pequeños. No podemos pretender que sean capaces de valerse por sí mismos de adultos si se lo hemos dado todo hecho mientras eran más pequeños.


La autonomía personal hace referencia tanto a actividades que se relacionan con el cuidado personal (ducharse, comer, dormir…), como con el funcionamiento físico (moverse, subir y bajar escaleras…) o el funcionamiento mental (saber afrontar y resolver problemas, tomar decisiones, tener autoestima...).


Estas son las principales habilidades de autonomía que debe adquirir el niño a lo largo de sus primeros años:


Cuidado personal: incluye todas las habilidades relacionadas con el aseo, la comida y el aspecto físico, como vestirse solos, elegir su ropa, comer solos, lavarse las manos antes de comer o al venir de la calle, bañarse, preocuparse por su aspecto físico y por ir bien aseados, etc.

Parasomnias en niños

Parasomnias en niños

Las parasomnias son todo aquel conjunto de movimientos anormales y antinaturales, comportamientos, emociones, percepciones y/o sueños que se producen durante las fases del sueño. Son muy habituales en niños, especialmente el sonambulismo, el bruxismo, las pesadillas o los terrores nocturnos.


Comunicación: ser capaz de comunicarse con los demás, tanto sabiendo escuchar como expresando sus sentimientos y opiniones.


Autodirección: el conjunto de habilidades relacionadas con la autorregulación del comportamiento, incluyendo elecciones personales, finalización de tareas, seguimiento de horarios y normas, etc.


Habilidades sociales: saber relacionarse con los demás, cumplir las normas de convivencia, hacer amigos, reconocer sentimientos, controlar los impulsos y las emociones, ayudar a los demás, trabajar en equipo, esperar el turno…


Habilidades académicas y del trabajo: aprender las habilidades básicas (leer, escribir, cálculo, etc.) para ser capaces de estudiar y sacar buenas notas. Además, deben aprender a comportarse en una clase y a cumplir horarios y normas, lo que les valdrá para el futuro cuando tengan que trabajar.


Ocio y tiempo libre: es importante que aprendan también cuáles son sus intereses y aficiones y que aprendan a desarrollarlos y a divertirse de manera sana.


Salud y seguridad personal: tan importante como aprender a ducharse es que aprendan a cuidar su salud mediante hábitos sanos de vida y de alimentación, detectar señales de enfermedad para acudir al médico, hacerse revisiones rutinarias y prevenir y evitar accidentes.


Tareas de la casa y vida familiar: aquellas habilidades que permiten la autonomía en casa y la convivencia familiar, como recoger los platos de la comida, hacerse la cama, ser ordenados, etc. Las tareas de la casa son obligación de todos los miembros de la familia y aprender a hacerlas desde pequeño le permitirá tener autonomía en el futuro, cuando se independice o se vaya a estudiar fuera de casa.


¿Cómo fomentar su autonomía personal?


Es fundamental fomentar la autonomía personal de los niños desde bebés. No tenemos que acostumbrarnos a hacerlo todo por ellos, sino dejarles que prueben y que vayan aprendiendo, adquiriendo cada vez más independencia. Aunque te parezca que tu hijo todavía es un bebé, seguro que ya puedes irle enseñando a vestirse o a lavarse con la esponja. Verás cómo, además, a los niños les encanta ir aprendiendo a hacer las cosas ellos solos, no les niegues esta oportunidad.


Para fomentar su autonomía desde bebés puedes seguir estos consejos:


1- No hagas por el niño lo que ya puede hacer solo, aunque le cueste un poco más de tiempo y esfuerzo. Si puede hacerlo solo, debe hacerlo, aunque estés a su lado y le vayas ayudando.


2- Dale la oportunidad de tomar decisiones y elegir entre varias opciones que le propongas, como qué fruta tomar de postre o si hacer primeros los deberes o las tareas de casa.


3- Ten paciencia y dale tiempo para hacer las cosas.


4- Si se equivoca al hacer algo, no le critiques, anímale y reconoce su esfuerzo e intenta, antes de hacerlo tú, que lo arregle solo.


5- Anímale a buscar información cuando no sepa algo. Primero puede preguntaros pero si vosotros tampoco lo sabéis, deja que sea él solo el que intente resolver la duda buscando en libros, internet… Siempre vigilado por vosotros, claro.


6- Alaba y reconoce todos sus logros y avances. Incluso puedes darle algún pequeño premio, como elegir la película de después de comer.


7- No le justifiques si se equivoca, deja que aprenda a sumir las consecuencias de sus actos y a pedir perdón o subsanar el error.


8- Pídele su opinión frecuentemente para que se sienta importante y valorado y aprenda a tener opiniones.

 

 

 


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