¿Qué puede comer un niño con anemia?

¿Qué puede comer un niño con anemia?
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La anemia es una enfermedad en la que la sangre tiene menos glóbulos rojos de lo normal o bien estos tienen un nivel de hemoglobina menor de lo habitual. La anemia infantil es muy común ya que, de hecho, la padece el cincuenta por ciento de los niños menores de tres años. 

Lo que está claro es que el primer paso para prevenir la anemia infantil lo debemos impulsar nosotras, las madres. Tenemos que intentar tener un nivel de hierro suficiente en nuestro organismo en el embarazo para evitar la anemia y que no le suceda lo mismo a nuestro bebé. Para saber si padecemos o no esta enfermedad será suficiente con la realización de un análisis de sangre a través de los controles prenatales periódicos.


No obstante, una vez haya nacido sigue siendo fundamental nuestra alimentación ya que debemos asegurarnos siempre una adecuada lactancia materna al menos durante los primeros seis meses de vida del bebé. No obstante, y como no todas las mujeres pueden o quieren amamantar a sus bebés por unas u otras razones, en los casos de lactancia artificial hay que saber que las fórmulas de leche infantil incorporan también un completo de hierro para alimentarles. Y es que, a partir de ese momento, el control del hierro en su torrente sanguíneo solamente se realiza a través de la alimentación.


Alimentación recomendada en niños con anemia


Lograr una alimentación sana y equilibrada, sobre todo rica en nutrientes que aporten vitamina B12 y una correcta cantidad de hierro, es algo fundamental para el crecimiento y el desarrollo de nuestro hijo. Y para que dicha alimentación sea lo más adecuada posible éste podrá comer todas las carnes en general, tanto de vaca como de pollo y de las carnes rojas sus vísceras (rojas también) como el hígado, el riñón, etc. También es importante que consuma pescado; mariscos de concha como los mejillones, las almejas y los berberechos; legumbres como las lentejas o los garbanzos; verduras como las espinacas, el brócoli o la coliflor; frutos secos como los anacardos o las nueces; soja y chocolate.


Causas más comunes de la anemia infantil


- enfermedades parasitarias intestinales

- deficiencia de vitamina B12

- alimentación pobre en alimentos ricos en hierro

- uso de algunos antibióticos durante amplios periodos de tiempo

- ingesta de leche de vaca entera u otros animales en menores de un año (a mayor cantidad de leche, más pérdida de sangre desde el intestino y menor presencia de glóbulos rojos porque hay menos hierro en la dieta)


Una vez nuestro hijo haya crecido y se haya desarrollado correctamente lo primero en lo que debemos centrarnos es en su alimentación para combatir e incluso prevenir dicha enfermedad. Por tanto, para tratar la anemia infantil lo más recomendable es seguir una dieta adecuada rica en hierro y vitamina B12. El hierro es el mineral necesario tanto para la producción de sangre como para el funcionamiento de los órganos vitales. Cada glóbulo rojo del organismo contiene hierro en su hemoglobina (pigmento que lleva oxígeno a los tejidos de los pulmones) y las células rojas de la sangre son necesarias para llevar el oxígeno a través del cuerpo. 


El problema viene entonces cuando hay una falta de hierro en la sangre, lo que puede originar la anemia que, como decíamos, es una deficiencia muy común en los niños que hace que las células y los tejidos reciban menos oxígeno.


Síntomas de la anemia infantil


Es muy importante saber detectar a tiempo esta enfermedad tan presente en todo el mundo, por lo que acudiremos al médico especialista siempre que notemos en nuestro hijo alguno de los siguientes síntomas:


- cansancio

- falta de sueño (somnolencia)

- fatiga

- falta de apetito

- sensación de frío

- debilidad muscular


Tratamiento de la anemia infantil


En cuanto al tratamiento de la anemia infantil, en la gran mayoría de los casos esta enfermedad no necesita tratamiento ya que se cura suministrando el hierro necesario a través de la alimentación y solamente en los casos de mayor gravedad se recomendará una transfusión de hematíes (o glóbulos rojos).


Dicha transfusión se trata de un procedimiento terapéutico basado en el aporte de glóbulos rojos obtenidos a partir de la donación altruista. No obstante, siempre hemos de ser conscientes, como padres, de los riesgos, los beneficios y las alternativas a esta transfusión, exceptuando situaciones de urgencia vital con riesgo de daño irreversible o muerte.


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