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¿Cómo hablar de nutrición a los niños?

¿Cómo hablar de nutrición a los niños?

Es fundamental mantener una dieta equilibrada adecuada e insistir en que todos los alimentos son necesarios, aunque haya que evitar algunos como las grasas saturadas en exceso, las chucherías y la bollería industrial. Pero ¿cómo transmitirles esto a los niños? ¿Cómo decirles lo que supone nutrirse correctamente? ¿Cómo hablar de nutrición con ellos?

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Cómo hablar de sexualidad a los niños

Cómo hablar de sexualidad a los niños

Los niños son muy curiosos por naturaleza y la sexualidad no iba a ser un tema que se escapase de sus inquietudes, seguramente acaben haciendo miles de preguntas sobre el tema. A los padres también es normal que les surjan muchas preguntas sobre el tema: ¿Cuándo se debe hablar de la sexualidad con los niños?, ¿Por dónde empezar? ¿Hay que anticiparse a sus posibles preguntas? y muchas más…

Y tambien:

Tanto el papel de los padres y de las madres como el de los educadores es decisivo en la adquisición de hábitos de alimentación saludables por parte de los niños. Además, hay que tener claro que la alimentación de estos se va a basar en los mismos principios que la nutrición de los adultos, es decir, que van a necesitar vitaminas, minerales, carbohidratos, proteínas y grasas.

Para que los niños coman de un modo más sano hay que:

- Ser su modelo y proveer buenos y adecuados hábitos alimentarios.

- Ofrecer siempre frutas y hortalizas: tenerlas siempre disponibles y accesibles.

- Ofrecer en raciones pequeñas.

- No premiar ni castigar. Tampoco gritar o prohibir.

- Ser creativos.

- Comer con ellos.

- Hablar de nutrición saludable.

Y, antes de hablar con ellos sobre una nutrición saludable y adecuada, hay que tener en cuenta que, dependiendo de la edad que tengan estos, son normales y frecuentes algunos factores en determinadas etapas:

Etapa de 1 a 3 años. Aquí va a disminuir el apetito y el interés por los alimentos, la irregularidad en la ingestión, la desaceleración del crecimiento y el rápido aprendizaje del lenguaje, de la marcha y de la socialización.

Etapa de 3 a 6 años. Lo normal es que se produzca un primer contacto con la colectividad y otros inconvenientes como el comedor o las comidas impuestas. También va a ser un periodo de crecimiento estable, aunque marcado aún por un riesgo de infecciones digestivas u otorrinolaringológicas.

Etapa de 7 a 12 años. La última etapa y a la vez un periodo marcado por el aprendizaje de la vida social (disciplina escolar, horarios estrictos, etc.) con un crecimiento regular y un inicio de la autonomía alimentaria que va a favores a su vez malos hábitos.

En el proceso de criar y educar a los hijos, por tanto, será fundamental dejar constancia de la importancia de la nutrición para su salud. Sin embargo, lo que se ha de tener claro es que jamás la alimentación y/o nutrición deberá ser un motivo de pelea en casa ni tampoco ningún premio, sino un espacio de paz y libertad. Al menos durante el primer año también es importante dejar que los más pequeños experimenten con la comida. De hecho, no es nada malo en absoluto que experimenten con ella y prueben nuevos sabores y texturas, que la estrujen, la aprieten o la deshagan. Incluso, es la mejor manera de despertar su curiosidad por los alimentos.

Y ya desde los tres hasta los once habrá que empezar a incorporar alimentos necesarios, pero familiarizados con los del entorno de los adultos que comen con él, es decir, sus padres. Los adultos van a ser las personas en las que los hijos se fijen, se guiarán en mayor o menor medida por ellos, serán su modelo, aunque teniendo en cuenta siempre que es fundamental atender los consejos del pediatra para evitar alergias o problemas digestivos.

No obstante, y por mucho que hablemos de nutrición con los niños, los trastornos alimentarios de forma general van a prevalecer en la infancia por lo que se pueden producir distintas situaciones:

que el niño no coma. Cuando esto sucede está claro que se debe analizar si es por alguna enfermedad o problema psicológico o si simplemente el rechazo se debe a una simple llamada de atención porque tiene algún conflicto emocional.

que el niño coma mucho. Lo primero podría ser buscar el origen de la ansiedad y de esa conducta compensatoria con asesoría profesional. Cuando esto sucede lo mejor no es prohibir, o no decir al menor que no coma más, sino más bien ofrecerle platos entre horas con poco valor energético y gran capacidad también de saciedad.

que tenga sobrepeso o bajo peso. Lo más importante aquí analizar la causa del sobrepeso o el bajo peso. El adulto debe saber que muchos sobrepesos no tienen nada que ver con la alimentación, sino que simplemente se deben a problemas genéticos u otros trastornos.

¿Es necesario llevar al niño a un nutricionista infantil?

El nutricionista infantil lo que va a hacer será reeducar al niño, analizar sus hábitos de alimentación actuales, sus costumbres alimentarias y de actividad física para identificar posibles errores que este esté cometiendo en su alimentación. Asimismo, enseñará también al niño y a la familia, por supuesto, a comer de una forma saludable.

Le va a ayudar a modificar los hábitos alimentarios que estaba teniendo hasta ahora, pero que la familia también modificará. Sois su modelo y ellos, además, una especie de esponjas que absorben todo. “¿Por qué ellos pueden comer todo lo que deseen y yo no?” Preguntas como estas podrían comenzar a hacerse. Ahí podría empezar perfectamente también, por tanto, el rechazo hacia algunos alimentos.

Recordad que los hábitos alimentarios se aprenden en familia y eso es algo que hay que tener muy, pero que muy claro. Porque los niños hacen lo que ven en casa y si estos aprenden a comer de una manera saludable será porque vosotros, sus padres, también lo estáis haciendo.

¿Queréis que vuestros hijos sean conscientes de lo importante que es la nutrición y alimentarse adecuadamente? ¿Qué sepan qué comer para tener una nutrición saludable? Empezad vosotros y dad ejemplo…Ya sabéis eso que dicen de que muchas veces un gesto vale más que mil palabras.


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