Obesidad Infantil

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Clasificada recientemente por la OMS como enfermedad mundial, la obesidad afecta a más del 16% de los niños españoles. Sin llegar a las alarmantes cifras estadounidenses, donde una de cada cuatro personas es obesa, España encabeza junto con Gran Bretaña la lista de países europeos con mayores porcentajes de obesidad. En los últimos 15 años, la proporción de niños con este problema ha crecido en un 10%.

Una cuestión de equilibrio

 

La Dra. Elena Rupérez, especialista en Nutrición y Obesidad, afirma que la mejor forma de luchar contra esta enfermedad, característica de los países desarrollados, es concienciar a los padres de la importancia que tiene el inculcar en sus hijos unos hábitos alimenticios sanos y una dieta equilibrada.  “La educación nutricional debe darse desde la infancia. Yo siempre digo que la obesidad no se hereda, lo que se hereda son los malos hábitos. Y no hace falta ser un experto en nutrición, simplemente tener sentido común y acordarnos de lo que comían las generaciones anteriores; dejarnos guiar por nuestra dieta mediterránea”.

 

Entre las causas del aumento de esta enfermedad, la Dra. Rupérez destaca las siguientes:

 

- Los picoteos constantes a lo largo del día: chucherías, bollería  industrial, bolsas de patatas fritas, refrescos, etc.

 

- Un exceso de “comida basura”: se festejan los mínimos acontecimientos de la vida del niño en restaurantes de comida rápida.

Obesidad Infantil: La epidemia del s.XXI

Obesidad Infantil: La epidemia del s.XXI

No importan las constantes voces de alarma que nos advierten de que nuestro país presenta una de las cifras de obesidad más altas de Europa. Su tendencia ascendente en las dos últimas décadas ha provocado que la Organización Mundial de la Salud hable ya de epidemia.

 

- Cada vez hay más niños que “odian la verdura”. Los padres no las preparan porque a sus hijos no les gustan y no tienen tiempo para “pelear” con ellos hasta conseguir que se las coman. Así, estos niños, no acostumbrados a comerlas de pequeños, de adultos tampoco las incluirán en su dieta.

 

- La falta de juego al aire libre y de ejercicio físico en general, que disminuye el gasto de energía de los niños de hoy en día.

 

- El hábito de ver en exceso la televisión, jugar con el ordenador o con videojuegos, que fomenta el aumento del sedentarismo.


Si existen problemas alimentarios, generalmente y salvo casos muy patentes, los padres son los últimos en darse cuenta. Al médico especialista en nutrición se debe acudir siempre que se tengan dudas razonables o en casos de obesidad importante, cuando no se sepa cómo actuar. La Dra. Rupérez afirma que es mejor “pecar de cauto” a dejar que un problema se agrave y requiera medidas más drásticas. “Cuando hay un caso de obesidad infantil en la familia, el entorno del niño debe hacer un esfuerzo solidario y adecuar sus hábitos alimenticios a los requeridos por el niño, para animarle a llevar un dieta sana y equilibrada que le haga perder su sobre peso”. También es muy importante hacer hincapié en que no se debe poner a dieta estricta al niño hasta que haya dejado de crecer; lo que sí se debe hacer es tomar medidas en su forma de alimentación. Por ejemplo, siguiendo las simples recomendaciones de la Dra. Rupérez que aparecen a continuación, un niño obeso pierde en medio año entre 5 y 10 Kg. de sobre peso y cambia sus hábitos conductuales.
 

Recomendaciones:

 

-Aumentar la ingesta de frutas y verduras; alimentos básicos de nuestra dieta mediterránea.

 

-Comer carnes y pescados a la plancha, al horno o asados, eliminando las frituras y, por supuesto, la “comida basura”.

 

-Tomar pasta, arroz, legumbres y patatas una vez a la semana.

 

-Sustituir los dulces y postres industriales por fruta fresca.

 

-Volver al bocadillo para las meriendas.

 

-Eliminar toda bollería industrial y controlar las “chuches” para que no se conviertan en un hábito diario sino en algo excepcional, como en fin de semana o en un cumpleaños infantil.

 

-Sustituir la televisión, los ordenadores y los videojuegos por balones y bicicletas; evitar que los niños se acomoden en una vida sedentaria.

 

- Y, en general, intentar que la familia coma junta para así transmitir unos hábitos alimentarios sanos y equilibrados de padres a hijos.


Consecuencias de la obesidad infantil

 

A corto plazo


Las consecuencias más frecuentes son las relacionadas con la socialización del niño. Desde edades muy tempranas, el pequeño con exceso de peso es tratado y descrito despectivamente por sus compañeros de clase, lo que puede llegar a causarle problemas de aislamiento.

A medio plazo


Las alteraciones más comunes a causa de la obesidad infantil son las ortopédicas, respiratorias y cutáneas. 

A largo plazo


Supone un notable aumento del riesgo de obesidad en la edad adulta. Aproximadamente un 75% de los adolescentes obesos lo serán también de adultos.


 


Fuentes: Dra. Elena Rupérez Caballero. Especialista en Medicina Estética, Nutrición y Obesidad (Col. Nº 422078)

Redacción: Lola García-Amado

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