¿Cuándo se recomienda tomar ácido fólico?

¿Cuándo se recomienda tomar ácido fólico?
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Se recomienda comenzar a tomar ácido fólico entre 3 y 4 meses antes de la concepción para asegurar las reservas necesarias de esta vitamina del grupo B, ya que se ha demostrado que, en las dosis indicadas, reduce hasta en un 72% las posibilidades de que el bebé padezca algún defecto del tubo neural, principalmente anencefalia o espina bífida. No obstante, no es la única ocasión en la que se aconseja tomar suplementos de esta vitamina.

El ácido fólico, también llamado vitamina B9 o folatos, es una de las vitaminas que forman parte del complejo vitamínico B y presenta muchas funciones para cualquier persona de cualquier edad, por lo que debe formar parte de la dieta diaria de todos. Entre otras funciones, protege las células sanas, previene un tipo de anemia, interviene en la formación del sistema nervioso, ayuda a tratar los síntomas de la menopausia, ayuda a controlar la tensión arterial y reduce las probabilidades de padecer cáncer de colon, cáncer de cuello de útero y algunos tipos de cáncer de mama.

Por lo tanto, todos debemos incluir en nuestra dieta alimentos con ácido fólico, ya que este se encuentra en gran cantidad en algunos como las verduras de hoja verde (rúcula, espinacas, lechuga, acelgas), otras verduras como el brécol o el espárrago, legumbres, germen de trigo, aguacate, naranja, melón, frutos secos o cereales integrales. Esta vitamina es absorbida por el intestino delgado y distribuida desde ahí a todos los tejidos.

Sin embargo, en algunas ocasiones la dieta no es suficiente para asegurar las cantidades necesarias de ácido fólico para nuestro organismo, y el embarazo es una de esas ocasiones. Esto se debe a que diversos estudios han demostrado que un déficit de este nutriente durante la gestación puede causar diversas malformaciones al feto, además de parto prematuro o bajo peso al nacer.

En lo que se refiere a las malformaciones, el ácido fólico interviene en el cierre del tubo neural (la estructura primitiva que da lugar al sistema nervioso del feto) y, si este no se produce adecuadamente, puede causar diversos problemas al bebé como ausencia del cerebro (anencefalia), espina bífida (una enfermedad que puede causa diversos tipos de problemas según la gravedad como hidrocefalia, problemas de visión y de memoria, alteraciones en el aparato locomotor, etc.) o hendidura del paladar o del labio.

Por eso, se recomienda a las mujeres que quieren tener un hijo tomar suplementos de ácido fólico en los meses previos a la concepción, ya que no se sabe cuándo se va a producir esta y una déficit de esta vitamina en las primeras semanas de embarazo, que es cuando se produce el cierre del tubo neural, puede causar los problemas antes descritos.

Y una vez se confirma el embarazo, hay que seguir tomando vitamina B9, ya que ayuda a la formación y síntesis de las células y el ADN, evita un tipo de anemia en la madre y reduce la posibilidad de que el bebé padezca bajo peso o prematuridad.

¿Cuánto debo tomar?

A partir de los 16 años se recomienda tomar 400 microgramos al día, pero las embarazadas necesitan hasta 600 microgramos y las mujeres lactantes unos 500 microgramos al día. El problema es que la dieta, por muy sana que sea, no es suficiente para cubrir las necesidades en el embarazo, por eso se aconseja tomar suplementos alimenticios que contenga ácido fólico.

Además, hay que tener en cuenta que el ácido fólico es sensible a la luz y el calor, por lo que se puede perder hasta el 40% de las cantidades que aporte un alimento si este se cuece mucho tiempo. Hay otras circunstancias que afectan a la absorción correcta de esta vitamina, como tomar anticonvulsivos, seguir una dieta pobre en verduras y frutas, consumir mucho alcohol o padecer ciertas enfermedades como diabetes, hepatitis o hipertiroidismo.

Según diversos estudios, la dieta mediterránea aporta en torno a 200 mcg al día, procedentes sobre todo de las verduras y las frutas, por lo que se queda lejos de los 600 mcg que necesitan las embarazadas antes de la concepción. Eso significa recurrir a los suplementos alimenticios al menos los 3 meses previos y las 12 primeras semanas de embarazo, aunque mejor seguir tomándolo hasta el final del mismo.

Además, las mujeres que hayan sufrido embarazos previos con defectos del tubo neural, tengan historia previa familiar, diabetes insulino-dependiente, o epilepsia tratada con ácido valproico o carbamazepina deberán aumentar la dosis hasta 4 mg/día.

En cuanto al riesgo por sobredosis, esta vitamina es hidrosoluble, lo que significa que se expulsa mediante la orina y no suele presentar toxicidad a dosis elevadas, pero aun así se recomienda no sobrepasar los 1.000 mcg al día, puesto que eso podría ocasionar un problema de déficit de vitamina B12, que también es fundamental para nuestra salud y la del feto en desarrollo.

 

 


Fuente:

Guía de Práctica Clínica de la Sociedad de Obstetras y Ginecólogos de Canadá.

Redacción: Irene García

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