Relación entre ovulación y hormona LH

Relación entre ovulación y hormona LH
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La hormona luteinizante (LH o HL) u hormona luteoestimulante o lutropina es una hormona gonadotrópica responsable, fundamentalmente, de completar la maduración del folículo que dará lugar a un óvulo. En definitiva, es responsable de la ovulación.

La ovulación es el proceso, que sucede una vez en cada ciclo menstrual, por el cual uno de los dos ovarios libera un óvulo para que viaje hasta las trompas de Falopio y espere allí a ser fecundado por un espermatozoide. Si esta fecundación no se produce, el óvulo muere, se produce la regla y, unos 14 días después, vuelve a producirse la ovulación. Así una y otra vez desde la menarquía hasta la menopausia siempre que la mujer no se quede embarazada –en cuyo momento se interrumpe la ovulación- ni tenga problemas de salud que alteren este ciclo.

 

El proceso de ovulación depende muchas hormonas y una de las más importantes es la hormona luteinizante o LH que, al igual que la hormona foliculoestimulante o FSH, es producida por el lóbulo anterior de la hipófisis o glándula pituitaria. Esta hormona es producida tanto en hombres como en mujeres. En los primeros regula la secreción de testosterona y en la mujer controla la maduración de los folículos, la ovulación, la creación del cuerpo lúteo y la secreción de progesterona. Por lo tanto, es una hormona fundamental en el ciclo fértil de la mujer.

 

Además, La LH, al igual que la FSH, es regulada por retroalimentación debido a la acción de esteroides sexuales y otras hormonas sobre la hipófisis.

 

La ovulación comienza con la llamada fase folicular o preovulatoria. En esta fase la hipófisis envía una señal al cerebro para que comience a fabricar la hormona folículo-estimulante o FSH, que desarrolla entre 10 y 100 folículos en cada ciclo, uno de los cuales será el “elegido”. La duración de la fase de maduración folicular, hasta que el ovocito es liberado, varía de una mujer a otra, pero por regla general suele ser de entre 12 y 16 días.

 

Después, llega la fase ovulatoria, en la que el hipotálamo comienza a liberar la hormona LH que completa la maduración del folículo, transformándolo en un gran folículo que se rompe y libera al óvulo.

 

Con la elevación de los estrógenos en esta fase, se comienza la expresión de receptores para la LH sobre los folículos en desarrollo, los cuales empiezan a sintetizar una creciente cantidad de estradiol. Esto conlleva al efecto de retroalimentación positiva del que hablábamos antes que permite la liberación continua de LH durante un período de 24-48 horas. La LH induce la secreción de hormonas esteroideas foliculares, que incluyen una pequeña cantidad de progesterona para preparar el endometrio. Estas hormonas permiten que el folículo se rompa y se transforme en el cuerpo lúteo residual y, por tanto, se produzca la expulsión del óvulo.

 

Luego, la LH es necesaria para mantener la función del cuerpo lúteo en las primeras dos semanas por si se produce un embarazo. Si así fuera, la función lútea continuará gracias a la hormona del embarazo o hCG. Si no, disminuye su nivel y el cuerpo lúteo muere y es expulsado en la regla.

 

Además de estas funciones, la hormona LH también se encarga de estimular la entrada de colesterol en las mitocondrias y su conversión en pregnenolona, primer precursor de las hormonas sexuales; e interviene en el aumento de las concentraciones de enzimas de esteroidogénesis.

 

¿Cuáles son los niveles normales de LH?

 

Los niveles de hormona luteinizante varían según la edad de la persona, el sexo y el momento del ciclo en el caso de las mujeres. Así, los niveles de esta hormona son más altos al nacer, descienden en la infancia y aumentan al llegar la pubertad. Luego, de nuevo bajan en la menopausia.

 

Durante los años reproductivos, los valores típicos están entre 5-20 mIU/ml. Los niveles fisiológicos altos se producen durante la ovulación, durando unas 48 horas, después de lo cual vuelven a sus valores normales.

 

Por lo tanto, los niveles persistentemente elevados de LH son un indicio de problemas o diversas afecciones como menopausia precoz, Síndrome de Turner, Síndrome de Swyer, hiperplasia suprarrenal congénita, anorquia, Síndrome de Klinefelter.

 

Mientras que los niveles muy bajos de esta hormona pueden estar causados por hipogonadismo en los hombres, lo que se manifiesta con una baja producción de esperma; Síndrome de Kallman, supresión hipotalámica, hipopituitarismo, desorden alimenticio, hiperprolactinemia o deficiencia de gonadotropina.

 

Tanto los niveles altos como los bajos pueden causar amenorrea y problemas en la ovulación, dificultando a su vez la fecundación. Por eso, si llevas un tiempo intenado quedarte embarazada y no lo consigues es normal que te hagan análisis hormonales para comprobar que todas tus hormonas funcionan correctamente, especialmente la LH ya que es clave para la maduración de un óvulo y el embarazo.

 

Por último, debes saber que la hormona LH es la que detectan los test de farmacia para saber cuándo estás ovulando y, por lo tanto, cuando estás en tus días fértiles y debes mantener relaciones sexuales.


Fuente: Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

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