¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?

¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?
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Hablar de sexo con los hijos se vuelve un tema algo incómodo para los adultos. No todos los progenitores son capaces de sacar el tema con naturalidad y, claramente, los hijos adolescentes no suelen poner de su parte en este aspecto tampoco. Aun así, es importante hablar de ellos sobre el sexo, los cuidados y las precauciones a tomar.

La adolescencia es una etapa de dudas y experimentación y es completamente normal. La pubertad marca el momento de los cambios físicos que están ligados al descubrimiento de la sexualidad de cada persona y de la de los demás. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), en las últimas cinco décadas estos cambios se han adelantado casi 6 años llevando a que la edad media de la primera relación sexual en España se encuentre rondando los 16 años aproximadamente.

 

No existe una edad concreta o específica en la que se deba tener la primera relación sexual. Este momento depende de muchos factores que afectan a las personas implicadas y que no son iguales para todas. La familia y su entorno son claves en este sentido. Los adolescentes pueden haber alcanzado una madurez física bastante notoria, pero la madurez psicosocial no va al mismo ritmo. Los padres y las madres deben servir de guía y mantener ciertos límites para que no se puedan arrepentir de ninguna de sus acciones.

 

Uno de los mayores miedos y problemas en relación con el sexo y la adolescencia son los embarazos no deseados. Esto se ha convertido en un problema de salud pública y en España dos de cada cien madres son adolescentes. En este sentido, es importante la educación de los adultos, hablar de ellos de este tema con naturalidad, hacerles comprender los peligros que ello puede acarrear y hablarles también de las cosas positivas.

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¿A partir de qué edad se puede dormir al bebé con un peluche?

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Las mantitas de sueño, los peluches o los doudou (dúdú), son un recurso que se utiliza frecuentemente en los niños para ayudarles a dormir, por eso también se les puede llamar “mantitas o trapitos de apego”, “mantitas de seguridad” o “juguetes de apego”, entre otras variedades. El bebé siente seguridad cuando tiene esta mantita porque le recuerda a casa, a lo seguro, a sus padres, a su vida feliz y a que le cuidan y le protegen.

 

Según los expertos la edad adecuada para quedarse embarazada sin sufrir riesgos se encuentra entre los 20 y los 35 años, tanto antes como después de ese periodo se consideran embarazos de alto riesgo que entrañan un mayor número de complicaciones. Las adolescentes no están ni física ni psicológicamente preparadas para quedarse embarazadas y mucho menos para asumir la maternidad. Las complicaciones que pueden sufrir les afectan tanto física como mentalmente:

 

1-Mayor probabilidad de aborto espontáneo.

2-Mayor número de partos prematuros.

3-Los bebés tienden a sufrir mayores problemas de salud y trastornos del desarrollo.

4-Los niños tienden a tener bajo peso ya que el útero de la madre no está completamente maduro.

5-Si la madre tiene menos de 15 años hay mayor probabilidad de que el bebé sufra malformaciones.

6-Las madres adolescentes tienen miedo de sufrir rechazo social.

7-Existe una mayor posibilidad de que rechacen al bebé.

8-Las madres y sus hijos tienden a sufrir una mayor tasa de fracaso escolar y mayores problemas de inserción social.

9-También existe el riesgo de tener problemas con la familia.

 

Los embarazos no deseados no son los únicos problemas que pueden aparecer. Las enfermedades de transmisión sexual son uno de los mayores riesgos y que menos se tienen en cuenta. Estas infecciones se contraen al mantener relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. Las más comunes son la sífilis, el herpes genital, la gonorrea, la clamidiasis, la hepatitis B y C, y aquellas producidas por el virus del papiloma humano y el sida.

 

Cualquier persona sexualmente activa tiene posibilidades de contraer estas enfermedades, pero los adolescentes son el grupo de mayor riesgo. Es muy importante informar a los jóvenes sobre las consecuencias derivadas de estas enfermedades ya que muchas de ellas pueden provocar daños irreversibles a largo plazo como el cáncer en los órganos sexuales o la esterilidad tanto en hombres como en mujeres. En el peor de los casos podrían conllevar a la muerte.

 

La familia juega un papel fundamental en la educación y en el desarrollo de los jóvenes adolescentes. Aunque en los institutos se den charlas sobre educación y prevención sexual, los progenitores deben ser capaces de ayudar a sus hijos, resolverles dudas e informarlos de todo lo relacionado con el sexo. Además, esta es una manera de crear un ambiente de confianza y seguridad en el hogar lo cual conseguirá que los adolescentes no oculten tanta información a sus padres y si tienen algún problema acudirán a ellos.

 

Como se menciona en párrafos anteriores, es importante hablar de las precauciones y los riesgos que rodean al tema del sexo, pero la parte emocional y positiva no hay que olvidarla. Hay que hablarles del amor, de las parejas, del desamor, de la importancia de pensar en la otra persona, etc. Otro punto importante es conseguir que comprendan que un “no” es un “no” y que nunca hay que presionar ni forzar a nadie para mantener relaciones sexuales. Deben ser claros en sus decisiones y no dudar si algo no les gusta. Hay tiempo para todo.



Fuentes:

Asociación Española de Pediatría https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/hablemos-sexo https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/que-son-como-se-previenen-enfermedades-transmision-sexual

Zanzu, Centro Federal de Educación Sanitaria de Alemania

https://www.zanzu.de/es/la-sexualidad/

Fecha de actualización: 30-07-2019

Redacción: Andrea Rivero

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