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Incompatibilidad sanguínea materno-fetal

Incompatibilidad sanguínea materno-fetal

Conocer tu tipo de sangre y de factor Rh es importante, no sólo porque es un dato funcional en caso de accidente para recibir alguna transfusión o donar sangre, sino para descartar una incompatibilidad sanguínea con tu bebé o tomar las medidas preventivas necesarias, en caso de que así sea.

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Indice

 

En la especie humana existen básicamente cuatro grupos sanguíneos, los cuales se definen de acuerdo a la presencia de la glucoproteína A o B; si existen las dos, entonces se considera un tipo AB, y si el glóbulo rojo no tiene ninguna de las dos, entonces se cataloga como O.

Además del grupo sanguíneo, se considera el factor de Rh, que es otra proteína. Si esta proteína está presente se dice que el factor Rhesus es positivo, pero si los glóbulos carecen de la misma, entonces se considera negativo. El 85% de las personas son positivas, solo el 15% son negativos. 

 

El Rh en el embarazo

Durante la gestación, el factor Rh tiene mayor relevancia porque a veces el bebé y la madre no comparten el mismo tipo sanguíneo, y se corre el riesgo de que el sistema inmunológico materno detecte la presencia de la sangre fetal, de un grupo distinto al suyo, y reaccione liberando anticuerpos para combatirlo, como lo hace en caso de una infección o alergia.

El cuerpo humano al reconocer alguna sustancia u objeto extraño, de inmediato desarrolla un mecanismo de defensa y genera anticuerpos para desecharlo. En este caso, como el factor Rh positivo del feto es detectado como un cuerpo extraño, los anticuerpos atacan la sangre fetal, pudiendo provocar anemia o enfermedad hemolítica al bebé.

Otra de las consecuencias en la diferencia de Rh, es que los anticuerpos descomponen los glóbulos rojos y producen bilirrubina, lo que genera que el bebé tenga un color amarillento (ictericia) en la piel y en los ojos. También, es posible que cause tono muscular bajo (hipotonía), retardo en el desarrollo y aumento en la cantidad de líquido amniótico.

 

Precaución en el segundo embarazo

Generalmente, durante el primer embarazo no se corre tanto peligro de que el bebé sufra las consecuencias de una incompatibilidad Rh, porque el cuerpo de la madre apenas tiene contacto con la sangre del feto y por lo tanto no reconoce que hay algo que no es compatible con el sistema sanguíneo. Pero el organismo tiene memoria y las madres con Rh negativo que ya han tenido alguna transfusión de sangre, estuvieron embarazadas previamente de un bebé de Rh positivo, han tenido un aborto o un embarazo ectópico, es decir, entraron en contacto con la sangre del bebé de Rh distinto, se vuelven más sensibles en los siguientes embarazos, porque ya han fabricado anticuerpos contra él, y la respuesta de estos será más pronta y agresiva.
 

Síntomas de la incompatibilidad de Rh

La incompatibilidad Rh puede causar síntomas que van de muy leves a mortales. En su forma más leve, esta incompatibilidad causa destrucción de glóbulos rojos. 

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Después de nacer, el bebé puede tener: color amarillo de la piel y la esclerótica de los ojos (ictericia). Tono muscular bajo (hipotonía) y letargo.
 

¿Qué hacer si hay incompatibilidad sanguínea materno-fetal?

Evitar las consecuencias de la incompatibilidad sanguínea, sólo requiere una prueba de sangre tuya y del padre del bebé, que determine tu tipo y el factor Rh. Así, se realiza el Test de Coombs en los análisis de sangre de la gestación y si tu factor es negativo y el de tu pareja es positivo, hay grandes posibilidades de que el bebé tenga Rh positivo.

En estos casos el tratamiento consiste en aplicar inyecciones de inmunoglobulinas Rh, que actúan como una vacuna para que el organismo materno no genere anticuerpos que ataquen la sangre del bebé, y también para que no quede sensible para futuras transfusiones o embarazos. Este tratamiento de inyecciones se deben aplicar, incluso en aquellas mujeres que experimenten un aborto, o que se sometan a estudios invasivos como la amniocentesis que pueden provocar que la sangre fetal entre el torrente sanguíneo de la madre. También se recomienda que se aplique después de una lesión al abdomen durante un embarazo. La primera inyección se administra en la semnana 28 y la segunda tres días después del parto.

Una vez que nazca el bebé, la madre debe recibir otra dosis de inmunoglobulinas, y si vuelve a embarazarse deberá seguir el mismo tratamiento.

 

Tratamientos para el bebé

Para determinar si el daño es grave, los especialistas pueden recurrir a una amniocentesis. De acuerdo al diagnóstico, se determina si se recurre a una transfusión fetal intrauterina, se induce el parto o se hace una transfusión directa de concentrado de glóbulos rojos (compatibles con la sangre del bebé), y exanguinotransfusión del neonato para extraer la sangre que contiene los anticuerpos maternos que destruyen sus glóbulos rojos. Una descomposición de glóbulos rojos no tratada a tiempo puede traer consecuencias al bebé como retraso cognoscitivo, trastornos del movimiento, pérdida de audición o convulsiones.

Si el bebé ya nace con algunos problemas debido a la incompatibilidad de Rh, el neonatólogo debe evaluar su condición para establecer el tratamiento a seguir. Generalmente, si el daño es leve, los doctores aplicarán hidratación intensiva y fototerapia con luces de bilirrubina para combatir su apariencia amarilla.

 

¿Cuándo se debe estar alerta? 

- Tienes una historia de transfusiones sanguíneas.

- Has tenido embarazos previos, incluyendo abortos espontáneos.

- Has recibido una administración previa de inmunoglobulinas Rh.

- Notas la presencia de sangrado vaginal o descargas de líquido amniótico.

- Has tenido alguna intervención previa de procedimientos obstétricos como amniocentesis, cordodentesis o embarazo ectópico.


Fuente:

Kliegman RM, St. Geme JW, Blum NJ, Shah SS, Tasker RC, Wilson KM. Blood disorders. eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 21st ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 124.

Scielo: http://scielo.sld.cu/pdf/ped/v79n4/ped02407.pdf

Fecha de actualización: 10-03-2021

Redacción: Irene García

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