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La 40ª semana de embarazo

La 40ª semana de embarazo

¡Felicidades! Tu bebé está a punto de nacer. Aunque esta es la semana en la que debería producirse el parto, algunos embarazos se retrasan. Tu médico te hará pruebas al menos dos veces por semana para controlar que todo está bien, y si lo ve necesario, provocará el parto.

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Indice

 

Evolución del feto en la semana trigésima novena del embarazo

Tu bebé está a término. Tiene el tamaño completo y está listo para nacer. Su longitud generalmente varía entre 48 y 53 cm y su peso puede estar entre los 3 y 4,5 kg. Depende del sexo, normalmente los niños son más altos y pesan más.

La mayor parte de la vermix (la grasa que lo cubre) ha desaparecido aunque pueden quedar algunos restos en sus pliegues.

Lo más probable es que tenga pelo y uñas largas, de hecho puede haberse rasguñado.

Los huesos del cráneo de tu bebé todavía están separados y se quedarán así para permitir a los huesos comprimirse bastante para caber por el canal de nacimiento durante el parto (las fontanelas que se cierran meses después de haber nacido).
 

Cambios en la madre en la semana 39 del embarazo

¡Esta semana por fin conocerás a tu bebé que has estado esperando durante meses! Cualquiera de estos días puede comenzar el parto. De todas formas, a pesar de los avances médicos, es imposible saber con exactitud el día en que nacerá, sobre todo si estás equivocada con la fecha en que concebisteis al bebé. Pero aún sabiendo la fecha exacta, hay embarazos que se retrasan hasta la semana 42. Si el médico lo ve necesario, provocará el parto.

Otras molestias que aparecen poco antes de dar a luz son diarreas, nervios, problemas para conciliar el sueño, molestias en la vejiga, dolor al andar, calambres en el vientre, polaquiuria y pérdida repentina de peso que puede ir desde medio kilo hasta 1.

No te preocupes si tu bebé no nace exactamente en la semana 40. Esta fecha es sólo una fecha estimativa, pero por lo general sólo el 5 % de los bebés nacen en la fecha esperada.

Puede que sientas tu piel tirante y con picazón. El cuello uterino se ha ablandado en preparación al parto, tu vientre ha descendido. Las contracciones podrán ser intensas pero no te confundas: las verdaderas son uniformes. Para diferenciarlas debes tomar el tiempo durante una hora y anotar el momento en que comienza cada una y su duración. Éstas deben ser cada vez más fuertes y frecuentes y deben durar entre 30 y 60 segundos.

Debes ir al hospital cuando tengas contracciones cada 5 minutos o menos, si rompes la bolsa o si tienes una hemorragia fuerte.

¡Mucha suerte y felicidades con el nuevo bebé! Te deseamos mucho éxito en la tarea que tienes ahora: Ser madre.
 

 ¿Cómo cuidarse esta semana?

Lo más importante en estos últimos días es que estés lo más tranquila posible. Haz ejercicios de relajación y respiración y sal a caminar.

Si ya has expulsado el tapón mucoso no debes bañarte en la bañera o la piscina, ni te hagas ya los masajes perineales, puesto que el cuello del útero puede haber empezado a dilatarse y habría riesgo de infección.

Ten a mano todo lo que necesitas para el hospital y estate preparada. Tu acompañante debe estar también preparado y listo por si le llamas en cualquier momento.

A partir de la semana 40 se monitoriza al bebé cada semana. Los monitores permiten comprobar el bienestar fetal para ver si hay que inducir el parto ya o se puede esperar unos días más para que te pongas sola de parto.

Además, es posible que te hagan alguna ecografía de control para ver si el pequeño está bien y un tacto vaginal para saber si el cuello uterino ha empezado a borrarse y dilatarse ya.
 

 


Glosario

Diarrea

Definición:

Aumento del volumen, frecuencia, o cantidad de líquido en las deposiciones.Suele ser la manifestación más frecuente de alteración en la absorción o transporte intestinal de sustancias, que en general se debe a una infección bacteriana o viral, a toxinas alimentarias, etc.

Síntomas:

Dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómito, debilidad o pérdida de apetito.

Tratamiento:

No tomar alimentos sólidos durante unas 24 horas, tomar sólo agua o suero durante las primeras horas. Una vez pasado este tiempo, y si la cantidad de deposiciones diarias ha disminuido, introducir poco a poco una dieta blanda (caldo de arroz, jamón york, etc.).

Fuente:

Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.

Fecha de actualización: 08-02-2021

Redacción: Irene García

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