Síntomas de la placenta previa o baja

Síntomas de la placenta previa o baja
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Es una complicación bastante frecuente, que se da en 1 de cada 200 embarazos. Requiere reposo absoluto para evitar un parto prematuro y, en muchas ocasiones, recurrir a una cesárea.

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En ocasiones, a medida que el útero crece, la placenta se desplaza de su posición inicial y se sitúa en la parte inferior del mismo, tapando el cuello del útero e impidiendo la salida del bebé por el canal de parto cuando llega el momento del alumbramiento. Puede ser total o parcial según cubra más o menos la abertura cervical. Muchas veces se descubre en la primera ecografía que se realiza, aunque a veces no se diagnostica hasta que aparecen los primeros síntomas: sangrado vaginal rojo brillante, calambres abdominales y parto prematuro.

Las mujeres que tienen un útero anormalmente desarrollado, muchos embarazos previos, embarazos múltiples, abortos o cesáreas anteriores, las fumadoras y las mayores de 35 años son más propensas a padecer esta complicación.

El tratamiento en este caso consiste en reposo absoluto. Si la placenta no cubre totalmente el cuello del útero, puede desplazarse a lo largo de las semanas de nuevo alejándose del canal de parto y permitiendo un alumbramiento normal. Si no, se intentará alargar lo más posible la gestación mediante medicación y reposo para evitar un parto prematuro y se practicará una cesárea en cuanto el feto sea viable. Si la mujer sangra mucho, puede necesitar transfusiones y suplementos extra de hierro y ácido fólico.
 


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Fuente:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Fecha de actualización: 01-02-2012

Redacción: Irene García

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