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No sabía que estaba embarazada y tome antibióticos

No sabía que estaba embarazada y tome antibióticos

Desde el momento de la concepción hasta el momento en el que realmente aseguramos que estamos embarazadas pueden pasar varias semanas y en ese tiempo podemos sentirnos mal por cuestiones del embarazo y lo primero que acostumbramos a hacer es automedicarnos. Algunos de estos medicamentos pueden ser perjudiciales para el embarazo, pero otros no.

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Si antes de saber que estabas embarazada tomaste antibióticos es importante que le comentes a tu médico qué antibiótico tomaste para checar los efectos teratogénicos de los medicamentos y conocer la eficacia real y los riesgos, según cada caso específico. En general, el médico evitará prescribir medicamentos durante el embarazo cuando esto sea posible. Pero si ya tomaste los medicamentos tu médico te mandará a hacer los estudios pertinentes para observar que tú y tu bebé estéis en buenas condiciones de salud.


Los antibióticos administrados durante el embarazo y la lactancia interaccionan con la madre y su hijo. Los temores de los médicos a la hora de prescribir antibióticos se relacionan con el desconocimiento de las modificaciones de la farmacocinética provocadas por la gestación, así como por la difusión en los medios de comunicación de algunos casos infrecuentes de teratogenicidad de origen farmacológico. Sin embargo, se ha demostrado que el uso de numerosas clases de antibióticos es totalmente inocuo.

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En el embarazo o la lactancia es importante tener en cuenta que la mayoría de los antibióticos atraviesan la barrera placentaria y son excretados por la leche materna. Se debe ser cuidadoso en no aplicar una antibioticoterapia que pueda afectar al feto o recién nacido, como ocurre con las quinolonas, las tetraciclinas, el cloranfenicol, el metronidazol, las sulfamidas, etc.; en estos casos se recomienda la utilización de penicilinas, cefalosporinas y macrólidos.


Si bien algunos artículos mencionan el aumento de riesgo de aborto espontáneo cuando se toman antibióticos, hoy en día se sabe que existen muchos antibióticos que son compatibles con el embarazo, es decir, si bien lo mejor es evitarlos, si son necesarios y tu médico te los receta debes saber que muchos de ellos no son peligrosos ni para ti ni para tu bebé.


A continuación, te mencionamos algunos antibióticos de los más recetados en la etapa del embarazo con la finalidad de llenarte de información y si tu médico te enviara alguno puedas tomarlo con mayor confianza.


- Ampicilina: es un antibiótico bactericida penicilínico semisintético, de amplio espectro y activo por vía oral. No cruza la barrera placentaria y durante el embarazo es eliminada por vía urinaria dos veces más rápido. Está contraindicada en pacientes con alergias conocidas a penicilinas.


- Amoxicilina: es un antibiótico similar a la ampicilina; actúa contra un amplio espectro de microorganismos. Se absorbe rápidamente en intestino delgado y es eliminado por la orina, igual que la ampicilina. Está contraindicado en pacientes alérgicos a penicilinas. No es teratogénico; se considera fármaco seguro durante el embarazo; se puede excretar en la leche materna en pequeñas cantidades y puede producir sarpullido, diarrea o súper infecciones en los lactantes.


- Cefalosporinas: son antibióticos especialmente útiles para el tratamiento de infecciones en el embarazo. Todas atraviesan la barrera placentaria y su vida media puede ser más corta en el embarazo por el aumento de la filtración renal. No se han observado efectos adversos ni teratogénicos en recién nacidos. Son medicamentos de primera elección durante el embarazo.


- Eritromicina: es el antibiótico de elección cuando existe alergia a las penicilinas, de uso muy seguro en el embarazo.


- Tetraciclinas: se depositan en los tejidos mineralizados tiñendo de color café el esmalte dentario; hay informes de hepatotoxicidad materna y fetal. El uso de las mismas durante el desarrollo dental (segunda mitad del embarazo, lactancia y niños menores de 8 años) puede causar decoloración permanente de los dientes (de gris parduzco a amarillos), sobre todo en tratamientos prolongados.


- Clindamicina: pertenece al grupo de medicamentos denominados macrólidos y lincosamidas. Está indicado para el tratamiento de infecciones recurrentes causadas por gérmenes sensibles y que no responden a antibióticos de primera elección. Este fármaco atraviesa la placenta; no se ha establecido la seguridad de su uso durante el embarazo y en recién nacidos, por lo que no se recomienda durante el mismo a no ser que su médico lo estime conveniente. También pasa a la leche materna, por lo que, durante la lactancia, debe ser utilizado solamente tras una evaluación del riesgo/beneficio por parte de tu médico.


A pesar de toda la información que puedas leer y conocer es importante que ante cualquier síntoma que tengas consultes a tu médico y él te recetará, si es necesario, el antibiótico que mejor vaya con tu estado.


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Fuente:

Mercado, G. (2001). Automedicación en el embarazo. LiberAddictus, (47).

Delotte, J., Isnard, V., & Bongain, A. (2007). Uso de antibióticos en la mujer durante el embarazo y la lactancia. EMC-Tratado de Medicina, 11(2), 1-5.

Morejón García, M., & Cué Brugueras, M. (2005). Aspectos a tener en cuenta antes de aplicar una antibioticoterapia. Revista Cubana de Medicina General Integral, 21(1-2), 0-0.

García, O. M. F., & Medrano, M. G. C. (2010). Atención odontológica en la mujer embarazada. Archivos de Investigación Materno Infantil, 2(2), 80-84.

Fecha de actualización: 16-10-2018

Redacción: Edgar Corona

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