Embarazo con anemia

Embarazo con anemia
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La anemia es uno de los problemas más habituales durante la gestación y, si no se controla, puede causar diversas complicaciones; por eso en cada trimestre te harán un análisis de sangre en el que se comprueben los valores de hemoglobina y hierro para que, si sufres anemia gravídica, pueden tratarla cuanto antes.

La anemia está causada por un tamaño o cantidad inferior de los glóbulos rojos de la sangre provocado, normalmente, por un déficit de hierro, mineral que forma parte de la hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos. Cuando una mujer tiene falta de hierro en el organismo, tiene un nivel menor de hemoglobina, lo que afecta a los glóbulos rojos y, por lo tanto, al transporte de oxígeno a todos los tejidos, tanto de la madre como del bebé, por eso puede llegar a ser grave si no se detecta y trata.


Aunque la anemia se puede producir en cualquier etapa de la vida, sobre todo en las mujeres, es más común durante el embarazo ya que las cantidades necesarias de este mineral en estos meses aumentan debido al incremento del volumen de sangre, por eso se deben aumentar también las cantidades de hierro ingeridas.


La anemia no siempre presenta síntomas claros, sobre todo en el embarazo, donde pueden confundirse con otros problemas normales de estos meses como el cansancio, los vértigos o los mareos. Además de estos síntomas, la anemia puede causar otros como taquicardias, somnolencia, palpitaciones, palidez, sudoración, dificultad para respirar, etc. Por eso, como no siempre es fácil saber si una embarazada tiene anemia o no solo por sus síntomas, se hace un control de los valores de hierro y hemoglobina en sangre en cada trimestre de embarazo. Se considera anemia a unos valores de hemoglobina inferiores a 11 g/dl en el primer y tercer trimestre y menos de 10,5 g/dl en el segundo trimestre.

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La anemia aparece normalmente durante el segundo o tercer trimestre de la gestación, pues las necesidades de hierro del feto aumentan en estas etapas. Entre las necesidades del bebé y las tuyas propias, deberás retener 1.000 mg de hierro, 300 para el feto y la placenta, 500 para el aumento del volumen total de glóbulos rojos y 200 que se eliminan con materia fecal, orina y piel. Por lo tanto, hace falta tomar entre 6 y 7 miligramos por día, algo complicado sin una buena dieta y suplementación.


Complicaciones de la anemia gravídica


La anemia, a menos que sea grave, no causa problemas al bebé, pero la falta de hierro sí puede provocar diversas complicaciones como bajo peso al nacer, parto prematuro, prolongación del período expulsivo, lo que puede implicar complicaciones en el parto y, en anemias severas, aumento del riesgo de mortalidad posparto.


Asimismo, hay que tener en cuenta que durante el parto la mujer puede llegar a perder hasta medio litro de sangre, lo que incrementa la anemia.


¿Cómo se trata la anemia en el embarazo?


El único tratamiento posible es la suplementación con hierro. Debe ser el ginecólogo el que te indiqué qué tipo de suplemento tomar y cuánta cantidad. Debes tener en cuenta, no obstante, que algunas pastillas de hierro pueden producir acidez, estreñimiento o náuseas, por eso se recomienda tomarlas en la comida, empezar por la dosis más baja posible y no tomarlas antes de irse a la cama para que las posibles molestias no interfieran con tu sueño.


Además, debes seguir una dieta rica en alimentos con hierro para prevenir y ayudar a tratar la anemia. Los alimentos más ricos en este mineral son las carnes rojas, los mariscos, los cereales enriquecidos, los granos integrales, las verduras de hoja verde, las pasas, las ciruelas y los higos.


Ten en cuenta también que los alimentos que contienen vitamina C pueden aumentar la cantidad de hierro que absorbe el cuerpo, por eso debes combinar los alimentos antes citados con otros ricos en esta vitamina. Por el contrario, el café, el té y la leche dificultan la absorción de hierro, por lo que debes limitar su consumo.


¿Y si tengo anemia al llegar el parto?


Gracias a los controles y pruebas que se hacen a lo largo del embarazo, es raro que llegues al parto con anemia, ya que lo normal es que te la detecten en alguno de los análisis de sangre previos y te pongan el tratamiento adecuado. No obstante, si esto pasara puede ser peligroso ya que, durante el parto, la mujer pierde mucha sangre, lo que unido a una menor cantidad de glóbulos rojos puede causar una anemia grave.


Por eso, es importante que te realices los controles periódicos del embarazo y que, en caso de anemia severa, se recurra a tratamientos más intensivos como una solución inyectada por vía intravenosa o restaurar los eritrocitos mediante la transfusión de sangre de un donante o el estímulo de la formación de eritrocitos con eritropoyetina.

 

 


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Fuentes:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

 

Fecha de actualización: 30-01-2019

Redacción: Irene García

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