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Defensas bajas en el embarazo

Defensas bajas en el embarazo

La gestación es una de esas etapas en las que es normal que el sistema inmunológico esté más débil ya que el organismo de la embarazada está haciendo un esfuerzo extra para ayudar al feto a crecer y desarrollarse. Por eso es normal que las defensas estén más bajas y que se sea más propensa a contraer determinadas infecciones. Aunque también puede ser que estés más fuerte que nunca si te tomas muy en serio tu cuidado y sigues una dieta rica en ciertos nutrientes.

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Indice

 

El sistema inmune en el embarazo

Durante el embarazo hay que evitar, en la medida de lo posible, enfermar ya que muchas enfermedades e infecciones pueden afectar al feto de manera directa o indirecta, causando anomalías durante el desarrollo o provocando abortos o partos prematuros. Por eso, hay que cuidarse mucho desde el primer momento que sabemos que estamos embarazadas ya que el sistema inmune –el que nos protege contra las agresiones externas- puede estar más débil durante estos meses debido a que el feto extrae de la madre las vitaminas, minerales y demás nutrientes que necesita para desarrollarse; y si esta no tiene suficientes reservas, puede acabar con un sistema inmune incapaz de protegerla frente a enfermedades comunes y poco peligrosas como un resfriado, u otras más graves como pielonefritis. Además, hay que tener en cuenta que el sistema inmunológico es un poco menos efectivo en la gestación para que el bebé no sea rechazado por este como si fuera un cuerpo extraño y peligroso.

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Por eso, en estos meses es esencial que fortalezcas tus defensas durmiendo mucho, descansando, haciendo ejercicio de manera regular y llevando una dieta variada y equilibrada rica en aquellos nutrientes que fortalecen el sistema inmunitario. Cuanto más fuerte sea el sistema inmune de alguien, menos posibilidades de contraer cualquier patología, leve o grave.

 

Consejos para reforzar las defensas en el embarazo

- Evita los alimentos procesados, el azúcar refinado y las harinas blancas que debilitan el sistema inmune.

- Toma suplementos vitamínicos prenatales para asegurar las reservas mínimas de vitaminas A, B, C, D, E, hierro, selenio y zinc.

- Controla el peso, no aumentes más de lo necesario no de manera brusca.

- Haz ejercicio de manera regular para mantener un flujo sanguíneo correcto y controlar tu tensión, así como eliminar toxinas.

- Reduce el estrés y potencia la relajación y la mentalidad positiva. Una actitud emocional saludable fortalece el sistema inmune.

- Duerme al menos 8 horas diarias y descansa lo más posible.

 

Nutrientes que no pueden faltar en la gestación

- Vitamina A: es una vitamina liposoluble, lo que significa que se almacena en el organismo y, por lo tanto, no hay que tomarla todos los días ni exceder las dosis recomendadas ya que un nivel elevado también puede ser perjudicial. Ayuda a reforzar el sistema inmunológico e interviene en la formación y el mantenimiento de dientes, tejidos blandos y óseos, las membranas mucosas y de la piel. La dosis mínima recomendada durante el embarazo es de 2.500 U.I. diarios y nunca exceder de los 8.000 U.I.  Se encuentra sobre todo en las vísceras, la leche, la yema de huevo o las hortalizas con betacaroteno.

- Vitamina C: la vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble, lo que significa que no se almacena en el cuerpo, por eso hay que consumirla cada día. Ayuda a la regeneración de los tejidos, huesos y heridas y es antiinfecciosa. La dosis mínima recomendada durante el embarazo es de 85 mg diarios. Se encuentra  en los cítricos, otras frutas como la papaya, el mango o el kiwi, hortalizas como el repollo, la coliflor, las espinacas o el pimiento.

- Vitaminas del complejo B: todas son importantes para el sistema inmune, aunque destacan algunas como la B6, que ayuda a producir leucocitos; la B9, ya que su carencia suprime la respuesta de algunos linfocitos; o la de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, cuya disminución también pueden disminuir la producción de anticuerpos. Se encuentran sobre todo en frutos secos, fruta, cereales integrarles, verduras de hoja verde, legumbres, carne, pescado, marisco y huevos. Son tan importantes en el embarazo que algunas, como la B9 o ácido fólico, debe tomarse desde antes de la gestación.

- Vitamina E: es un antioxidante que estimula el sistema inmune, incide en la formación de células defensivas y aumenta la respuesta celular ante los daños externos. Se encuentra sobre todo en los cereales integrales, los aceites vegetales, la yema de huevo, la fruta, las verduras y la miel.

- Cobre: ayuda a la formación de glóbulos blancos. Podemos encontrarlo en el marisco, el hígado, los cereales, las uvas, las legumbres, las patatas, los champiñones, la carne roja, la papaya o las manzanas.

- Zinc: evita el deterioro del timo, una glándula endocrina fundamental para el sistema inmune ya que en ella maduran los linfocitos. Se recomiendan 20 miligramos por día y podemos encontrarlo en los huevos, el marisco, los pescados, los cereales integrales o las legumbres.

- Proteínas: son necesarias para producir anticuerpos. Se encuentran en el pescado, los huevos, los lácteos, las legumbres y los cereales integrales.

- Nucleótidos: se producen por el organismo y se obtienen mediante la dieta. Son fundamentales para aumentar la capacidad del organismo de resistir las infecciones. Algunos alimentos que proporcionan nucleótidos son: vísceras, carnes rojas, pescados, legumbres y semillas.

- Fibra: el consumo de fibra aumenta las defensas, ya que la fibra estimula el sistema inmunológico al favorecer el crecimiento de bífidobacterias. Se encuentra sobre todo en las frutas frescas, las desecadas, los frutos secos, las hortalizas y verduras, así como las legumbres.

- Probióticos y prebióticos: los primeros son microorganismos vivos que ayudan a restituir la flora intestinal. Mientras que los prebióticos son ingredientes naturales que estimulan el crecimiento en el colon de las bacterias buenas. Por lo tanto, ambos refuerzan las defensas del intestino. Podemos encontrarlos en los lácteos fermentados y los alimentos con FOS (fructo-oligosacáridos), como los alimentos vegetales.


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Fecha de actualización: 24-02-2020

Redacción: Irene García

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