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Contagio de la hepatitis C durante el embarazo

Contagio de la hepatitis C durante el embarazo

La hepatitis crónica C es la inflamación crónica del hígado causada por el virus de la hepatitis C. Es una enfermedad que padece en torno a 1% de embarazadas y que puede transmitirse a su bebé si no se toman las medidas adecuadas.

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La hepatitis crónica C es la inflamación crónica del hígado causada por el virus de la hepatitis C, del que se conocen 7 genotipos distintos, y que se puede transmitir cuando la sangre de una persona infectada entra en contacto con la de una persona sana. Una vez adquirida la infección, ésta se hace crónica en el 70-80% de los pacientes, y en estos casos puede evolucionar a cirrosis y cáncer de hígado con el paso de los años.

Las expectativas son optimistas con los fármacos actuales ya que todo parece indicar que en los próximos años, y con las altas tasas de curación actual, si se consigue diagnosticar y tratar a las personas infectadas, habrá un descenso del número de nuevas infecciones. Y al haber menos infectados, habrá menos contagios.

A pesar de todo, es importante la prevención. La principal vía de transmisión es la exposición a sangre de pacientes infectados por el VHC y, aunque también puede darse la transmisión por vía sexual, ésta es mucho menos frecuente, con la excepción de las relaciones anales. Según los expertos de SEIMC (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica), a día de hoy no existe vacuna para esta infección vírica ni tampoco indicios de que podamos tenerla en un futuro cercano. Por tanto, es fundamental hacer hincapié en la prevención que  radica en dos pilares básicos: evitar la exposición a sangre y las relaciones sexuales sin protección.

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Sangrado durante el embarazo: no siempre un síntoma preocupante

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Alrededor del 20% de mujeres experimentan algún tipo de sangrado ligero durante el embarazo. La mayoría de veces este no es síntoma de ningún problema grave ni conlleva riesgo para el feto. Vamos a ver cómo identificarlo y diferenciarlo de otros sangrados que sí pueden indicar alguna complicación del embarazo.

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En el caso de las embarazadas con esta enfermedad, la posibilidad de que transmita la infección al bebé varía, según los distintos estudios, entre el 4 y el 20%. Además, hay que tener en cuenta que el 65-70% de los infectados con virus de hepatitis C no sabe que tienen la enfermedad, eso hace que en muchos casos las embarazadas infectadas desconozcan los riesgos para su hijo. Por otro lado, el Dr. Rafael Granados, miembro de la SEIMC, señala que “si la mujer es diagnosticada de hepatitis C durante la gestación, no se recomienda que tome tratamiento antiviral durante la misma, porque no hay todavía estudios con los nuevos fármacos en esta situación, que permitan garantizar la seguridad de la madre y el feto”.

Uno de los momentos de riesgo de transmisión del virus al feto es durante la amniocentesis diagnóstica, una prueba para determinar si el feto presenta algún tipo de irregularidad cromosómica, en la que se extrae líquido amniótico mediante una punción con una aguja a través de la pared abdominal de la madre, atravesando la pared uterina y la bolsa amniótica para llegar al líquido amniótico.

Sin embargo, el máximo riesgo de que una mujer embarazada infecte a su feto se produce durante el parto y el periparto, por exposición del bebé a sangre materna.

“Puede minimizarse el contagio evitando la ruptura prolongada de membranas (bolsa), iniciando la finalización activa de la gestación y evitando procedimientos intraparto que aumenten la exposición del feto a sangre materna, como por ejemplo la monitorización fetal invasiva”, afirma el Dr. Granados. “También es importante, antes del parto, valorar la presencia de otras enfermedades de transmisión sexual concomitantes que pudieran incrementar el riesgo de contagio en el momento del parto”, añade.

No hay evidencias sólidas que justifiquen la realización de cesárea en mujeres con infección por virus C para evitar la transmisión vertical de la infección.

En cuanto a la lactancia materna, aunque está demostrado que puede haber virus C en la leche materna, no está demostrado que la lactancia materna aumente el riesgo de transmisión perinatal del virus.

Antes de plantearse el tratamiento en niños infectados, se debe tener un seguimiento para valorar el aclaramiento espontáneo del virus de al menos 6 meses a un año. “En el caso de que la infección persista pasado ese tiempo, el médico tiene que valorar el tratamiento con antivirales de última generación”, aunque las evidencias disponibles para este grupo de edad son aún escasas, indica el Dr.Granados.


Fuentes:

Dr. Rafael Granados, Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica https://seimc.org/

Fecha de actualización: 01-05-2020

Redacción: Irene García

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