Estoy embarazada y mi jefe me trata mal

Estoy embarazada y mi jefe me trata mal
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Un momento tan bonito y único como es el embarazo puede convertirse en una auténtica pesadilla si nuestra situación laboral es algo complicada y, sobre todo, si quien nos la complica es nuestro jefe.

La discriminación por maternidad es mucho más común de lo que algunas personas creen. Y sí, tenemos claro que ser madre es una elección personal, pero también es una cuestión que afecta a la situación laboral de muchas de ellas. Es cierto que la mayoría de las mujeres tiene claro que no renuncia a la maternidad, pero sí optan por retrasar la edad para tener a su primer hijo hasta que no alcanzan verdadera estabilidad en el trabajo. De hecho, según un estudio elaborado en 2009 y presentado por la demógrafa Margarita Delgado sobre Fecundidad y trayectoria laboralel 75% de las madres trabajadoras había tenido problemas laborales por su maternidad”.


Entonces, ¿no nos dejan ser madres?


La encuesta realizada mostró el sistemático aumento del nivel educativo, las transformaciones experimentadas por la participación de las mujeres en el mundo laboral y la influencia que tienen estos cambios en los procesos familiares. “Entre las mujeres nacidas antes de 1940, poco más del 40% no había trabajado nunca, mientras que, entre las mujeres nacidas después de 1955, esta cifra bajó hasta casi el 11%”, afirmaba así la demógrafa M. Delgado.


El nivel de estudios, otro de los factores que diferencia la edad de las mujeres al casarse y al tener el primer bebé. Según la encuesta, cuanto mayor es el nivel educativo, mayor es la edad a la que se casan y a la que tienen el primer hijo. La diferencia se mantiene también entre las mujeres de la misma generación. Por ejemplo, en el grupo de entre 35 y 49 años, las que tienen estudios elementales y superiores han sido madres por primera vez a los 25,1 y 32,1 de media respectivamente, mientras que las que tienen estudios elementales se casan y tienen su primer hijo antes de conseguir un trabajo estable, las de niveles medios o superiores invierten esta secuencia y dan prioridad a la obtención de un trabajo estable como condición previa al matrimonio y a la llegada de un hijo”.


Por tanto, la encuesta señaló claramente un cambio de prioridades entre familia y trabajo a partir de las mujeres nacidas después de 1955 y apuntó que ser madre limita más la promoción laboral en las generaciones jóvenes y que la discriminación por esta causa ha aumentado en los últimos años.


Discriminada en el trabajo


Según esta encuesta, en todas las edades, “más del 75% de las mujeres que ha trabajado y ha sido madre reconocía haber vivido dificultades laborales o educativas relacionadas con su maternidad”, observándose, además, un incremento de incidencias similares en las generaciones más jóvenes.


Un 3,7% de las mujeres de entre 65 y 74 años afirmó haber sufrido discriminación en el trabajo como consecuencia de su maternidad, una cifra que aumentaba al 6,9% en las mujeres de entre 50 y 64, al 8% entre las de 35 y 49, y al 9,6% para las que tenían entre 20 y 34 años. Asimismo, los resultados de la encuesta señalaban que la maternidad ha limitado las oportunidades de promoción laboral de muchas mujeres. Un 11,9% de las mujeres de entre 65 y 74 años vio limitada sus posibilidades de promoción por la maternidad, cifra que asciende hasta el 20,3% para las mujeres de entre 20 y 34 años.


Además, la demógrafa incluye otro condicionante de las incidencias entre las menores de 50: “También están determinadas por el número de hijos. De hecho, para las mujeres de entre 20 y 34 años, un segundo y un tercer hijo supone un incremento significativo en los problemas laborales, pasando del 73,2% en el primer hijo, al 80,3%, y al 83,7% para el segundo y el tercero respectivamente”.


Pero ¿quién es tiene la culpa?


Uno de los mantras (o pensamiento más sagrado) es el de que la gente no renuncia a sus trabajos sino a los jefes y sí, probablemente sea cierto. De hecho, son muchos los jefes autoritarios y controladores que llegan a ejercer maltrato sobre sus empleados o empleadas que además están embarazadas, generalmente psicológico ya que el maltrato físico es bastante difícil que sea consentido en, por ejemplo, una oficina. Sin embargo, el maltrato psicológico, al ser más sutil, hace que, en la mayoría de los casos, ningún compañero pueda darse cuenta de lo que en realidad sucede a su alrededor.


Estos jefes maltratadores son controladoras, manipuladores, abusan de su poder y superioridad, son dominantes, egocéntricos, agresivos, etc., y tienen la capacidad de acorralar a sus víctimas, minar su autoestima, coartar su libertad y controlar todo lo que hacen y dicen hasta tal punto de que son incapaces de darse cuenta del calvario que están sufriendo y de pedir ayuda, haciéndose cada vez más pequeñas e indefensas. No hace falta decir, por tanto, que el colectivo más débil entonces son siempre las mujeres embarazadas que tienen que sufrir el machismo y la intolerancia de jefes horribles.


Ese acoso o maltrato es lo que se conoce como mobbing maternal, un tipo de acoso psicológico hacia la trabajadora para conseguir que abandone voluntariamente su puesto de trabajo porque está embarazada. Un tipo de acoso, por desgracia, muy complicado de justificar y de probar, pero que existe cada día en multitud de empresas y organizaciones.


Cómo se detecta el mobbing maternal


Para detectar el mobbing maternal (o acoso psicológico) basta con que evaluemos el entorno laboral de la mujer antes y después de una situación de embarazo o lactancia. Ese acoso psicológico comienza por el enfriamiento de las relaciones, la ruptura con la comunicación resumiendo el contacto única y exclusivamente a los temas imprescindibles e incluso por una hipotética modificación de las condiciones laborales dentro del puesto que desempeñe la mujer trabajadora.


Las últimas estadísticas afloran unas diferencias muy importantes entre la contratación de mujeres y hombres, y diferencias más importantes aún en el caso de mujeres todavía más jóvenes. Dado que en la posición de contratos temporales no se puede llevar a cabo ningún tipo de reclamación, se hace necesario que se elimine la figura del acoso psicológico dentro de las relaciones laborales con trabajadoras en contratos indefinidos.


Qué hacer ante una situación así


Ante una situación de maltrato laboral por estar embarazada, es esencial que la víctima se dé cuenta de lo que le está pasando para pedir ayuda o, si no, que haya algún compañero, por suerte, que detecte el problema y se lo haga ver para que pueda comenzar el proceso y acabar con esta injusticia.


El primer paso, por tanto, será darse cuenta (como sea) y buscar ayuda. Es fundamental que la mujer embarazada que está siendo maltratada se sienta fuerte y segura de sí misma para poder enfrentarse al jefe y acabar con esa situación, pero si el maltrato ha durado mucho tiempo y su autoestima está minada, lo primero que deberá hacer es buscar ayuda psicológica.


Después lo más conveniente sería intentar hablar con el jefe para exponerle la situación. Lo normal es que esto no sirva de nada ya que, con las personas agresivas, controladoras y dominantes poco se puede hacer. Pero si no logramos frenar la situación, se debe acudir al departamento de Recursos Humanos con una queja formal por escrito para que quede constancia del problema.


Para luchar contra este tipo de casos se necesita una gran fuerza psicológica y mayor voluntad que el agresor. La trabajadora que sufra acoso psicológico en cualquiera de sus variantes se vea acosada, menospreciada, o infravalorada dentro de su puesto de trabajo por estar embarazada, debe conseguir todas las pruebas materiales necesarias para poder denunciar. Y si se cuenta con grabaciones de conversaciones, vídeos, fotografías, documentos ofensivos y pruebas de testigos que vean cómo la trabajadora ha perdido sus derechos o está siendo acosada por estar embarazada o haber disfrutado una baja maternal, mucho mejor.


Si esto se confirma finalmente, lo normal es que el jefe o jefa sea despedido, pero si hay dudas o es una persona demasiado influyente lo mejor es denunciar, y previamente buscar un abogado especialista en mobbing maternal. Recordemos que el acoso psicológico es un delito que está perseguido por los tribunales.


Y denunciar, sin miedo. Estar tranquilas porque un despido improcedente de una mujer embarazada es nulo, salvo que se acrediten causas muy graves de incumplimiento contractual o que la empresa esté afectada por un ERE, según la última sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que así lo dictaminó en febrero de 2018.


 


Fuente: http://cchs.csic.es/sites/default/files/content/press-release/2009/np_fecundidad_margaritadelgado101209.pdf

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