¿Cómo afecta el embarazo adolescente en la familia?

¿Cómo afecta el embarazo adolescente en la familia?
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El embarazo en una adolescente es una noticia que impacta no solo a la chica que se ha quedado embarazada antes de estar preparada para ello, sino también a su pareja y a sus familias, ya que tener un hijo tan pronto hará que todos tengan que ayudar para que ese bebé salga adelante.

Durante la adolescencia, las niñas se están desarrollando en todos los aspectos, tanto física como mental y emocionalmente. Es momento de crecer, de descubrir y de experimentar, pero, desde luego, no es momento de quedarse embarazadas, por muy maduras que sean. Y es que tener un hijo es una enorme responsabilidad y requiere tiempo y dinero para poder ofrecerle todo lo que necesita. Si ya es complicado para muchas parejas adultas, que retrasan la edad de la maternidad y la paternidad por no encontrarse totalmente preparados, mucho más lo será para unos chicos que dependen totalmente de sus familias.

Enterarte de que tu hija adolescente está embarazada o de que tu hijo va a tener un hijo con tan solo 16 años es un enorme shock para toda la familia. Aunque os duela u os dé rabia por lo que eso significa para ellos y para todos, no debéis regañarlos, gritarlos y mucho menos echarlos de casa, sino apoyarlos y ayudarles a tomar la mejor decisión. Seguir adelante o no con el embarazo es una decisión muy personal y complicada que debéis pensar bien, pero lo que no se puede hacer es obligar a la niña a abortar, aunque sea menor de edad. Si ella quiere tenerlo, deberéis apoyarla desde el primer momento.

Y, por supuesto, deberéis ser vosotros los que le hagáis ver cómo debe cuidarse y cómo va a cambiar su vida. Al instituto puede seguir yendo, pero es posible que su estado impida que estudie de manera adecuada o que incluso tenga que perderse exámenes o alguna evaluación entera a causa del parto y el nacimiento del pequeño, lo que puede hacer que tenga que repetir curso. Es importante que se haga todo lo posible para que la chica pueda seguir formándose a pesar de las nuevas responsabilidades que surgirán al nacer el bebé. Si la familia puede ayudarla, es conveniente que lo hagan y se turnen el cuidado del pequeño para que pueda estudiar lo más posible y así forjarse un buen futuro.

Por supuesto, al principio serán sus padres, es decir, los abuelos del bebé, los que se encarguen de la manutención de ambos, aunque el padre de la criatura (o, si también es adolescente y no trabaja, sus padres) también deberá ayudar económicamente al mantenimiento del bebé. Antes, lo normal era casar a la joven pareja, pero actualmente esto no se suele hacer y, de hecho, muchas veces ni siquiera siguen juntos tras el nacimiento del hijo en común, pero sí deben ocuparse ambos del cuidado del bebé. Este peso no debe recaer solo en la joven madre, sino que ambos deberán repartirse de manera equitativa para ayudarse mutuamente.

Sin embargo, por mucho que quieran organizarse e incluso hacer algún trabajo para ganarse un dinero que ayude al mantenimiento de su hijo, es inevitable que los padres de ambos adolescentes acaben haciéndose cargo del bebé, de su cuidado, de su manutención, etc. Por lo tanto, está claro que un embarazo adolescente afecta, y mucho, a la familia, quien probablemente tenga que “ajustarse el cinturón” y hacer muchos cambios internos para poder ayudar a criar al nuevo miembro de la familia que será casi como un hijo más para ellos. Esto puede hacer que la madre y el padre se desentiendan de su crianza, lo cual no debe permitirse ya que el hijo es suyo y tienen que intentar hacer el papel de padres y no de hermanos mayores.

En resumen, si tu hija adolescente llega un día a casa y te dice que está embarazada, de primeras se te caerá el mundo encima, porque es obvio que conlleva muchas implicaciones y cambios duros que afectarán a toda la familia, no solo a la chica y a sus padres, sino también a otros hermanos que pueda tener. Por eso, es importante pensar bien las cosas, tomar la mejor decisión, apoyar a la hija pase lo que pase y pensar el plan a seguir cuando el bebé nazca para que pueda ser visto como un acontecimiento feliz a pesar de las circunstancias y no influya negativamente en la vida de la familia.

Por último, es importante implicar al padre del bebé y a su familia lo más posible no solo porque tienen el derecho y el deber de cuidar también de ese bebé, sino porque una buena relación entre todos, aunque los jóvenes ya no sigan juntos, puede ayudar a que todo sea más fácil y a que ese bebé crezca rodeado de amor y apoyo. 


Fuente:

Ayuda en Acción: https://ayudaenaccion.org/ong/blog/mujer/embarazo-adolescencia/

Redacción: Irene García

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