¿Cómo saber si mi bebé ya está encajado?

¿Cómo saber si mi bebé ya está encajado?
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En las últimas semanas de embarazo, o días, antes del nacimiento, el bebé se encaja en el canal de parto, preparado para salir en cuanto las contracciones permitan la dilatación del cuello uterino y empujen al bebé hacia fuera. Muchas mujeres se preguntan si es posible saber si el bebé está ya encajado, y lo cierto es que se pueden notar algunas señales, aunque no todas las mujeres lo hacen.

Hacia la semana 32 de embarazo el bebé se gira y se coloca en la posición idónea para nacer, es decir, con la cabeza hacia abajo y la cara mirando hacia la espalda de la madre. Esta es la mejor postura y, por lo tanto, la que adoptan casi todos los bebés, ya que les permite ir girando por el canal de parto hasta poder salir.


Sin embargo, una cosa es colocarse y otra encajarse. Se dice que el bebé está encajado cuando su cabeza se desplaza hacia la zona pélvica, bajando y quedándose ya en una posición que no le permitirá casi moverse. Este movimiento, también llamado aligeramiento (porque la madre se siente más ligera al descender el bebé), puede ocurrir en cualquier momento en las últimas semanas o días antes del parto, aunque en algunos casos ocurre justo horas antes de comenzar este.


El encajamiento del bebé depende de diversos factores, por eso puede ocurrir antes o después. Entre estos factores encontramos la forma de la pelvis, el tamaño del bebé, si la mujer ha hecho mucho ejercicio o no en el embarazo, si es primípara o no, etc.

¿Cómo saber si mi bebé aún tiene hambre?

¿Cómo saber si mi bebé aún tiene hambre?

Casi todas las madres primerizas siempre tienen la incertidumbre en saber por qué motivo llora el bebé y si el bebé se queda con hambre, pero esto es muy normal mientras se va dando el proceso de entender al bebé.


En cuanto a si el encajamiento se nota o no, lo normal es que la madre se note más ligera y más cómoda cuando el bebé se ha encajado y que le resulte más fácil respirar porque el bebé ya no presiona sobre el diafragma, permitiendo más espacio a los pulmones, que pueden expandirse sin problemas. Además, se nota menos presión sobre las costillas y, si has tenido mucho ardor, es posible que este mejore un poco.


Sin embargo, no todo es bueno, ya que, como el bebé ahora está encajado en tu pelvis, sentirás mucha presión sobre el perineo, sobre todo estando de pie. Es posible que te duela la pelvis al andar y que te notes incómoda, como si tuvieras algo en esa zona (que, de hecho, es justo lo que pasa). Esto hará también que tengas que ir al baño con mayor frecuencia. También es posible que notes la tripa más baja y ligeramente inclinada hacia delante, lo que muchas mujeres hablan de “tener la tripa baja”.


Pero, como decíamos, el bebé puede encajarse días, horas o incluso en el parto (algo más habitual en los segundos o terceros partos, puesto que las paredes del útero están más distendidas y permiten más espacio al bebé para moverse), por lo que no todas las mujeres notan estos síntomas que pueden indicarles que queda poco para el parto.


Además de las señales físicas que indican que el bebé se ha encajado, la matrona también puede decirte dónde se encuentra tu bebé palpando la tripa para determinar dónde está su cabeza. El grado de colocación del bebé en la pelvis se mide en quintas partes. Cuando solo dos quintas partes de la cabeza del bebé están por encima del hueso pélvico, se dice que el bebé ya está encajado.


¿Qué hacer si no se encaja?


Si estás embarazada de 39 semanas y en tu última revisión tu matrona o ginecóloga te ha confirmado que el bebé aún no está encajado, puede que te pongas nerviosa pensando que el parto se va a retrasar mucho y que te lo van a acabar induciendo. Como te decíamos, el encajamiento puede suceder de repente, horas antes del parto o incluso cuando comience este, por lo que no debes preocuparte. Pero si quieres asegurarte de que el bebé se coloque ya en su sitio, puedes seguir estos consejos que ayudan a que el bebé se encaje:


1- Realiza ejercicio todos los días. Los mejores para ayudar a que el bebé descienda y se coloque en su sitio son caminar y nadar. Recuerda que puedes nadar hasta el último momento siempre que no hayas expulsado el tapón mucoso. Si ya lo has echado, mejor no nades por riesgo a una infección.


2- Haz sentadillas. Si no puedes bajar y subir sola por el peso de la tripa, ayúdate con una silla.


3- Haz ejercicios de balanceo con una pelota de pilates, como sentarse encima y hacer círculos con las caderas o balancearse hacia delante y hacia detrás.


4- Bailar al ritmo de la música, sola o acompañada, también favorece que el bebé se encaje.


5- Siempre que estés sentada, procura que la pelvis esté inclinada hacia delante para que el bebé no se vaya hacia detrás de tu cuerpo. De esta manera favoreces su colocación. Además, procura que las rodillas estén más bajas que las caderas.


6- Otro ejercicio muy recomendable que puede ayudarte es andar a cuatro patas por tu casa. Ponte en esta posición y camina durante unos 10 minutos varias veces al día. Esta postura, aunque no es muy cómoda, favorece que el bebé se encaje.


Por último, si llegado el parto el bebé no se encaja y no es capaz de descender por el canal de parto, será necesario recurrir a una cesárea, pero no pienses en eso, ya que lo normal es que se coloque perfectamente y tengas un parto vaginal sin complicaciones.

 

 


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Redacción: Irene García

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