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¿Se puede comer ajo en el embarazo?

¿Se puede comer ajo en el embarazo?

Para todas las futuras mamás, el embarazo supone una etapa maravillosa y única en su vida, pero como todo en la vida, también tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Durante el periodo de gestación todas ellas tienen restringidos ciertos alimentos, ¿es el ajo uno de ellos?

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Indice

 

Beneficios del consumo de ajo en el embarazo y el postparto

Según un estudio de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la Cooperativa Coopaman (empresa dedicada a la comercialización de ajos), el ajo morado aporta multitud de beneficios a las mujeres antes y después del parto. En dicho estudio analizaron a 350 mujeres durante 18 meses y descubrieron que durante el embarazo comer ajo morado ayudaba a prevenir las varices, la hipertensión, las grasas, el colesterol e incluso las infecciones por hongos. De hecho, el ajo puede ayudar a tratar muchas de las infecciones vaginales, incluyendo el síndrome de hipersensibilidad por cándida o candidiasis crónica, según afirma el University of Pittsburgh Medical Center.

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Qué comer durante el embarazo

Qué comer durante el embarazo

Son muchas las mujeres que durante el embarazo se vuelven locas para saber lo que pueden o no comer y lo que mejor les sienta en su estado. Además, las opiniones que se escuchan alrededor suelen ser contradictorias, de forma que por intentar ayudar terminan provocando una gran confusión en la embarazada. Por eso, Nutrición Center, empresa de referencia en el sector de la alimentación en farmacias, pone el acento sobre tres pilares fundamentales: variedad, cantidad y frecuencia, para determinar la alimentación más recomendable para la futura mamá.

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Además, después del parto la ingesta de ajo beneficia la cicatrización de la cesárea, la episiotomía, los desgarros perineales o las lesiones del pezón. Previene trombosis y varices, baja la glucosa en sangre e incluso es buen protector hepático.

Para algunos expertos, la dosis recomendada es un diente crudo al día machacado, cortado en láminas o picado, o cocido o en polvo, etc. No importa cómo se ingiera el ajo, sino la cantidad.

Por eso, comer ajo (morado) en el embarazo y después del parto es bastante bueno ya que, además, el ajo morado es considerado un alimento “ginecosaludable” muy beneficioso para las embarazadas, y a pesar de que no existen pruebas suficientes que demuestren que el ajo ayuda a reducir el riesgo de preeclampsia y sus complicaciones para las embarazadas y los recién nacidos, sí que hay algunos indicios que señalan una posible relación entre su ingesta y la posible disminución de la preeclampsia.

La preeclampsia es una complicación médica del embarazo que se asocia a la hipertensión inducida durante este y está asociada a elevados niveles de proteína en la orina. Es decir, la aparición de hipertensión y proteinuria después de la semana 20 de embarazo. Se suele acompañar de edemas, pero no es necesaria su presencia para que la preeclampsia sea diagnosticada. Entre un 2 y un 8% de las mujeres embarazadas suele presentar esta complicación durante el embarazo.

Mediante la constricción de los vasos sanguíneos de la placenta, la preeclampsia puede interferir con el paso de alimentos y oxígeno al recién nacido, por lo que inhibe el crecimiento del feto y provoca que el bebé nazca demasiado pronto. Las mujeres embarazadas, por tanto, pueden presentar trastornos en el riñón, el hígado, el cerebro y el sistema de la coagulación. Un alimento como el ajo puede disminuir la presión arterial, que es, por supuesto, uno de los problemas de la preeclampsia, de manera que sí podría considerarse un alimento que sirve para ayudar a reducir el riesgo de esta complicación médica, aunque ningún estudio científico lo avala.

La única revisión de los ensayos que se hizo encontró solamente un estudio de cien mujeres que demostró la ausencia de diferencias entre los comprimidos de ajo en polvo y los comprimidos simulados. Sin embargo, el estudio fue muy pequeño y existen diferentes formas de ajo, con y sin olor, dientes de ajo frescos, ajo en polvo, cápsulas de ajo, etc., por lo que puede haber diferencias entre estas preparaciones. Se necesitan, por tanto, muchos más ensayos para evaluar cualquier efecto posible del ajo sobre la preeclampsia y también para evaluar cualquier efecto adverso potencial.


Entonces ¿se puede o no comer ajo en el embarazo?

Lo cierto es que hace muchísimos años el ajo era considerado como un alimento abortivo. Sin embargo, hemos de saber que esto no es cierto, pues el ajo no produce abortos siempre y cuando se consuma de forma moderada y en las cantidades adecuadas, pero recordemos que lo que sí es importante es no sobrepasar la cantidad normal recomendada en la dieta diaria si una está embarazada, pues consumir grandes cantidades de ajo puede producir dermatitis, acidez estomacal, aumento de flatulencias e incluso vómitos y diarrea.

En el mundo, el ajo es un alimento bastante popular pues hay incluso numerosas recetas que se basan en el uso del ajo como es el caso del pollo al ajillo, el alioli o la sopa de ajo, entre otros. Pero no solamente por eso es tan famoso, sino porque también aporta algunos beneficios para la salud ya que su consumo contribuye al control del colesterol, ayuda a reducir la presión arterial, minimiza los efectos de la arterioesclerosis y aumenta la cantidad de insulina.


¿Cómo explican esto los expertos?

El ajo contiene aliina, un aminoácido derivado del azufre que se convierte en alicina, según explica el Sloan-Kettering Cancer Center. La alicina parece tener efecto antibiótico, disminuye el colesterol, fluidifica la sangre y tiene efecto antioxidante, pero también parece disminuir la presión sanguínea y reducir el riesgo de cáncer gástrico y colorrectal por lo que de ahí deriva por tanto la relación. Relaja los músculos, dilata los vasos sanguíneos, estimula la inmunidad mientras inhibe las reacciones de los anticuerpos, mejora la absorción de selenio y reduce el estrés oxidativo.

Tampoco debemos olvidarnos de que otros estudios consideran que tomar ajo es recomendable porque conlleva alguna que otra ventaja más, como favorecer la digestión, pero también ayuda a impulsar las defensas. Y aunque no podemos olvidar que una de sus mejores variedades es el ajo negro, que se obtiene del ajo tradicional (el blanco) en un recipiente con agua de mar para que fermente, el que posee verdadero valor para vosotras, futuras mamás, es el ajo morado.

Eso sí, recordad que siempre debéis acudir a vuestro médico, ginecólogo o matrona para consultarle cualquier duda que tengáis en relación con la alimentación durante el embarazo y si podéis o no consumir ajo y en qué cantidades. Ellos siempre serán quienes mejor os puedan ayudar.

 

 


Fuentes: López Luengo, M. Tránsito. “El ajo” http://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-el-ajo-13097334

“La alimentación de la madre durante el embarazo condiciona el desarrollo pancreático, el estatus hormonal del feto y la concentración de biomarcadores al nacimiento de diabetes mellitus y síndrome metabólico”. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112013000200002

Asociación Española de Pediatría (AEP) “Preeclampsia. Eclampsia y síndrome HELLP.” https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/16_1.pdf

Fecha de actualización: 12-05-2020

Redacción: Ana Ruiz

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