Soplos cardiacos en bebés

Soplos cardiacos en bebés
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Seguro que más de una vez has oído decir a alguien que tiene un soplo en el corazón. Este ruido anómalo es muy frecuente en recién nacidos, sobre todo prematuros, cuyo sistema circulatorio aún está en desarrollo.

¿Qué es un soplo cardiaco?


Los soplos en el corazón son ruidos patológicos que se detectan fácilmente en los recién nacidos tras una primera auscultación médica. Se trata de un sonido extra a los habituales del corazón que en principio se produce cuando el flujo sanguíneo circula a gran velocidad.


Aunque algunos soplos cardiacos advierten de una anomalía en el corazón (miocardiopatía o cardiopatía), la mayoría de los casos que se detectan en bebés y niños no conllevan ningún tipo de gravedad, son de carácter inofensivo e incluso desaparecen de manera espontánea.


Aun así, es normal que los padres se asusten cuando el pediatra anuncia la existencia de este ruido extra en el corazón del bebé, por eso es importante conocer los dos tipos de soplos existentes y cómo se debe actuar en cada caso.


¿Soplo inocente o soplo orgánico?


La Asociación Española de Pediatría advierte de que un tercio de los bebés nace  con un soplo en el corazón pero que esto no implica ningún problema en la salud ni el correcto desarrollo del niño . Estos soplos infantiles se conocen con el nombre de soplos inocentes o funcionales y son simplemente ruidos provocados por el flujo de sangre que atraviesa un corazón sano. No afectan a la salud y es frecuente que aparezcan y desaparezcan durante la infancia. No van acompañados de ningún otro síntoma y simplemente implican un mayor sonido del corazón que sigue funcionando de manera normal. Cuando el niño tiene fiebre o se acelera su ritmo cardiaco, por ejemplo, es cuando se detectan con mayor claridad debido el aumento del flujo sanguíneo.  

Reflujo gastroesofágico en bebés

Reflujo gastroesofágico en bebés

En bebés menores de 18 meses es habitual el reflujo o regurgitación, una afección digestiva que provoca que los contenidos estomacales vuelvan del estómago al esófago, provocando vómitos, llanto, irritabilidad, problemas para comer y dormir, etc. Afortunadamente, la mayoría de casos se resuelven solos al crecer y madurar el sistema digestivo del bebé.


El soplo inocente o funcional no requiere ningún tipo de tratamiento especial, el niño podrá llevar una vida completamente normal ya que este pequeño trastorno infantil no aumenta el riesgo de futuras afecciones cardiacas.


Pero frente a este soplo inocente, se encuentra el soplo orgánico que sí refleja una enfermedad o anomalía del corazón. Se origina en el sitio donde se encuentra dicha anomalía y tiene un carácter permanente. Este segundo tipo de soplo suele  ir acompañado de otros síntomas como dificultad a la hora de respirar, exceso de sudor, cansancio excesivo del bebé o que se ponga morado cuando llora. Aunque el soplo se puede detectar fácilmente en una primera exploración, si el pediatra sospecha que pueda tratarse de una cardiopatía deberá derivar el caso a un cardiólogo que se encargará de detectar el alcance del problema y dará las instrucciones adecuadas a los padres.  


Aunque parece difícil en un primer momento, los padres no deben ponerse en lo peor ni desesperarse ante la noticia de que el niño padece un soplo orgánico. Los tratamientos e intervenciones específicas tienen una gran eficacia y el pequeño podrá llevar una vida prácticamente normal. Serán fundamentales una dieta equilibrada, los espacios libres de humo y el médico indicará, según la afección, que deportes son los más adecuados según el caso.


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