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Mi bebé tiene bronquitis. ¿Qué puedo hacer?

Mi bebé tiene bronquitis. ¿Qué puedo hacer?

Muchas veces oímos hablar de bronquitis, y junto a ello, su definición: un catarro mal curado, pero la realidad es que junto a la bronquiolitis (variante de esta) la bronquitis es una de las infecciones respiratorias más comunes en España entre los niños y los ancianos y a pesar de que pueda parecer lo mismo debido a que tienen unos síntomas parecidos tanto su origen como sus características y su tratamiento son completamente distintos.

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¿Qué es la bronquitis?

La respiración consiste en inhalar oxígeno por la nariz y la boca, que este pase por la laringe y la tráquea hasta legar a los pulmones a través de los bronquios. Los bronquios son conductos que a su vez tienen otros conductos más pequeños llamados bronquiolos, estos terminan en unas pequeñas bolsas de aire que se llaman alvéolos. Cada persona tiene más de 300 millones de alvéolos, que son los encargados de intercambiar el oxígeno por dióxido de carbono. La bronquitis se produce cuando se inflaman los conductos que conectan los pulmones y la tráquea (bronquios) y por consiguiente se llenan de mucosidad. La mucosidad dificulta la respiración y produce sibilancia al hacerlo.

 

No debemos confundir la bronquitis con el resfriado común porque este es una infección vírica de las vías altas (faringe y cavidad nasal) y la bronquitis lo es de las vías bajas del aparato respiratorio. La bronquitis es una infección respiratoria muy común en los meses más fríos del año y, aunque suele curarse por sí sola es necesaria, sobre todo la paciencia, para controlarla.

 

No obstante, en caso de que se tenga alguna duda sobre si la enfermedad puede o no estar evolucionando a algo más grave lo mejor siempre será consultar con el pediatra.

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¿Qué causa la bronquitis? ¿Cuál es el tipo de bronquitis más común en los bebés?

La bronquitis aguda predomina en los niños menores de cuatro años y en los meses de invierno. Es causada casi siempre por virus en la gran mayoría de los casos.

 

En los bebés, el tipo de bronquitis más común es la bronquitis aguda. La produce el mismo virus que el del resfriado o la gripe y es por eso por lo que puede denominarse “catarro mal curado” porque a menudo aparece cuando el resfriado dura varios días o no se ha curado bien.

 

En los niños pequeños se debe prestar mayor atención ya que esto puede evolucionar en bronquiolitis, que es cuando los bronquiolos cogen la infección. Según la Sociedad Española de Neonatología (SEN) alrededor de un 70% de los bebés sufre esta enfermedad durante su primer año de vida. Además, se ha de tener en cuenta también que no solo existe este tipo de bronquitis, sino que también existe la bronquitis crónica pero esta no se da ya en bebés al tratarse de una afección a largo plazo.

 

Síntomas de la bronquitis aguada

En el caso de que se produzca una bronquitis aguda, habrá que tener en cuenta que los síntomas suelen ser bastante similares a los síntomas de la gripe:

-tos

-mucosidad

-fiebre

 

Pero realmente empezaremos a sospechar que un bebé tiene bronquitis cuando el bebé tenga dificultades al respirar, presente mucosidad y/o flemas y sibilancias a la hora de respirar.

 

Es recomendable llevar al niño ante cualquiera de estos síntomas a que lo vea el pediatra para que diagnostique y valore las opciones del pequeño. No se debe esperar mucho más tiempo porque esto puede desencadenar en males mayores. El diagnóstico de la bronquitis es un diagnóstico diferencial, por lo que lo importante será descartar que el niño pueda tener otras enfermedades con síntomas parecidos como pueden ser:

 

-neumonía: los síntomas son muy parecidos. Será importante que se distinga la neumonía de la bronquitis ya que la neumonía no es una enfermedad autolimitada y tiene una morbilidad y mortalidad considerables si no se trata adecuadamente. Se debe empezar a sospechar que un bebé tiene neumonía si tiene los síntomas mencionados con anterioridad acompañados de una fiebre alta y persiste más de 72 horas o si oímos crepitantes a la auscultación pulmonar.

-asma: a veces el asma es infradiagnosticada porque no se le presta atención a la tos de los niños.

-tos ferina: sospecharemos que el bebé tiene tos ferina cuando presente “gallo inspiratorio” o signos muy exagerados de la enfermedad acompañado de una fuerte y prolongada tos. Hay que prestar atención a esto sobre todo en niños y adolescentes donde exista una fuente de contagio conocida.

 

¿Existe tratamiento?

Los antibióticos suelen ser ineficaces contra la bronquitis ya que estos están destinados a enfermedades de origen bacteriano y no vírico. El pediatra valorará si será necesario el uso de medicamentos, pero en principio, a no ser que haya riesgo de infección bacteriana no se le recetarán antibióticos. No obstante, habrá que tener en cuenta que sí existen tratamientos que pueden aliviar los síntomas, como pueden ser, por ejemplo, los antitérmicos para la fiebre.

 

Algunos consejos para evitar que se alargue o empeore la bronquitis

-Beber mucho líquido para ayudar a diluir el moco

-Hacer lavados y succiones nasales para que el bebé se encuentre más cómodo

-Evitar la exposición del bebé al humo del tabaco, a los insecticidas o a los aerosoles

-Evitar que el bebé sufra cambios bruscos de temperatura

-Tener especial cuidado con los utensilios que este utilice

 

¿Cómo prevenirla?

-Cuidar la alimentación para ayudar a mantener su sistema inmunitario fuerte.

-Alimentar con leche materna para que se desarrolle bien su sistema inmunitario.

-Mantenerle siempre lo suficientemente hidratado/a.

-Lavarse las manos con frecuencia ya que esta es una de las principales vías de contagio. Esto lo deben hacer todas las personas que estén continuamente con el bebé. En el caso de los niños un poco más mayores será completamente necesario enseñarles la importancia de lavarse ellos mismos las manos.

-Evitar el contacto de este con gente que ya esté contagiada con bronquitis o alguna otra enfermedad de las vías respiratorias contagiosa.

-No compartir utensilios de higiene personal.

-Usar pañales desechables.

-No acudir a centros médicos con el bebé si no es necesario y mucho menos a las salas de urgencias porque es exponer al bebé a enfermedades de forma innecesaria.

-Cuidar de que el bebé no sufra cambios muy bruscos de temperatura.

-No exponer al bebé a estar en lugares con contaminación muy elevada.

 


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