Mi bebé tiene alergia

Mi bebé tiene alergia
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Las enfermedades alérgicas en España son muy frecuentes. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP) al menos un 20% de los niños en este país presenta síntomas relacionados con el padecimiento de alguna alergia. Y, aunque es una enfermedad que se puede controlar, conocer los síntomas, las causas y los tratamientos es indispensable.

En las últimas décadas el diagnóstico de las alergias ha sufrido un crecimiento exponencial debido a los avances en la metodología diagnóstica, al descubrimiento de nuevos alérgenos y, también, a una mayor concienciación por parte de la mayoría de la población. La evolución en las pruebas alérgicas ha llevado a que, si antes se hablaba de alergia a las manzanas en general, ahora se sepa qué proteína concreta de la fruta es la causante de este padecimiento. Esto es importante ya que quizás esa proteína solo se encuentra en la piel, lo que deriva en que una manzana pelada sí pueda ser consumida, por ejemplo, por esa persona.

 

Por otra parte, los expertos advierten de que la contaminación agrava los síntomas de determinados pólenes que se vuelven más alérgicos cuando están expuestos a partículas contaminantes. Asimismo, las medidas de higiene que se aplican en los más pequeños en la actualidad conllevan a que su sistema inmune trabaje menos y, en ocasiones, no sea capaz de defender al organismo de la manera más adecuada.

 

Mi bebé tiene miedo a todo

Mi bebé tiene miedo a todo

El miedo es una situación de angustia provocada por la presencia de algo real o imaginario, y también, una sensación general que experimenta cualquier persona a lo largo de toda su vida, pero que debe ser afrontada de una manera u otra. No te angusties si parece que tu bebé tiene miedo a muchas situaciones porque suele ser completamente normal. 

Hay que tener presente que durante los primeros meses y años de vida las alergias alimentarias son las más frecuentes. Se ha demostrado que un 2% de los lactantes y los menores de 4 años presentan síntomas de alergia a ciertas proteínas de la leche de vaca. Otros alimentos con tendencia a producir alergia son el huevo, los frutos secos, los pescados, los mariscos, algunos cereales y las frutas frescas entre otros.

 

Por otro lado, está demostrado que aquellos bebés que presentan dermatitis atópica o alguna alergia alimentaria en los primeros meses de vida tienen una mayor probabilidad de padecer rinitis alérgica o asma entre los 3 o 4 años. De igual forma, también hay que tener en cuenta que las alergias varían en función de la zona donde se viva. En el centro de la península se sufre mucho de alergias a los pólenes mientras que en las zonas costeras predominan más aquellos relacionados con los ácaros y los hongos.

 

Los tratamientos que deben seguirse cuando un bebé tiene alergia van a variar en función del tipo de alergia, es decir, si es una alergia alimentaria o si se trata de una alergia producida por algún inhalante como es el caso del polen. En ambos casos, lo esencial es evitar el contacto con el alérgeno, pero cuando esto es inevitable existen tratamientos de inmunoterapia específica en el caso de los inhalantes, es decir, las vacunas. Cuando se trata de alergia a algún alimento hay que estar informados sobre las comidas que pueden contener ese alérgeno determinado para evitarla siempre.

 

Desde hace algunos años se está llevando a cabo una inmunoterapia oral para revertir o aliviar la alergia a ciertos alimentos. El objetivo de este tratamiento es la desensibilización para conseguir una tolerancia al alimento a largo plazo, que consiste en ir aumentando poco a poco las cantidades de dosis de ese alimento hasta llegar a una ración normal para su edad o a su límite de tolerancia. A continuación, deberá comer esa dosis diariamente o varias veces a la semana de manera constante para mantener ese nivel.

 

La intención final de esta terapia es modular la respuesta inmunológica del organismo y frenar la producción de anticuerpos contra ese alimento para evitar la reacción alérgica. En el caso de que no se consiga una tolerancia total, al menos se habrá aumentado el margen de resistencia y estará más protegido contra una ingesta accidental.

 

Los tratamientos de inmunoterapia oral son procedimientos a largo plazo, donde la primera fase dura entre 4 y 5 meses. Aunque las pautas las marca el pediatra, será el cuerpo del menor quien vaya dictando como de rápido se pueden aplicar. Hay que tener presente que esta terapia presenta sus riesgos ya que los menores pueden experimentar reacciones alérgicas, aunque por lo general estas suelen ser leves o moderadas.

 

En cualquier caso, los padres deben estar informados y saber cómo actuar en caso de que sus hijos experimenten alguna reacción alérgica. La peor reacción es la anafilaxia, la cual puede afectar a los órganos y es muy grave. La anafilaxia es una reacción alérgica grave en todo el cuerpo a un químico que se ha convertido en alérgeno.

 

En el caso de no encontrarse en un centro médico si esto ocurre es indispensable llamar a urgencias y en algunos casos se pueden llevar a cabo unos primeros auxilios básicos como inyectarle epinefrina si la persona tiene autoinyector, colocarla boca arriba y sin que se mueva. En caso de que vomite o sangre por la boca se colocaría de lado para evitar un posible ahogamiento. Si lleva ropa ajustada aflojarla y taparla con una manta. También es importante no darle nada de beber. En el peor de los casos habrá que realizar una reanimación cardiopulmonar.

 


Fuentes:

Asociación Española de Pediatría

Clínica Mayo

Redacción: Andrea Rivero

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