La ingesta de lípidos ayuda al desarrollo cerebral de los prematuros

La ingesta de lípidos ayuda al desarrollo cerebral de los prematuros
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Los bebés extremadamente prematuros son aquellos que nacen antes de la semana 28, es decir, entre la semana 23 y la 28. Estos bebés pesan menos de 1 kilo y, aunque tienen todos sus órganos principales formados, aún están poco desarrollados, por eso tienen muchas probabilidades de presentar secuelas a corto, medio y largo plazo.

En los últimos años ha aumentado la tasa de prematuros debido a diversos factores (retraso edad materna, aumento embarazos gemelares…), lo que ha hecho que se investigue mucho acerca de los mejores cuidados para estos bebés que nacen mucho antes de estar totalmente preparados para venir al mundo.

Por eso, desde hace unos años son muchos los cambios que se han introducido en las unidades de prematuros para reducir estas secuelas y permitir que estos bebés no solo sobrevivan, sino que lo hagan en las mejores condiciones posibles. Por ejemplo, alimentarlos con leche materna de su madre o donada o practicar el Método Canguro (piel con piel con sus papás) desde que sea posible.

Además, se han llevado a cabo muchas investigaciones, como una reciente publicada en la Pediatric Academic Socities que indica que la ingesta de lípidos ayuda al crecimiento cerebral en varias regiones. Algo muy importante ya que dos de los órganos que nacen menos desarrollados en los prematuros son justamente el cerebro y los pulmones, por lo que cualquier ayuda en este campo favorecerá el posterior crecimiento y desarrollo del bebé.

De hecho, según un estudio realizado por la neonatóloga Concepción Gómez y el sociólogo Javier Sánchez Carrión, los bebés nacidos en la semana 24 o antes tienen muchas posibilidades de desarrollar discapacidades como parálisis cerebral, ceguera o sordera. Pero este riesgo disminuye a medida que el bebé pasa más tiempo en el útero materno. De los 1.200 casos de niños nacidos con menos de 1,5 kilos de peso que estudiaron para su investigación, el 56% no tuvo secuelas, y el 44% sí, aunque estas se dividen en temporales y permanentes. Entre las primeras encontramos problemas de aprendizaje, dislexia o problemas de lenguaje, y entre las segundas autismo, problemas de desarrollo o hiperactividad.

La buena noticia es que muchas de ellas se pueden tratar adecuadamente si se detectan a tiempo, por eso es importante hacer un seguimiento especial a los bebés nacidos antes de tiempo, sobre todo antes de la semana 32.

En cuanto a la investigación sobre los lípidos, muestra que la ingesta de esta sustancia durante las primeras 4 semanas de vida se asoció con un aumento del volumen total del cerebro, específicamente en el cerebelo y el tronco encefálico. Esto puede disminuir el riesgo de padecer “retrasos en el motor, el habla o el aprendizaje, por lo que si podemos ajustar la forma en que cuidamos a estos bebés e investigar a través de una nutrición específica, podríamos impactar sus resultados a largo plazo”- declaró uno de los investigadores.

La mayoría de los bebés del estudio ingresaron en la UCIN en un plazo de 48 horas (82%), y la muestra tenía un peso corporal promedio de 960 gramos y una edad gestacional de 27,6 semanas. Eran un 40% de varones que consumieron un promedio de 105 kCal/kg/día y una media de 5 g/kg/día de lípidos. Este aumento de lípidos respecto a la alimentación de otros prematuros mejoró mucho su desarrollo posterior.

Y es que, como decíamos, el cerebro es uno de los órganos que no termina su desarrollo hasta la semana 34 más o menos, por lo que nacer antes de tiempo implica que el cerebelo no está totalmente formado y, además, en estas semanas la amígdala-hipocampo también es más vulnerable al estrés. El desarrollo cerebral está significativamente atrofiado en el parto prematuro, y la reducción en el crecimiento volumétrico cerebral explica el deterioro del desarrollo neurológico a largo plazo que presentan muchos de estos niños, especialmente, como decíamos, en lo que respecta al aprendizaje cognitivo y los trastornos de la conducta social.

Por eso, es importante tener en cuenta este tipo de investigaciones para mejorar el desarrollo de los bebés nacidos antes de tiempo y evitar que sufran secuelas a medio y largo plazo que pueden condicionar su vida. Ya no se trata solo de que sobrevivan, sino de lo que hagan sin desarrollar graves problemas o secuelas.

Por lo tanto, como decíamos, hace falta hacer controles rutinarios y multidisciplinarios a estos bebés, centrándose sobre todo en aquellos ámbitos en los que más problemas pueden desarrollar, como la neumología, la oftalmología o la neurología. Así, será posible detectar cuanto antes cualquier retraso o problema en el desarrollo y empezar a tratarlo en cuanto se detecte para que no permanezcan las secuelas.

Y es importante que este seguimiento no se detenga a los 2 años, sino que debe continuar hasta los 5 o 6, cuando el niño comienza en el colegio ciertos aprendizajes, como la lectura o la escritura, que pueden darnos pistas sobre un posible retraso del aprendizaje.

Por último, es fundamental que los niños prematuros, sobre todo los nacidos antes de la semana 32, reciban una estimulación y unos cuidados especiales para evitar este tipo de secuelas y favorecer su desarrollo y su integración en todos los ámbitos. Y, por supuesto, que se siga investigando para mejorar su calidad de vida. 


Fuente:

Pediatric Academic Socities

Redacción: Irene García

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