La herencia genética de los bebés

La herencia genética de los bebés
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Durante el embarazo surgen numerosas dudas acerca de cómo será el bebé, el color de ojos que tendrá o si será rubio como el padre o moreno como la madre. Numerosos rasgos son de carácter genético, pero otros, en cambio, están determinados por el factor ambiental.

La genética es la ciencia que estudia la transmisión de las características hereditarias como el color de ojos, de piel o de pelo, por ejemplo. La reproducción en los seres vivos implica una capacidad de transmitir características propias de los progenitores a sus descendientes, esta capacidad es lo que se conoce como herencia biológica.

 

Aspecto físico y sexo

 

Cada célula del cuerpo humano tiene 46 cromosomas de los que 23 provienen del óvulo materno y los otros 23 del espermatozoide. Durante la fecundación, los cromosomas de ambos se van uniendo por parejas a través de combinaciones genéticas totalmente aleatorias que serán las que caractericen al futuro bebé, una vez se ha formado la primera célula, ésta se irá replicando para formar los órganos, los huesos y demás. El niño será la combinación de genes del padre y la madre, lo que no implica que se parezca a ambos por igual pues hay algunos genes de carácter dominante que pueden hacer que se parezca mucho más a uno que a otro.

 

Al contrario de lo que se puede pensar, el color de piel oscuro no es dominante sobre la piel clara, sino que el pequeño tendrá un tono de piel producto de la mezcla de ambos; es lo que se conoce como herencia codominante. En cambio, con el color de ojos pasa lo mismo que con el pelo, el tono oscuro es dominante sobre el claro, así, si la madre tiene los ojos marrones y el padre azules, lo más probable es que el niño los tenga marrones, claro está que siempre hay excepciones y que la genética hereditaria es totalmente aleatoria.

La crianza de los bebés a lo largo de la historia

La crianza de los bebés a lo largo de la historia

La historia del cuidado de los bebés transcurre pareja a la de las comadronas, nodrizas, matronas y amas de cría. Por extraño que nos pueda parecer no es hasta bien entrado el siglo XIX cuando las madres realmente se hacen cargo de sus propios retoños

 

El sexo del niño también va en base a los genes pero esta vez solo los del padre. La madre solo aporta el cromosoma X y el padre, en cambio, puede aportar el cromosoma X o Y. Si la combinación es XX, será una niña y si es XY, un chico.

 

Habría que añadir que el color de ojos, de pelo, de piel, los rasgos e incluso ciertas enfermedades son consecuencia directa de los genes familiares pero no solo juegan un papel primordial los padres, sino que toda la familia aporta algo de sus características a las futuras generaciones. Por ejemplo, los abuelos han contribuido al perfil genético de sus hijos que, a su vez, se lo traspasan a sus bebés.

 

Asimismo, no todas las características de los niños vienen determinadas por factores genéticos, hay algunas en las que el factor ambiental es determinante. La altura, la obesidad o ciertos aspectos de la personalidad, aunque tienen una importante carga genética, son fruto del ambiente en el que se desarrollan los niños. Por ejemplo, aunque los padres de un niño sean de constitución delgada, si éste lleva una dieta poco saludable y una vida sedentaria puede acabar teniendo problemas de peso. Lo mismo pasa con la altura, las generaciones son cada vez más altas debido a las mejoras en la salud y la alimentación de la actualidad.

 

Además, se ha demostrado que la habilidad para tocar un instrumento, para pintar o dibujar, cantar u otras capacidades relacionadas también están implícitas en los genes. Aunque hay que tener en cuenta que no se hereda la capacidad artística del padre o la madre sino ciertas capacidades iniciales que habrá que desarrollar y fomentar. Por tanto hay una base genética pero el factor ambiental también tiene un papel fundamental.

 

Ciertas enfermedades

 

A parte de las características físicas o psicológicas que se puedan heredar, hay ciertos problemas de salud relacionados con la genética. Por ejemplo, el Síndrome de Down es un trastorno genético que, aunque no es hereditario, sí que está determinado por los genes, sus causas obedecen a una copia extra del cromosoma 21.

 

La fibrosis quística, la hemofilia, la Enfermedad de Huntington, distrofia miotónica, osteognénesis imperfecta o la distrofia muscular son algunas de las enfermedades genéticas hereditarias. Para detectar estas enfermedades a tiempo y evitar que estas mutaciones se traspasen a generaciones posteriores muchas veces se hacen estudios de la historia clínica familiar o lo que se denomina diagnóstico genético.


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