¿Cuál es la temperatura normal de un bebé?

¿Cuál es la temperatura normal de un bebé?
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Los seres humanos somos capaces de adaptarnos a cualquier clima gracias a recursos externos: abrigándonos para mantener el calor o desvistiéndonos y cobijándonos a la sombra para estar frescos. Evidentemente un bebé no es capaz de adaptarse de esa forma y depende exclusivamente de la ayuda de los adultos

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A la hora de comprar un biberón para tu bebé debes tener en cuenta muchas cosas: la edad del pequeño, el tamaño del biberón que necesitas, el material, si requieres que tenga alguna característica especial (anticólicos, antirreflujo, etc.).

Si bien, como padres, esto puede generar un sinfín de dudas: ¿Cuál es la temperatura ideal? ¿Cómo sé si tiene frío? ¿Estará demasiado abrigado?


Todos los recién nacidos son vulnerables a los cambios de temperatura, por lo tanto es esencial conocer sus necesidades. Una de las primordiales es la que los expertos denominan “temperatura de confort”, el nivel en el que un bebé puede mantener su temperatura corporal realizando el mínimo esfuerzo. Esta es entre los 20 y 22º C. Ahora bien, si el bebé está desnudo, la temperatura ambiente debe alcanzar los 32º C, si está abrigado o tapado, ésta disminuye hasta los 18 ºC. En unas semanas el bebé empieza a controlar su temperatura corporal y si está bien tapado o abrigado correctamente puede soportar temperaturas más bajas.


La temperatura de casa


En casa, los bebés no deben sentir frío pero tampoco es conveniente que tengan mucho calor ya que un ambiente caluroso dificulta la respiración y además le resecará la piel y las mucosas. La temperatura adecuada de su habitación será la que te resulte más agradable a ti. Tampoco es conveniente abrigarlos en exceso. Si hace mucho calor en casa, baja el radiador, abre las ventanas o utiliza humidificadores que refresquen el aire.


En realidad el frío no es el mayor enemigo del bebé, sino los cambios bruscos y frecuentes de temperatura. Por eso, debes tener precaución al salir de un lugar caliente a la calle en días frescos o con viento frío. En invierno evita las primeras y las últimas horas del día, cuando las temperaturas son más bajas.


Demasiado frío


En un recién nacido, la sensación de frío no siempre es fácil de adivinar: si está dormido su metabolismo reacciona lentamente a la bajada de temperatura corporal. Solo siente el frío cuando empieza a despertarse y cuando somos conscientes su cuerpo ya está frío. Los bebés no son capaces de tiritar cuando se enfrían, por lo que hay que estar atentos a otras señales.


A la hora de vestirlo, como guía general, hazlo con la misma cantidad de ropa que usarías tú para una determinada temperatura y luego añádele una capa más. Vístele siempre por partes, evitando que se quede desnudo más tiempo del necesario.


Si se le abriga correctamente, el bebé gastará menos calorías intentando conservar la temperatura adecuada. Si no se les viste bien, pueden gastar hasta el 70 por ciento de lo que comen para mantener la temperatura, y no tendrán con qué crecer.


En cuanto a los tejidos idóneos opta por los naturales, que le permitan transpirar. Aunque en ambientes o climas fríos la ropa de algodón no será suficiente, las prendas que están en contacto con la cabeza y el pecho sí deben ser de algodón ya que absorben la humedad y disminuyen el riesgo de alergias. La ropa externa como jerséis, ranitas, abrigos, etc. sí pueden ser de lana.


Calor excesivo


Tendemos a abrigar exageradamente a los niños con el objetivo de que no pasen frío. Sin embargo, demasiado calor también puede ser perjudicial para ellos. Cuando el pequeño está acalorado intentará librarse de la manta, de la ropa… pero obviamente no tiene capacidad para hacerlo. Llorará con todas sus fuerzas para alertar de su situación, y este llanto no hará más que aumentar su temperatura corporal. Además a diferencia de los adultos, los niños menores de dos años aún no han desarrollado las glándulas sudoríparas, que ayudan a enfriar el cuerpo. Asimismo cuentan con generosas capas de grasa que les ayudan a evitar el frío y a prevenir la pérdida de calor, lo que supone un problema añadido cuando el calor es excesivo.


¿Cómo saber si tiene frío o calor?


Deberás guiarte por el sentido común y fijarte en su estado general. Si está tranquilo estará a gusto. Si por el contario se muestra inquieto, llora, y no para de moverse, puede estar sufriendo un desequilibrio térmico. Presta atención al color de la piel, al ligero sudor, a su comportamiento…. Comprobar la temperatura en las extremidades puede llevarnos a un error. Hazlo tocándole la nuca o el cuello.


Bebés prematuros


Los niños a partir de 4 o 5 kg son capaces de regular su temperatura corporal cuando las condiciones ambientales son adecuadas. Sin embargo en el caso de los prematuros y bebés de bajo peso, es habitual que su termostato no esté aún desarrollado del todo. Tienen poca grasa corporal por lo que son más vulnerables al frío, pero también al exceso de calor. Abrigarle demasiado puede resultar contraproducente. Por lo tanto mantenerle en un ambiente a la temperatura idónea es esencial. Las incubadoras para bebés prematuros mantienen una temperatura de 32 ºC, reguladas por unos termostatos muy precisos, pues unos grados de más podrían acarrear un calentamiento grave.


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Las cantidades de leche para bebés deben ser definidas por los propios bebés tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.


Fuente:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Fecha de actualización: 01-09-2010

Redacción: Lola García-Amado

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