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¿Cómo ayudar a mi bebé con el reflujo?

¿Cómo ayudar a mi bebé con el reflujo?

El reflujo o regurgitación es el acto de expulsar un poco de comida después de haberla ingerido, algo muy habitual en algunos bebés durante los primeros meses de vida que, siempre que no se transforme en la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico, no tiene mayor importancia. 

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Seguro que has notado que muchos bebés menores de 6 meses, después de tragar la leche materna o de fórmula, echan un poquito de leche. Esto es lo que se conoce como reflujo o regurgitación y es algo normal en los bebés de esta edad debido a varios factores:


1- Sistema digestivo aún inmaduro que hace que la comida vuelva a subir una vez ha pasado del esófago al estómago.


2- Exceso de alimentación. Algunos bebés son muy ansiosos al comer y no saben cuándo deben parar, por lo que comen más de lo necesario y ese exceso se expulsa a través de estos vómitos.


Este reflujo, denominado fisiológico, es un reflujo leve que se produce después de comer en bebés menores de 6 meses especialmente, aunque puede durar hasta los 12 o 18 meses. El bebé no hace ningún esfuerzo al vomitar y no lo hace en todas las tomas, solo de vez en cuando. Además, no va acompañado de otros síntomas como pérdida de peso, llanto, tos, arcadas o vómitos explosivos. Si así fuera, probablemente estaríamos hablando de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE), un trastorno menos frecuente y más serio.

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Pero, como decíamos, lo normal es que se trate solo de un reflujo o regurgitación fisiológica que no necesita tratamiento y que desaparece sola a lo largo del primer año de vida. Lo único que debes hacer en este caso es seguir una serie de pautas para evitar que el bebé regurgite la comida a menudo:


1- La lactancia debe ser a demanda, pero es importante distinguir cuándo quiere comer de cuándo quiere mimos. A veces los bebés buscan el pecho por el contacto, pero no tienen hambre. Intenta darle este amor sin ponerle al pecho para que no se sobrealimente. Ofrécele menos cantidad, pero más a menudo.


2- Si lo alimentas con leche de fórmula, que suele digerirse peor, puedes comprar leches especiales anti-reflujo.


3- Intenta que el bebé coma en posición vertical y mantenle así unos cuantos minutos tras comer para que la leche no ascienda con tanta facilidad por el esófago de vuelta a la boca.


4- De igual modo, al ponerlo a dormir colócalo con el tronco ligeramente elevado con una cuña especial o almohadas situadas bajo el colchón, nunca sobre a superficie ya que existe riesgo de asfixia.
 

5- Ponlo a eructar a menudo para que no acumule gases en el interior.


6- Algunas infusiones, como el té de hierbas hecho con malva, llantén, caléndula, malvavisco y manzanilla, ayudan a la digestión y evitan el reflujo, pero no se pueden dar a todas las edades, así que consulta antes con tu pediatra.


7- Dale de comer con tranquilidad y despacio. Si está nervioso, cálmale antes de ponerle al pecho o darle el biberón.


8- Evita los ambientes con olores desagradables, perfumes o ambientadores fuertes o el humo del tabaco, ya que aumenta el riesgo de sufrir reflujo.


9- Para evitar que su ropa huela a leche vomitada, ponle siempre un babero o secababas y déjalo un buen rato tras las comidas. Lleva además siempre contigo toallitas y ropa de cambio por si se mancha o moja más de la cuenta.


10- Ten mucha paciencia y no te angusties, como decíamos, a no ser que se acompañe de otros síntomas, no es preocupante y desaparece solo a medida que el bebé crece, madura y comienza a ingerir sólidos.


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La cantidad de biberón para un bebé de 2 meses debe ser definida por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

Fecha de actualización: 03-07-2018

Redacción: Irene García

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