¿A qué edad oyen los bebés?

¿A qué edad oyen los bebés?
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Lo primero que escucha un bebé es el latido del corazón de su madre y como corre la sangre por su cuerpo. Desde que está dentro del vientre materno tiene la capacidad de escuchar, aunque los sonidos del exterior no le lleguen con la misma claridad. Cuando nace comienza una etapa llena de cosas nuevas para el pequeño, incluidos nuevos sonidos.

El oído es uno de los primeros sentidos que se desarrollan en el feto, además de ser uno de los más rápidos en entrar en funcionamiento. Varios estudios confirman que desde la semana 16 el bebé ya responde a sonidos dentro del útero y, cerca de la semana 24 se atisban las respuestas a la voz de su madre y de su padre. A partir del tercer trimestre los sonidos que escucha provenientes del exterior hacen que, de alguna manera, aprenda de su entorno. Generalmente, las voces que escucha le comenzarán a ser familiares y al nacer le serán tranquilizadoras.

 

La formación del oído comienza en las primeras semanas de gestación, incluso antes de la formación de las orejas. El desarrollo de este comienza a realizarse en los arcos braquiales que se encuentran a los lados del cuello y conforme sigue creciendo estos van desplazándose hasta colocarse en su lugar definitivo. Al cumplir los 6 meses de embarazo ya deberían estar correctamente colocados y formados.

 

Aunque el oído no se coloque en su lugar hasta tan tarde, el feto ya escucha desde antes. Se ha comprobado que alrededor del cuarto mes su ritmo cardíaco se acelera al escuchar algunos sonidos concretos. La voz de la madre es la que mejor percibe ya que puede notar las vibraciones que produce desde dentro del útero materno. También puede escuchar los sonidos exteriores y prestar atención a aquellos que le resulten agradables y familiares como puede ser la música suave.

 

El umbral de audición de un recién nacido está entre los 40 y 50 decibelios por encima que los de una persona adulta. Esto significa que no escuchan los sonidos de baja intensidad que se produzcan a su alrededor, pero sí aquellos que sean más altos. Esto normalmente conlleva a que se sobresalten y reaccionen de distintas formas. Pueden comenzar llorando y acabar incluso cortando la respiración por un momento. Además, durante los primeros días tras el nacimiento es posible que su capacidad auditiva esté algo alterada a causa de retener líquido amniótico en la zona del oído medio, pero esto se soluciona de manera natural a los pocos días.

 

El oído es indispensable para la comunicación. El primer lenguaje que utilizan los bebés no será a través de palabras, sino de sonidos y, principalmente se expresarán con el llanto o expresiones de queja. Saben que a través de estas acciones sus progenitores les prestan atención y alivian sus molestias, ya sea hambre, dolor o incomodidad. De esta manera se van dando cuenta de la importancia de comunicarse.

 

A partir de la cuarta semana comienzan a intentar emular el habla a través de gorgoritos, sobre todo cuando la madre y el padre mantienen una especie de conversación con ellos. Es a partir de este momento cuando comienzan a reaccionar a otros sonidos y a tranquilizarse con algunas canciones de cuna, por ejemplo. También comienzan a ser fuente de entretenimiento para los pequeños.

 

Entre la cuarta y la sexta semana de vida empieza a haber coordinación entre los sentidos, sobre todo entre la vista y el oído. Es decir, a partir de esas semanas empiezan a relacionar el sonido de la voz de sus progenitores con la visión de sus rostros. Aquí es cuando comienza a expresar sus sentimientos a través de expresiones faciales, por lo que es normal que sonría cuando sus padres le hablen.

 

Es a partir de los 3 meses cuando comienza a escuchar sonidos agudos que antes no era capaz de distinguir. Esto facilita, por tanto, que diferencie voces de los ruidos de fondo, sobre todo la voz de la madre u otras voces femeninas. Comienza el balbuceo. Los pequeños son capaces de escuchar las sílabas y diferenciar los fonemas que es lo que intentará repetir, aunque no sepa ningún significado. A partir del primer año el bebé se habrá acostumbrado ya a su idioma nativo ya porque es el idioma que escucha la mayor parte del tiempo. En este sentido, el objetivo último del bebé es dominar su idioma, consecuentemente poder comunicarse con sus familiares y, posteriormente, con el mundo exterior.

 

Hay que tener en cuenta que no es común que los bebés nazcan con pérdida auditiva, pero es una posibilidad. En estos casos los pequeños engendrados por padres sordos, los nacidos de manera prematura o los que hayan tenido muchas complicaciones en el parto están más predispuestos a sufrir este tipo de problemas. Lo adecuado es que reciban atención médica antes de los 3 meses para no sufrir complicaciones mayores e intentar encontrar soluciones más positivas.

 


Fuentes:

Gaes Junior.

Mahé, Véronique (2008), Los 100 primeros días del bebé, Barcelona, Robin Book.

Silveira, Dr. Manuel (2011), 50 cosas que debes saber sobre un recién nacido, Barcelona, Libros Cúpula.

Redacción: Andrea Rivero

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